Una mujer denunció por violencia de género a Gonzalo Morales, futbolista de Barracas Central que tomó gran notoriedad este fin de semana por haber convertido el gol de la victoria ante River en el Monumental.
La denunciante le confirmó a TN que hizo la presentación ante la Comisaría 5° en Ezeiza y que el Juzgado de Paz, a cargo de Néstor García, ya interpuso una restricción perimetral. También ya recibió sus pertenencias que estaban en la casa que compartía con el jugador.
El domingo por la tarde, a través de un posteo en su cuenta de Instagram, la mujer había hecho pública la acusación contra Morales. “Durante meses fui víctima de violencia física, psicológica y verbal por parte de quien fue mi pareja hasta ayer que convivíamos, Gonzalo Morales, futbolista de Barracas Central”, escribió.
La denunciante compartió además una serie de fotos en la que se ven moretones en su cara, brazos y piernas. También publicó capturas de chats: en uno de ellos presuntamente se comunica con la mamá del jugador para comunicarle los hechos de violencia y en otro le escribe directamente a Morales. “Me hiciste mil cosas malas”, le reclama.
Gonzalo “Toro” Morales nació en Córdoba y se formó en las inferiores de Boca, donde hizo su debut como profesional. Luego de un paso por Unión de Santa Fe, llegó a Barracas Central en 2025. Tiene 23 años y juega como delantero.
El posteo completo de la mujer que denunció por violencia de género a Gonzalo Morales
Nunca imaginé tener que hacer público algo así. Me cuesta muchísimo escribir estas palabras y todavía siento miedo, vergüenza y dolor. Pero entendí que el silencio solo protege a quien ejerce la violencia, nunca a quien la sufre. Durante meses fui víctima de violencia física, psicológica y verbal por parte de quien fue mi pareja hasta ayer que convivíamos, Gonzalo Morales, futbolista de Barracas Central.
Viví situaciones que jamás pensé que iba a soportar: me agarró del pelo, me ahorcó, me golpeó con piñas y patadas hasta dejarme días sin poder caminar, y me amenazó diciéndome que no iba a salir viva de su camioneta. Iba a entrenar y me encerraba en la casa con llave por qué tenía miedo que me vaya y lo deje. Cuando quise denunciarlo, también recibí amenazas de su familia. Me decían que “con plata se arregla todo”, que nadie me iba a creer y que, si denunciaba, me iban a venir a buscar. Ese miedo hizo que tardara en animarme a hablar.
Nadie tiene derecho a humillar, manipular, controlar, golpear o amenazar a otra persona.
Hoy la denuncia ya está hecha. Comparto esto porque no quiero seguir callando y porque deseo que ninguna otra mujer tenga que pasar por lo mismo. Pedir ayuda no es un signo de debilidad; es el primer paso para salir de la violencia.
Hoy elegí hablar. Y ya no tengo miedo de contar mi verdad.
TN