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El as del tango

La aparición de Héctor Varela con sus cantores de cuidada dicción y gran fortaleza expresiva, significó una renovación que no suplió nada. Al contrario, todo quedó mucho mejor, exaltando la riqueza del tango.
 

Viernes, 09 de agosto de 2024 a las 18:11

Cada cual, entonces, con el seudónimo que le asignaba su público. De allí, en adelante, se consolidaba, fortalecía, o simplemente era un simple eslogan que empalidecía con el tiempo.

Como la memoria que pasado un lapso, se lo mantiene, o se lo olvida. Pero este músico era singular, y su fama tenía con qué.

Fue, sin duda el maestro Héctor Varela. Caía como anillo al dedo, cuando el tango fuera de su apogeo necesitaba de nuevos colores. Y, aunque que parezca imposible, el público lo bautizó: EL AS DEL TANGO.

Héctor Varela nació como Salustiano Paco Varela en Buenos Aires, el 29 de enero de 1914. Por complacer a su madre, obtuvo el título universitario de Contador Público Nacional que jamás ejerció, ya que fue la música la que siempre los desveló.

Más indudablemente fue su estudio en el conservatorio de Música de Eladio Blanco, especializándose en bandoneón, al que hizo mérito por consagrarse según pasaron los años, en un músico de gran talento.

Varela, celebra bautismo con la música, debutando a los 17 años con la orquesta de Salvador Grupillo, y más tarde con Alberto Gambino.

Como siempre se trasciende de menta, de chamuyo que si es bueno la demanda no se hace esperar.

Es así que llegó acompañar, a Tita Merello como a Libertad Lamarque en sus años de envión artístico cuando ambas se abrían paso, abrevando el rico repertorio porteño en radios, bailes, cines y teatros.

En 1934, lo contrata Juan DÁrienzo, como primer bandoneón, lo que le dio mayor notoriedad proviniendo esa mano del “Rey del Compás”. 

En 1935, es convocado por Enríque Santos Discépolo, para conformar una orquesta que acompañaría un espectáculo presentado por el “Filósofo del Pueblo”.

En 1939, vuelve con DÁrienzo; así era el mercado de oferta y demanda más aún cuando el instrumentista verdaderamente lo valía. 

El nombre de Héctor Varela, ya entonces comenzaba a tener peso propio, y si agregamos que con DÁrienzo se desempeñó también como compositor, en temas: “Te espero en Rodríguez Peña”, “Si supieras que la extraño”, “Bien polenta”, etc.

Irrumpió el mercado con un golpe de gracia. El depurado sonido basado en el rítmo y la melodía, y en la elección de voces de gran expresión interpretativa.



Actuó con éste nada menos que en el famoso “Chantecler”, catedral del tango, que a la vez se emitía radialmente con la presentación de “Cacho” Fontana.

En el año 1939, deja DÁrienzo, y arma su propia orquesta, la primera de ellas. 

En 1951, cuando muy pocas bancaban el bajón tanguero, Héctor Varela reunió a las voces de Armando Laborde que después lo reemplazaría el santiagueño, Argentino Ledesma, y Rodolfo Lesica.

Algunos memoriosos lo recuerdan ese día que tuvo como escenario, el “Club Ambos Mundos”, que la orquesta “atacó” con 6 bandoneones en fila con Héctor Varela a la cabeza.

Fueron entonces dos tangos que quedó en el gusto popular y que el público lo celebró: “Qué poca cosa fue tu amor” de Varela y Wais, cantado por Armando Laborde, y “Con flauta y guitarra” de Ema Suárez y Luis Caruso, cantado por Laborde-Lesica.

Sin ninguna duda fueron la simiente del grupo final algunos músicos calificados del principio, como César Zagnoli; el propio Varela, Antonio Marchese, Alberto San Miguel;  Hugo Baralis, Mario Abramovich, etc.

En la metamorfosis en la vida de una orquesta pasaron por allí grandes profesionales del canto: Raúl Lavié, Ernesto Herrera, Carlos Yanel, Claudio Bergé, Carlos Nogués, Jorge Rolando, Marcelo Peña, Jorge Falcón, Fernando Soler, y Diego Solís.

Recuerdo cuando la primera vez se dejó escuchar en la radio el sonido Varela, realmente me atrapó porque tenía otros condimentos que lo hacían único.

En principio la claridad y los instrumentos cálidamente identificados, cuyos solos eran únicos, porque tenían otra coloratura, brillante, donde las voces jugaban jerarquía y donde todos eran importantes.

Cabe mencionar que la orquesta del maestro Héctor Varela, también fue estrella del “Glostora Tango Club”, el celebrado ciclo radial que todos los días ponía en el aire, LR1 Radio “El Mundo” de Buenos Aires, durante 15 minutos a partir de la hora 20,00, como así ciclos en Cabaret “Marabú”, de Maipú 359.

Un quehacer sin tregua, que lo llevó a registrar 383 temas, grabando para los sellos discográficos Columbia, RCA Víctor y Discos Pampa.

Irrumpió el mercado con un golpe de gracia, el depurado sonido basado en el ritmo y la melodía, y en la elección de voces de gran expresión interpretativa.

Pero más que nada, “armado hasta los dientes” con tangos memorables que aún perduran: “Fumando espero”, “Fueron 3 años”, “Silueta porteña”, “ Y todavía te quiero", “Qué tarde que has venido”, “Historia de un amor”, “No me hablen de ella”, “Y te parece todavía”, “Pa´ que sientas lo que siento,”etc.

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