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Bonavena-Alí: la gran pelea

Sin duda que Oscar “Ringo” Bonavena fue una de las figuras más destacadas y convocantes del boxeo argentino en la categoría de los pesos pesados, desde el legendario Luis Angel Firpo hasta nuestros días. Ringo fue un hombre de temer, por su pegada y su guapeza arriba del ring. 

Sabado, 23 de mayo de 2026 a las 21:25

Enfrentó a las más famosas figuras de su época, sin escaparle a nadie, y eso que había boxeadores de gran potencia. Entre otros enfrentó a George Chuvalo, Jimmy Ellis, Zora Foley, y ninguno pudo  ponerlo KO. Pero la pelea que más expectativas despertó fue la que sostuvo Ringo contra Muhammad Alí (que hacía poco se hacía llamar así, antes era Cassius Clay).La fecha, un 7 de diciembre de 1970. Había pasado un mes desde que Monzón se consagrara campeón mundial mediano, noqueando a Nino Benvenutti. Parecía que el boxeo argentino iba a cerrar el año con otra hazaña.

Pero no pudo ser, Bonavena le peleó de igual a igual a Muhammad Alí, en un combate inolvidable donde a pesar de perder, el argentino estuvo a punto de alcanzar la gloria. Inolvidable fue por sus muchos matices previos. El triunfo le correspondió a Alí por KOT en el round 15, luego de caer tres veces el argentino. El combate despertó gran expectativa por las muchas bravuconadas que hicieron los dos antes de la pelea, pero ninguno pudo cumplir con sus amenazas. No estuvo en juego el título mundial. Bonavena era todo picardía y potencia en la  pegada. Además era dueño de un gran corazón, garra y sangre de boxeador, que no se entregaba nunca. Detrás de su facha de malo se escondía un chico grande, siempre con la ironía a flor de labios. Fue un personaje que esa noche enmudeció a los 20.000 espectadores que colmaron el Madison Square Garden de Nueva York.  Logró la hazaña de que prácticamente paralizó al país frente al televisor, logrando nada menos que 79,3 puntos de rating, un récord no igualado hasta hoy, en un combate que fue transmitido en directo a todo el mundo.
 
Pelea intensa
Cada uno trató de salir a cumplir su promesa de nocaut antes del final, pero Bonavena tenía en su contra que era lento, tenía pie plano y no bailoteaba ni se desplazaba en el cuadrilátero como Muhammad Alí, un eximio bailarín del ring, que tenía una increíble movilidad y potencia. Pero Ringo se plantó golpe a golpe ante esta leyenda, dándole mucho trabajo al mejor de todos los tiempos. Una pelea inolvidable para la historia del boxeo argentino. 

El personaje de Ringo, con el correr del tiempo, demostró que les iba a ganar a todos. Era conocido que Alí acostumbraba amedrentar a sus rivales con declaraciones rimbombantes y pronósticos de nocaut. Pero Bonavena no entró en esa variante, conocía los puntos débiles del norteamericano y allí apuntó. En la conferencia de prensa previa, logró enfurecer a Alí al gritarle “Chicken, Chicken” (gallina). Para completar, Bonavena prometió que si ganaba iba a tirar los dólares de la bolsa desde el avión, antes de aterrizar en Buenos Aires. Bonavena embolsó 400.000 dólares en esa época por la pelea, una suma nada despreciable. “Eres un cobarde, no quisiste ir a la guerra de Vietnam” le dijo y para completar se tapó la nariz “por el olor a negro que había en el lugar”. Alí no se quedó atrás en la respuesta , “no puede representar a un pueblo inteligente alguien tan bruto como él, tiene los pies planos, le daré una paliza y lo mandaré de vuelta a la Argentina, reciban el paquete” finalizó.

Expectativa
La llama estaba prendida y en la pelea Bonavena superó los defectos técnicos y preocupó seriamente a Alí, que sobre el final del 7° round fue impactado por una izquierda que lo hizo tocar la lona. 

La pelea fue  intensa y pareja, hasta allí solo había que esperar el fallo de los jurados. Era lo que la lógica aconsejaba. Pero Ringo salió a jugarse en el último asalto, y cayó tres veces, conmovido por el fenomenal Alí, que vio su oportunidad y metió una mano justa. Pero hay que decir que el árbitro Mark Conn, no le brindó a Bonavena mucha protección en sus caídas,,enviando a Alí a un rincón neutral. Por el contrario, Alí permaneció al lado del argentino y apenas se levantaba, lo volvía a conectar y nuevamente a la lona, 

Por supuesto, antirreglamentariamente, hasta que en la tercera caída se decretó el KO. Fue una pelea con un final dramático y también el comienzo de otra leyenda. Al terminar el combate Alí manifestó que esa había sido la pelea más dura que había tenido en su carrera y reconoció los méritos y la potencia de su rival argentino. Sin duda esa fue otra página de gloria para el boxeo argentino, grabada a fuego en la memoria de los aficionados.

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