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“La verdadera libertad viene de la mano del pensamiento libre, y eso te lo da estudiar lo que vos querés”

Desde su experiencia personal hasta su rol en el Concejo Deliberante, Gisela Lezcano reflexionó en este episodio de Eduardo Ledesma Pregunta sobre inclusión, política, militancia y los desafíos de construir una alternativa en una provincia marcada por una larga hegemonía política.
 

Por El Litoral

Domingo, 21 de junio de 2026 a las 10:01

Por Eduardo Ledesma

Versión gráfica: Belén Da Costa

Nuestra invitada de hoy es contadora pública, fundadora de una incubadora de proyectos con presencia en todos los barrios de la ciudad, ex conductora de televisión y hoy concejal de Corrientes Capital. Empezó su camino político en la presidencia del Centro de Estudiantes de la UNNE y en agosto de 2025 llegó al Concejo Deliberante bajo el sello Limpiar Corrientes, como una de las voces de la oposición. 

En este episodio vamos a hablar de historia personal, militancia, economía local, oposición y del rol que puede jugar el Concejo en los problemas reales de los vecinos. Una mujer que conoce los barrios y también los números. 



Gisela, si vos te tenés que definir quién sos, ¿qué le decís a la gente?

Soy una mujer, primero que nada, con mucha fuerza y una mujer con discapacidad. Creo que esa es mi mayor etiqueta que lo llevo con mucho orgullo.

Vos solés decir que tu parálisis cerebral fue consecuencia del Estado ausente. ¿Y cuándo y cómo esa historia personal se volvió una convicción política para vos?

Yo creo que cuando uno es chico empieza a preguntarle a los padres por qué pasan ciertas cosas. Mi mamá siempre fue muy directa y muy natural para contarme cómo había sido todo el proceso. Desde muy chica tuve claro que lo que me había pasado al nacer era la falta de oxígeno. Sabía que había nacido un día domingo, que había poco personal en el hospital.

Siempre tengo el relato de mi mamá contando esas dos horas que tuvo de preparto, que fueron de mucho sufrimiento. Sufrió mucho dolor, se sentía muy sola. En esas dos horas tuvo un pico de presión que no fue controlado a tiempo porque eso habría que haberlo hecho ni bien ingresó al hospital.

Fue lo que derivó en que, cuando yo nací, ella no escuchó mi llanto. Yo no lloré por la asfixia que tenía. Entonces fue lo que me causó la lesión a nivel cerebral, que es la parálisis cerebral.

Con los años, después de preguntar mucho, creo que en la adolescencia pude terminar de hilar esa cuestión de que el Estado no estuvo ahí presente cuando lo necesitábamos como familia.

Vos trabajaste por años en el Concejo Deliberante como asesora y ahora estás sentada del otro lado, sos una concejal. ¿Qué se ve de diferente en el lugar donde estás hoy?

No sé si veo algo diferente, porque desde que empecé mi trabajo en la Municipalidad, con Fabián Ríos, siempre me gustó la gestión. Siempre me di cuenta de que soy buena para eso, pero creo que la misma vida me fue llevando en ese sentido, de tener que solucionar constantemente cosas.

Vivir con discapacidad es ir solucionando. Viendo la logística para hacer actividades diarias. Creo que esa facilidad que tengo me gusta aplicarla a la gestión.

Desde que empecé con Fabián me di cuenta de que mi lugar, donde me gustaba estar, era en la gestión pública. Después tocó perder la gestión municipal y seguí trabajando desde lo legislativo con Germán Braillard Poccard. Seguí en el mismo espacio hasta llegar al lugar de hoy.

Fue una construcción que se viene dando en el mismo sentido porque siempre tuve claro lo que me gusta hacer y a dónde quiero llegar.

Vos fundaste un polo emprendedor, acompañaste a más de 150 emprendedores, sos facilitadora en innovación. La pregunta, dado el contacto que tenés con los jóvenes, es: ¿qué dicen ellos cuando arrancan un proyecto? ¿Tienen algún miedo hoy que antes no existía? 

Sí. De hecho, con el Polo Emprendedor, como me toca entrevistar a muchos de ellos en los programas, me doy cuenta de que hace unos años el 90% de los emprendimientos empezaron después de la pandemia, en una época de crisis, cuando uno tiene que salir a reinventarse.

Y lo mismo está pasando ahora. Estamos atravesando una situación económica muy complicada y eso lleva a la gente, no solamente a los jóvenes, sino también a muchas personas grandes, a buscar soluciones alternativas, a reinventarse, a encontrar algo para poder llegar a fin de mes.

Ahí es donde se producen estos nuevos emprendimientos. Me parece que estamos viviendo una situación similar por el relato de la misma gente.

¿Similar al 2020 o similar a 2001?

Yo lo tengo más fresco como similar a 2020. A 2001 también, pero en ese momento no estaba tan en contacto con el sector emprendedor. Por el relato, me parece que va muy parecido.

Hay una frase que se escucha cada vez más entre los jóvenes: “Estudiar ya no garantiza nada”. ¿Eso es verdad o qué le respondés cuando alguien te dice algo parecido?

No, es totalmente lo contrario. Estudiar te garantiza todo. Estudiar te da la libertad de pensar.

Hoy que estamos viviendo tiempos donde decimos libertad de esto, libertad de lo otro, creo que la verdadera libertad está en eso, en poder ser libre en pensamiento. Y esa libertad viene de la mano de poder estudiar cualquier carrera.

Siempre les digo a todos: estudien lo que los haga felices, lo que les guste, sean cursos pequeños o carreras más grandes.

Poder tener experiencias y conocimiento es lo que verdaderamente te va llevando a generar oportunidades de desarrollo. En mi caso, acceder a un estudio universitario hizo la diferencia.

Vos podés atestiguar que no es lo mismo saber que no saber.

Totalmente. Haber podido estudiar en Ciencias Económicas de la UNNE marcó la diferencia y es lo que me permite estar sentada hoy en el Concejo Deliberante. No creo que mis posibilidades hubiesen sido las mismas si no hubiese estudiado una carrera. 

Y cuando los chicos miran hoy a los influencers como modelo de éxito, ¿eso te preocupa o te parece lógico por la época? 

Creo que estamos en una época donde queremos que otro piense por nosotros. Recibimos mucho contenido que ya está procesado, pensado y con una opinión generada.

Sí es peligroso caer en eso. Tendríamos que tratar de generar un equilibrio. Son las reglas del juego de la época y hay que ver cómo generar programas, acciones o políticas públicas para contrarrestar un poco esa vorágine.

A propósito de esto, la inteligencia artificial está cambiando el mercado laboral a una velocidad que no vimos antes. ¿Qué le pasa a Corrientes en ese marco?

Yo creo que la inteligencia artificial es una gran herramienta si la podemos usar a nuestro favor. Nos da una velocidad de procesamiento que antes no teníamos.

La gente, en lugar de tenerle miedo, tiene que saber utilizarla. Esa es la forma de no perder puestos de trabajo. Habrá que capacitarse y usarla para generar soluciones.

Y Corrientes tiene un retroceso en la cuestión industrial. Falta muchísimo trabajar ahí. Hay muchos programas y planes, pero de manera desarticulada.

Hay emprendedores con capacidad de crecimiento, pero les falta acompañamiento para la gestión empresarial. Recorremos mucho el interior y vemos cooperativas o fábricas que tienen maquinaria y materia prima, pero les cuesta insertar sus productos en el mercado.

¿Para qué sirve una banca opositora en ese contexto? 

Mi forma de aprovecharla es poder contactarme de manera directa con los vecinos. Lo que hacemos con mi equipo es recibir reclamos y canalizarlos a través del Concejo.

Podemos hacerlo mediante comunicaciones, resoluciones u ordenanzas. Tenemos la facultad de pedir y hacer seguimiento.

Además, estar dentro del Concejo te da la posibilidad de acercarte a los funcionarios municipales para insistir sobre las problemáticas de los vecinos y ayudar a solucionarlas.

Vos sos contadora, fuiste asesora, directora, fundadora, conductora, concejal. ¿Cuándo dormís? 

La verdad que soy una persona muy activa. Me cuesta descansar, pero me gusta lo que hago, me encanta. 

¿Qué te da esa acumulación de roles viniendo de una discapacidad además?

Creo que es esto de poder acercarme a la gente y tender puentes entre la sociedad y la política, que está tan rota.

Uno busca diferentes instituciones o herramientas que permitan que la gente te vea como sos y que sos una persona con ganas de llevar soluciones.

Como está tan roto ese vínculo con la política, uno tiene que buscar otros medios de acercamiento para que la gente te conozca.

¿Hubo momentos en los que alguien subestimó tu capacidad antes de que pudieras demostrarla? 

Sí, sí. Creo que toda la primera etapa desde 2015 fue una lucha constante para demostrar que puedo, que soy capaz de gestionar.

Hay un velo de infantilización sobre las personas con discapacidad. Me llevó cierto tiempo y uno tiende a sobreexigirse.

Tiene que estudiar más, demostrar más y hacer más cosas. Creo que eso también me llevó a la acumulación de roles, porque es una constante demostración de que estoy a la altura.

¿Y desde dónde se construye una alternativa real? 

Yo creo que va sobre la marcha. Vas generando proyectos como la fundación o el programa que te permiten mostrar otra forma de hacer política.

Buscamos herramientas para generar soluciones. En ese camino uno se va asociando con la gente y mostrando un nuevo paradigma.

Por más que seamos muy peronistas y vengamos de una cultura más ideologizada, la gente ya no está tanto en eso. Tenemos que aprender a transicionar y generar soluciones. Así podremos construir una representación que convenza a la gente.

Sin embargo, hay una frase tuya que pegó muchísimo: sos mujer profesional, discapacitada y peronista. ¿Y qué pasa ahí con eso?

Son todas las atribuciones que odia Milei. 

¿Y qué te dice la gente? 

Fue muy controversial. La gente que lo valida y respalda tuvo un rechazo rotundo.

Estamos en una instancia de polarización extrema. Ya ni siquiera es una cuestión ideológica. Es una cuestión de estar capacitado para hacer política y de tener empatía.

¿Y qué te pasa con la grieta? ¿Sos de trenzarte en discusiones por la grieta? 

No, ahora ya no. Antes sí, en 2015, a full. Ahora entiendo que es una cuestión más de diálogo.

Me gusta tender puentes. Obviamente uno se saca en algunas discusiones, pero entiendo que la lógica para conseguir la confianza de la gente funciona de otra manera.

Hace poco estuviste en Europa. ¿A qué fuiste? 

Fui becada por la Fundación Universia y la IE University de Madrid. Seleccionaron a 25 personas con discapacidad hispanohablantes que sean líderes en su comunidad.

Me seleccionaron como parte de Argentina. Fuimos cuatro argentinos y yo era la única del interior.

¿Cómo aplicaste ahí? 

Fue una convocatoria abierta. Hubo entrevistas, evaluación de trayectoria, currículum y otros requisitos, como hablar inglés.

Fue una experiencia muy linda. Ver a otras personas con discapacidad en distintos países con proyectos tan consolidados fue muy enriquecedor.

¿Qué se puede hacer? ¿Trajiste algo que se pueda aplicar? 

Me sorprendió muchísimo el sistema de transporte. Poder usar el colectivo con la rampa como corresponde y con condiciones de seguridad.

Cuando uno solicita la rampa, el sistema avisa por altavoz para despejar el área. El chofer se toma todo el tiempo necesario.

También tienen muy resueltos los sistemas de limpieza urbana y de gestión de residuos. Me parece que podemos tomar algunas ideas e intentar implementarlas de a poco.

¿Qué le diría la Gisela de hoy a la de 20 o 22 años? ¿Hay algo que cambiarías de esa trayectoria? 

No cambiaría nada. Le diría que disfrute un poco más de los logros.

Yo no fui consciente de todas las cosas que fui logrando teniendo una discapacidad y lo que eso implicaba. Cuando me recibí sentí que me sacaba una mochila de encima y no fui capaz de procesarlo.

Le diría que disfrute más, que sea consciente de que vamos bien por el camino correcto y que valore el proceso. 

 







 



 

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