La investigación por el crimen de Mariano Barbieri en Palermo tuvo ayer un avance clave. Luego de la detención de Isaías Jesús Suárez (29), ayer el mismo Jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, confirmó que fue atrapado el presunto asesino del ingeniero por medio de un tuit: “Las pericias arrojaron resultados positivos”. También lo identificaron en rueda de reconocimiento. Más tarde, fuentes del caso confiaron a Infobae que la bufanda que llevaba el sospechoso tenía una mancha de sangre.
Según explicaron las fuentes consultadas por Infobae, se analizó “la bufanda, dos toallas y la totalidad de la ropa que se le secuestraron a los detenidos”. Y, en ese sentido, admitieron que “solamente la bufanda arrojó resultado positivo en sangre humana”. Así, se la preservó para ser cotejada por ADN no bien llegue la orden judicial.
Hay que recordar que Suárez cayó en la zona de containers de la Villa 31, un sector al que se llega a través de la calle Saldías en el marco de una investigación de la Policía de la Ciudad y a la fiscalía de Marcelo Munilla Lacasa. Lo atraparon los agentes de División Antidrogas Norte. El acceso al barrio de Retiro coincide con la ruta de escape del asesino, trazada por las cámaras de seguridad analizadas por detectives de la División Homicidios y la fiscalía.
Sus rasgos fisonómicos coincidían con lo reflejado por las imágenes captadas en la zona del ataque a Barbieri. Además, hubo testimonios, recabados en tareas de campo, que lo señalaban como el autor del homicidio. Por caso, explicaron: “Suárez había comentado a un grupo de indigentes que se había peleado con un hombre, le dio un ‘puntazo’ en el pecho y le robó el celular”.
¿Pero cómo llegaron hasta el sospechoso? Luego del llamado al 911 del mismo 30 de agosto pasado en que apuñalaron al ingeniero en la Plaza Sicilia del Parque Tres de Febrero, donde dieron datos respecto del homicida y del lugar del hecho; la Policía Científica y la División Perros se avocaron a levantar elementos de la zona, principalmente el cuchillo.
Oficiales de Extracción y Análisis de Imágenes, por su parte, trabajaron sobre las características del supuesto agresor. Siguieron su rastro por dónde se retiró y en qué sentido, además de la vestimenta que portaba.
Una vez detenido, los peritos determinaron que presentaba lesiones similares a un arañazo. Se le encontraron escoriaciones lineales de data reciente en el cuello, que se presume fueron producto de un forcejeo con la víctima antes del crimen, informaron fuentes judiciales. Ya se hizo las tomas de muestras de las manos (debajo de las uñas) para realizar un ADN.