El Club Atlético Huracán Corrientes conmemora este 28 de mayo su 108º aniversario, consolidado como una de las instituciones más tradicionales y resilientes de la provincia. Fundada en 1918 por un visionario grupo de jóvenes liderados por José Miguel Soto, la entidad azulgrana atesora páginas doradas en el deporte litoraleño.
Desde sus orígenes ligados a la hazaña aeronáutica de Jorge Newbery y su primitiva camiseta celeste y blanca, hasta su histórico predio en el barrio Berón de Astrada, el "Globo" festeja su presente enfocado en la normalización institucional y el crecimiento social.
La gesta de José Miguel Soto y los jóvenes de la Escuela Regional
La historia grande de Huracán comenzó a escribirse el 28 de mayo de 1918. En aquella jornada, un joven de 20 años llamado José Miguel Soto —quien ya arrastraba la experiencia de haber sido socio fundador del Club Sportivo en 1915— decidió agrupar a sus excompañeros de la Escuela Normal de Maestros José Manuel Estrada, popularmente conocida en el Taragüí como la "gloriosa Regional".
Soto convocó a sus amigos íntimos: Oscar Maciel, Alfredo Vidal, Manuel Anselmo Cabral, Ricardo Antonio Leconte Reyna y Tomás Cavallo. Juntos le dieron vida al primitivo Foot Ball Club Huracán, nombrando al propio Soto como su primer presidente.
Aquellos jóvenes difícilmente imaginaron que esa firma fundacional daría origen al club centenario que vive en la memoria colectiva correntina. El nombre elegido fue un directo homenaje al famoso globo navegado por el intrépido Jorge Newbery, máximo símbolo de la historia de la aeronáutica en la Argentina.
De la camiseta celeste y blanca al nacimiento del sentimiento azulgrana
Una de las curiosidades más llamativas y menos conocidas de la institución radica en la evolución cronológica de su identidad visual. En sus primeras décadas, el emblema y los colores oficiales del "Globo" eran el celeste y el blanco (consistente en una camiseta celeste con cuello y puños blancos). La escuadra lució esos colores hasta el año 1932.
Aquel año, durante la presidencia del doctor Juan Ramón Díaz Colodrero, el club se topó con un problema logístico: la severa escasez y falta de stock de las tradicionales telas celestes en el mercado local.
Ante la necesidad imperiosa de contar con indumentaria para el inicio del campeonato oficial, la comisión directiva optó por adquirir de urgencia un lote de casacas azul y granate (rojo) a bastones verticales. Díaz Colodrero convocó a una Asamblea General de socios para oficializar los nuevos colores que, paradójicamente, guardaban una total similitud estética con los de San Lorenzo de Almagro, sellando para siempre el ADN de la familia azulgrana.
Hacia mediados de la década de 1920, la institución ya se denominaba formalmente Club Atlético Huracán. Su fisonomía actual terminó de moldearse en el año 1986, cuando tras sellar una fusión estratégica con el Club Social y Deportivo Atlético Corrientes, se fijó de manera definitiva su nombre legal contemporáneo: Club Atlético Huracán Corrientes.
Del mítico "Field Baibiene" al corazón del Berón de Astrada
El arraigo geográfico de Huracán también guarda hitos institucionales memorables. Hasta el año 1947, el club desplegó sus partidos y entrenamientos en el recordado predio denominado “Field Baibiene”, un cuadrante delimitado por la Avenida 3 de Abril y las calles Chaco, Rivadavia y Pago Largo, cuya inauguración se había concretado bajo la presidencia de Juan Carlos Lubary.
Asimismo, el "Globo" ostenta el orgullo de ser una pieza fundacional del fútbol unificado. En el año 1920, junto al Decano Libertad, Sportivo y el Ministerio de Obras Públicas (actual Talleres de Navegación y Puertos), fue uno de los clubes fundadores de la Liga Correntina de Fútbol. Nuevamente, la figura de José Miguel Soto fue clave, oficiando primero como presidente de la comisión provisoria y luego como secretario, cargo que debió abandonar al volverse incompatible su doble rol de dirigente y jugador activo.
El salto definitivo hacia su casa definitiva se dio el 4 de septiembre de 1958, fecha en la que el club recibió formalmente, por parte del Gobierno provincial, la donación del amplio predio que ocupa actualmente en el Barrio Berón de Astrada, transformándose en el imponente estadio y complejo social que cobija a miles de correntinos.
Resiliencia y claros objetivos de cara al futuro
Más allá de su rica trayectoria y de los resonantes resultados deportivos que el público futbolero conoce de memoria, este nuevo aniversario encuentra a Huracán destacándose por una cualidad fundamental: su notable capacidad de resiliencia. El club logró sobreponerse a severas crisis financieras y operativas, encauzando un proceso sostenido de crecimiento y normalización institucional.
En la actualidad, la entidad del Berón de Astrada cumple de manera estricta con claros objetivos de gestión administrativa, saneamiento y desarrollo de sus divisiones formativas, augurando un horizonte de éxitos para toda la gran familia azulgrana. ¡Felices 108 años, Huracán!
Con información del Profesor Guillermo Gómez