En el primer fin de semana sin sus hijas Isabella y Francesca, Wanda Nara encontró refugio y compañía en el entorno familiar que la acompaña en su hogar de Nordelta. La empresaria, que suele compartir los momentos más íntimos de su vida a través de las redes sociales, mostró en historias de Instagram el modo en que atravesó la ausencia de las niñas, tras haberlas entregado a su padre Mauro Icardi para que pasen tres semanas con él y la China Suárez, según lo dictado por la Justicia.
Las imágenes de la casa de Wanda exhibieron escenas de cotidianeidad y afecto. En el centro de esas postales, la conductora de Masterchef Celebrity apareció recostada en el suelo, dedicada a un juego que la unió a su sobrino Viggo, hijo de su hermana Zaira Nara. Sobre una alfombra, rodeada de los más chicos de la familia, Wanda se sumó a la actividad favorita de muchos niños en el país: llenar el álbum de figuritas del Mundial. La empresaria pidió ayuda a sus seguidores para conseguir la postal más difícil, la de Lionel Messi.
En una de las grabaciones, se escucha la voz de su padre, Andrés Nara, advirtiendo con tono lúdico que las figuritas podrían romperse si seguían forcejeando con el mazo. A pesar del comentario, Wanda no se detuvo y continuó riendo con Viggo, disfrutando ese momento de distensión y complicidad. La escena, capturada por la cámara del celular, muestra una dinámica familiar donde el juego se convierte en un refugio frente a un contexto emocional agitado.
La contención de su círculo íntimo se hizo evidente en cada gesto. Además de Viggo y su hermana Zaira, también formaron parte de la reunión familiar los tres hijos varones de Wanda, nacidos de su relación con Maxi López: Valentino, Benedicto y Constantino. A ellos se sumaron su madre, Nora Colosimo, la pareja de su madre y el propio Andrés Nara, que aportaron presencia y acompañamiento. El clima puertas adentro de la casa contrastó con la tensión que horas antes se había registrado en la entrada del country, cuando Wanda entregó a Isabella y Francesca a su exmarido.
El encuentro entre la empresaria e Icardi se había producido ese mismo sábado. Wanda se acercó junto a sus hijas hasta la entrada del barrio para esperar al futbolista, quien llegó solo y, según lo registrado por la cámara de un vecino, descendió del vehículo con notoria incomodidad. Icardi no saludó a Wanda y se mostró apurado por subir a las niñas y a sus perros a la camioneta. Wanda se dedicó únicamente a acomodar las pertenencias de Isabella y Francesca en el baúl. La única interacción cordial ocurrió cuando el novio de Wanda, Martín Migueles, se acercó, saludó con un beso a las niñas y le estrechó la mano a Icardi. El ambiente lució cordial, aunque tenso bajo la mirada atenta de la cámara.
Ya en su casa, Wanda encontró en la rutina familiar y en los juegos un modo de transitar la distancia de sus hijas. La apuesta por la compañía de los suyos, los juegos con los más chicos y la presencia activa de su hermana y sus padres le permitieron atravesar una jornada que, por contexto judicial, resultó especialmente delicada. En este punto, la empresaria recurrió a su perfil público para pedir la figurita de Messi, involucrando a sus seguidores en la dinámica hogareña. El intercambio lúdico con su sobrino Viggo, la risa compartida y la advertencia de Andrés Nara se convirtieron en símbolo del sostén familiar que Wanda suele encontrar en los suyos durante momentos de dificultad.
En el trasfondo de esta escena íntima, la situación judicial marcó el ritmo de los acontecimientos. Días antes, en el ciclo Puro Show (El Trece) se habían difundido los detalles de la resolución del Juzgado Civil 106, que dispuso que Isabella y Francesca estarían con su padre desde el 6 hasta el 29 de junio, con estrictas condiciones de entrega y retiro en la guardia del Barrio El Yacht. La medida incluyó la obligación para Icardi de garantizar la continuidad de las actividades y tratamientos de las niñas y de no interferir en el contacto diario con su madre.
El juez estableció además una caución real de 8 millones de pesos, que Icardi deberá depositar en el Banco de la Nación Argentina, sucursal Tribunales, bajo advertencia de ejecución en caso de incumplimiento. De ese modo, cada movimiento en la vida familiar de Wanda quedó signado por la formalidad de una resolución judicial, que le impuso a la empresaria el desafío de encontrar en la vida cotidiana, el juego y el afecto de su familia, el alivio necesario para atravesar la ausencia temporal de sus hijas.
Infobae