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Bonavena-Peralta, un clásico

Ni Monzón ni Locche lograron lo que ellos: llenar el Luna Park con más de 25.000 almas. Crónica de la rivalidad entre el caballero de Azul, Goyo Peralta, y el rebelde de Parque Patricios, "Ringo" Bonavena; un duelo de estilos y personalidades que paralizó al país y marcó el techo de asistencia para el boxeo argentino.

Sabado, 11 de abril de 2026 a las 21:56

A lo largo de la historia del boxeo argentino, hubo grandes enfrentamientos, peleas consideradas “un clásico” haciendo una comparación futbolística, como por ejemplo Prada-Gatica, Merentino-Calicchio, Lausse- Selpa, entre los más recordados. Pero hay una pelea que a pesar de haberse enfrentado solo dos veces, fue un clásico de la categoría Pesados, En efecto, Oscar Bonavena- Goyo Peralta, fue el combate que más concitó la atención de los aficionados de esa época, a tal punto que fue la pelea que más público llevó hasta hoya, un verdadero récord en en el Luna Park, 25.236b personas, no superado por ninguna otra pelea. Ni las expectativas creadas por las peleas mundialistas de Monzón, Locche o Galíndez, lograron juntar tanta gente en el Luna Park en su época de oro.

Goyo Peralta era un boxeador querido y admirado por el público, era de origen humilde y muy cortés en su trato, se identificaba con la clase media y baja, un tipo amable y muy educado. Había nacido en San Juan en 1935 y se crió en Azul, donde tomó al boxeo como su bandera. Se daba un caso único, pues era muy querido por toda la gente allegada al boxeo..

Se consagró cuando le ganó el título argentino de los pesos pesados a José Georgetti (Kid Tutara), a pesar de los 13 kilos de ventaja que le llevaba su rival. Era mucha la ventaja, pero lo resolvió con astucia y buena técnica, logrando una gran victoria. En 1963 le ganó al entonces campeón mundial Willie Pastrano, en pelea fuera de título. En 1964 enfrentó otra vez a Pastrano. Esta vez por el título, pero cuando venía dominando a su rival con claridad y a punto de coronarse campeón, una herida en la ceja lo frustró y perdió por KOT en el 6° round.

Había ganado la categoría de ídolo en la época que el boxeo en el Luna Park era un fenómeno social y una cita de honor para los porteños. Y frente a este ídolo se plantó Oscar “Ringo” Bonavena, el 4 de septiembre de 1965, porque Oscar era todo lo contrario y opuesto a Peralta. Era un bocón, fanfarrón, actor verborrágico y amenazante en su estilo. La mayoría de la gente que se dio cita esa noche en el Luna Park, lo hizo para ver como este atrevido desafiante, boca suelta, se llevaba su merecido castigo a manos del ídolo. El campeón le daba ventaja en edad, 30 años contra 22 de Bonavena y en el peso, 84 contra 92.

La pelea
Pero esta vez Bonavena se apartó de su libreto de circo, de provocaciones y ganó con claridad esta pelea, por puntos, después de derribar a Peralta en el 5° round. Fue un claro triunfo de Bonavena, pero la gente esa noche no le perdonó haberle ganado a su ídolo. El manager de Peralta, Héctor Nesci dijo que “Goyo estuvo desconocido esa noche, no sé qué le pasó, estaba como atado”, el fallo de los jurados fue unánime, todos vieron ganar claramente a Bonavena. No hubo dudas La pelea revancha (solo hubo dos) se realizó en el estadio El Cilindro de Montevideo, cuatro años más tarde y fue empate luego de una pelea mediocre, pero la estrella de Peralta estaba empezando a palidecer. Su manager se alejó de él y el Luna Park. Peralta fue a España donde enfrentó al vasco Manuel Ibar Urtain al que le ganó sin problemas, pero luego tuvo dos derrotas ante George Foreman. Tras el lento ocaso, dejó el boxeo en 1973 a los 38 años, había hecho 111 peleas con 90 triunfos, 9 derrotas y 9 empates. Volvió a la Argentina y se instaló en Rosario y allí vivió sus últimos 18 años, con la misma humildad y vocación peronista que tuvo durante toda su vida. La muerte lo sorprendió allí el 3 de octubre del 2001, luego de una complicación cardíaca que se agregó a sus problemas neurológicos crónicos. Tenía 66 años y con su partida el boxeo argentino dio vuelta una página del libro perteneciente a los grandes campeones. Pero además fue una gran persona, que enfrentó sus grandes males con la misma entereza y decisión que lo hizo siempre arriba del ring.

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