Tras la destitución de Santiago Peña, asumió Pedro Alliana como presidente de Paraguay. El funcionario que se desempeñaba como vicepresidente quedó al frente del Gobierno.
"Le pido a Dios que me ilumine, le pido templanza para decidir con serenidad en la hora difícil y no olvidar nunca el primer deber de un gobernante", aseguró Alliana tras asumir.
"Los paraguayos enseñaron al mundo que esta nación no se rinde", expresó.
"El Paraguay que hoy recibimos tiene urgencias que nso obligan a estar en las calles", afirmó el flamante presidente.
"Los compatriotas que hoy atraviesan un momento difícil por el descalabro financiero serán compensados plenamente. No los vamos a dejar solos", remarcó.
"Ordeno que se tomen acciones inmediatas para resarcir por completo a los más desfavorecidos. No quiero tibios a cargo de las tareas", aseveró.
"Este Gobierno se ocupará de que el Estado cumpla con los servicios imprescindibles", señaló Alliana.
"Yo mismo voy a vigilar que seamos un Estado que cumple con los ciudadanos", prometió el presidente.
"En el tiempo que nos queda, no hay excusa para los errores", advirtió.
"A la brevedad posible haré llegar a las cámaras un proyecto de racionalización. Necesitamos ahorrar recursos para destinarlos a los que más los necesitan", finalizó.
TN