"Es vida de pobre, pero no tengo cobre". Así sería la reversión del hit de Camilo que pinta el duro presente de Thiago Medina. La fama es rara. A veces te pone en prime time, te llena de seguidores, te hace tendencia y te convierte en meme nacional. Y otras veces, unos meses después, te deja vendiendo figuritas del Mundial para intentar acomodar cuentas. Algo de todo eso parece estar atravesando hoy el ex de Daniela Celis.
El ex participante de Gran Hermano volvió a quedar en el centro de la conversación después de sincerarse sobre el complicado momento personal y económico que atraviesa. Y el panorama está bastante lejos de aquella versión suya que salía de la casa más famosa del país rodeado de cámaras, entrevistas y propuestas.
Según contó, hubo meses donde estuvo deprimido, sin trabajo fijo y con enormes dificultades para sostener el día a día. Un golpe fuerte para alguien que pasó, prácticamente de un día para el otro, de trabajar en el Mercado Central a convertirse en personaje permanente de televisión.
La separación de Daniela Celis aparece como uno de los puntos que más lo afectó emocionalmente. Sobre todo porque, según trascendió, la noticia de una nueva relación de ella lo golpeó bastante más de lo que imaginaba. Cerca suyo hablan de un Thiago muy bajoneado durante varios meses.
Y ahí aparece algo bastante brutal de la lógica reality/internet: el sistema te consume rápido. Muy rápido. Mientras servís para clips, reacciones y títulos, estás en todos lados. Cuando baja el ruido, empieza otra historia. Mucho menos glamorosa.
En ese contexto, Thiago decidió salir a rebuscársela. Literal. En redes comenzó a mostrar que está vendiendo álbumes y figuritas del Mundial 2026, encargándose él mismo de las entregas y promocionando los productos desde su cuenta de Instagram.
“Vamos a ver qué sale”, dijo en uno de los videos que publicó, casi con mezcla de esperanza y resignación. Porque también hay algo de eso: la sensación de estar intentando reconstruirse mientras el algoritmo ya corre para otro lado.
Lejos de esconderse, el ex GH eligió mostrarse trabajando y tratando de generar ingresos por fuera de la televisión. Y aunque muchos podrían leerlo como una caída, otros lo interpretaron exactamente al revés: un pibe intentando seguir adelante cuando la fama exprés dejó de funcionar.
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