La tregua de dos semanas entre Irán y Estados Unidos empezó a cumplirse este miércoles, aunque de forma inestable y con más de un interrogante en el aire. Una de las primeras consecuencias del acuerdo se vio reflejada en el estrecho de Ormuz, por el que dos buques pudieron cruzar, pero ante los violentos ataques de Israel al Líbano, volvió a ser cerrado la República Islámica. Israel y Estados Unidos dejaron de bombardear Irán tras 39 días de conflicto, pero el primer ministro Benjamin Netanyahu advirtió que su país está listo para volver a atacar Teherán en el momento que “sea necesario”. Irán denunció ataques en una refinería en la isla de Lavan y un dron en la ciudad de Lar y en represalia bombardeó a los países del Golfo.
Said Chaya, profesor de la Universidad Austral, sostiene en diálogo con Página/12 que más allá de la cuestión retórica, el verdadero ganador en este caso es Irán, que “a pesar del compromiso de su infraestructura básica estaría logrando sentarse en la mesa de negociaciones con condiciones mucho más beneficiosas que las que tenía antes de los ataques que se organizaron el 28 de febrero a la noche”. En cambio el sociólogo Gabriel Puricelli plantea que “el único actor con ganancias netas es Israel, que no aplica el alto el fuego en el Líbano y se consolida como hegemón regional con la degradación de las capacidades militares iraníes”. Según Puricelli, EE.UU. “destruye y pierde” ya que “deja moribunda la OTAN y la idea misma de ‘Occidente’, provoca una crisis económica global y deja a los países árabes del Golfo Pérsico cuestionándose la utilidad de seguir siendo aliados de Washington”.
Un acuerdo frágil
Pakistán, mediador en el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, llamó este miércoles a las partes a la “moderación” después de que Israel bombardeara masivamente el Líbano y de que Irán atacara de nuevo a varios países del Golfo. Según la Casa Blanca, el presidente Donald Trump enviará a Islamabad a su equipo de negociadores encabezado por el vicepresidente JD Vance, el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner, su yerno.
Precisamente para Chaya el acuerdo logrado entre Irán y EE.UU. es sumamente frágil en primer lugar por el rol de Pakistán como interlocutor. “No es un Estado que tenga una enorme relevancia a nivel internacional o regional como para poder mediar en este conflicto. De alguna manera se la jugó y salió a escena en un contexto en el cual vemos que su palabra es vulnerada. Pakistán salió a decir que el Líbano formaba parte de ese acuerdo, y luego Estados Unidos salió a negarlo. Eso invalida a Pakistán como negociador”, explica el politólogo.
Las fuerzas armadas israelíes aseguraron que acatarán el alto el fuego, pero el primer ministro Benjamin Netanyahu advirtió: “Seguimos con el dedo en el gatillo. Este no es el final de la campaña, sino un paso más en el camino hacia el logro de todos nuestros objetivos”. En un mensaje transmitido por televisión Netanyahu afirmó que aún hay “objetivos por cumplir” y destacó que esta “operación histórica” contra Irán junto a Estados Unidos se produce en un contexto de amistad personal con Donald Trump y que ambos hicieron “retroceder al régimen terrorista iraní muchos años”.
Chaya sostiene que Estados Unidos e Israel tienen objetivos de corto plazo muy distintos uno y el otro: “Uno tiene la necesidad de acabar la guerra después de seis semanas, como es el caso de Estados Unidos, donde además hay un contexto favorable a la finalización del conflicto, mientras que Israel ve la cuestión de Irán como una ventana de oportunidad para lograr desarmar lo que ellos entienden constituye una amenaza existencial. En ese sentido, no está interesado en un acuerdo de paz, porque al parecer Netanyahu se fortalece en los escenarios de guerra”.
Teherán marca la cancha
El ministro iraní de Exteriores, Abbas Araqchi, dijo que Estados Unidos “debe elegir entre el alto el fuego o continuar la guerra a través de Israel”. “Los términos del alto el fuego Irán-Estados Unido son claros. El mundo ve la masacre en Líbano, y el mundo está pendiente de si cumplirá sus compromisos”, insistió Araqchi. En la misma línea el presidente del Parlamento iraní declaró este miércoles que el alto el fuego y las conversaciones con Estados Unidos son “poco razonables” porque, según él, tres principios del acuerdo ya se violaron.
Los tres puntos que menciona Teherán son los continuos ataques en el Líbano, la entrada de un dron en el espacio aéreo iraní y la negación del derecho de Irán a enriquecer uranio. Pero más tarde una alta fuente de la Casa Blanca declaró que el plan de diez puntos difundido públicamente por Irán no es el mismo que recibió Washington y que sirve de base de negociación. El vicepresidente de EE.UU., J.D. Vance se lo tomó con sorna y dijo que la primera propuesta de paz de Teherán y los puntos que incluía parecían “redactados con ChatGPT”.
En Medio Oriente, la tregua no parece estar surtiendo demasiado efecto. Irán anunció este miércoles el derribo de un dron de fabricación israelí y denunció “violaciones del alto el fuego”. Kuwait dijo haber sido objeto de una “intensa oleada de ataques” iraníes, y en Emiratos Árabes Unidos también se reportaron disparos de misiles y drones. Irán agumentó que fue en respuesta a unos bombardeos previos contra sus instalaciones petroleras.
Tensa calma en Ormuz
Pese a esos incidentes, la reapertura del estrecho de Ormuz provocó alivio en los mercados. Los precios del petróleo bajaron y las bolsas repuntaron. Un barco griego y otro con bandera de Liberia fueron los primeros en pasar por esa vía estratégica, por donde solía transitar el 20 por ciento de los hidrocarburos que se consumen a nivel mundial antes de la guerra. La Organización Marítima Internacional (OMI), una agencia de la ONU encargada de la seguridad en el mar, afirmó que está preparando un mecanismo para garantizar la “seguridad del tránsito”.
El canciller Abbas Araqchi confirmó que el estrecho permanecerá abierto “durante un periodo de dos semanas”, pero el ejército iraní “vigilará” el “paso diario limitado de los navíos”. En ese sentido Irán anunció la interrupción del paso de petroleros por la tarde como protesta por la masacre israelí en el Líbano. Puricelli advierte a este diario que “la apertura será intermitente, en cuotas, administrada por Irán y dependiente del apetito por el riesgo de las compañías de seguros, que son quienes realmente han cerrado el estrecho. El riesgo Trump (su presidencia monárquica inconstitucional) hace impredecible todo. La guerra puede volver en cualquier momento”.
La cuestión del uranio
Con la tregua allanando el camino de las negociaciones, Trump se declaró dispuesto a “discutir” sobre un “levantamiento de las sanciones” económicas impuestas a Irán en represalia por su programa nuclear, con el que, según sostienen los países de Occidente, Teherán buscaría dotarse de la bomba atómica. Este era uno de los plan de 10 puntos que Irán propuso, según los medios iraníes. En cambio el mandatario estadounidense remarcó que no habrá “ningún enriquecimiento de uranio”, algo que va en contra de lo que exige la propuesta iraní.
“Es muy temprano para que queden claros los términos de un acuerdo definitivo. Probablemente todo vuelva, al final, al punto en el que estaba bajo el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA por sus siglas en inglés) firmado por Barack Obama, los europeos e Irán”, explica a Página/12 Puricelli. Ese acuerdo, recuerda el analista, establecía que Teherán “puede enriquecer uranio hasta el grado necesario para las centrales nucleoeléctricas, pero no puede almacenar”.
Página 12