Japón comenzó ayer la descarga del agua residual de la Central de Fukushima hacia el océano Pacífico doce años después del terremoto seguido de un tsunami que provocó uno de los accidentes nucleares más importantes de la historia.
El principal conflicto ante esta decisión es con China, país con el cual mantienen fuertes disputas políticas y que tras esta decisión se incrementarán las tensiones por denuncias de contaminación por parte del gobierno del Partido Comunista.
La descarga de alrededor de 540 piletas olímpicas de agua durante décadas en el Pacífico es un paso importante para desmantelar la central que tuvo el accidente en 2011, todavía muy peligrosa tras uno de los peores eventos nucleares de la historia junto con Chernóbil.
El Ministerio de Medioambiente chino criticó el vertido como "extremadamente egoísta e irresponsable" y anunció que iba a "monitorizar y estudiar" el impacto en sus aguas.