En medio de la expectativa por el curso de las negociaciones de paz entre Irán y Estados Unidos, ambos países intercambiaron este miércoles versiones cruzadas sobre un supuesto borrador de un acuerdo preliminar -difundido por medios iraníes- que incluiría la apertura del estrecho de Ormuz y el levantamiento del bloqueo naval de Washington. Mientras que Teherán se jactó de que retomaría el control del paso marítimo, en cooperación con Omán, la Casa Blanca desestimó por completo aquella versión a la que tildó de “invención” y sumó una amenaza para un nuevo país en Medio Oriente.
“Omán se comportará como todos los demás o tendremos que volarlos por los aires”, advirtió Trump al ser consultado sobre si aceptaría un acuerdo que permitiera a Irán y a Omán compartir el control del estrecho de Ormuz.
“Lo entienden. Estarán bien”, sumó Trump durante la conferencia de prensa que brindó finalizada la reunión de Gabinete que llevó adelante en la residencia presidencial de Camp David. Durante el encuentro, afirmó que el estrecho deberá permanecer abierto a todos y que nadie puede controlarlo, aunque aclaró que Estados Unidos lo “vigilará”.
Asimismo, a lo largo de la conferencia de prensa Trump aseguró que la República Islámica tenía un gran interés en llegar a un acuerdo, pero que Washington aún no estaba satisfecho.
“Irán está muy interesado, desea fervientemente llegar a un acuerdo. Hasta ahora no lo han logrado (...) no estamos satisfechos, pero lo estaremos. O tendremos que terminar el trabajo”, señaló Trump en referencia a las amenazas de reanudar las operaciones militares que Estados Unidos e Israel lanzaron el 28 de febrero y suspendieron en abril con el cese el fuego.
El borrador del acuerdo
Sus declaraciones se dan luego de que la televisora estatal iraní aludiera a un presunto acuerdo marco inicial según el cual Teherán restablecería, en el plazo de un mes, el tráfico comercial por el estrecho de Ormuz a niveles previos a la guerra, mientras que Estados Unidos retiraría sus fuerzas militares de las próximidades del territorio de la República Islámica y levantaría el bloqueo naval.
“Este informe de medios controlados por Irán no es cierto y el memorando de entendimiento que ‘difundieron’ es una total invención. Nadie debería creer lo que está publicando la prensa estatal iraní. Los hechos importan”, sentenció la Casa Blanca a través de la red X.
El medio iraní había afirmado, además, que el acuerdo marco mencionada, que excluye a los buques militares y prevé que Irán gestione el tráfico marítimo a través del estrecho en cooperación con Omán, aún no estaba finalizado y que Teherán no daría ningún paso sin una “verificación tangible”.
Las mismas fuentes indicaron que si se alcanzaba un acuerdo definitivo en un plazo de 60 días, éste podría aprobarse como una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de la ONU.
Respecto a la retirada de las tropas estadounidenses de la región, el borrador en cuestión señala que Washington había asumido “un compromiso con la República Islámica de Irán sobre este asunto”. Además, agrega que aún no está claro si dicho compromiso se refiere únicamente a las fuerzas desplegadas antes y durante la guerra, o si también incluye las bases militares estadounidenses existentes en el Golfo.
El curso de la negociaciones y una reunión inusual
El contrapunto de Washington volvió a exponer las diferencias entre ambos países, cuyas negociaciones han ido oscilando desde que se estableció el cese al fuego indeterminado. El fin de semana, Estados Unidos e Irán habían retomado el diálogo a través de la mediación de Pakistán, y Trump había manifestado que el acuerdo con la república islámica estaba “cada vez más cerca”.
Teherán también había dejado trascender que se encontraba cerca de un entedimiento preliminar, con divergencias en el tema nuclear.
Sin embargo, Estados Unidos anunció el lunes haber llevado a cabo “ataques de autodefensa” en el sur de Irán contra objetivos que incluían embarcaciones que intentaban colocar minas y plataformas de lanzamiento de misiles. A ello se sumaron una serie de advertencias por parte de Trump a Teherán.
“El acuerdo con Irán será grandioso y significativo, o no habrá ningún acuerdo”, desafió Trump en Truth Social, al advertir a sus propios negociadores que no se apresuraran. Asimismo, aclaró que de no alcanzarse un acuerdo Estados Unidos retomaría los ataques.
“Volveremos al frente de batalla y a los disparos, pero más grandes y fuertes que nunca. Y nadie quiere eso”, amenazó el líder republicano.
Bajo este contexto, es que Irán divulgó detalles de un eventual acuerdo inicial, que Washington se ocupó de rechazar, mientras que Trump encabezaba este miércoles una inusual reunión de Gabinete en la estratégica residencia presidencial de Camp David, donde se han llevado adelante importantes iniciativas diplomáticas, si bien el mandatario republicano solo ha estado dos veces en su segundo mandato.
La elección de este retiro aislado en las montañas de Maryland, al que Trump casi nunca va, reflejó la naturaleza delicada de las discusiones que incluyeron en gran medida el conflicto con Irán.
Trump proyecta confianza en que está cerca de cerrar un acuerdo que reabrirá el estrecho de Ormuz y le dará un argumento creíble de que la capacidad nuclear de Irán se ha reducido lo suficiente como para declarar la victoria, poniendo fin a un conflicto que ha sido políticamente impopular para los republicanos.
El acuerdo que se perfila aplaza muchos asuntos críticos para resolverlos más adelante y ya ha expuesto al presidente republicano a duras críticas -incluso de algunos de sus propios simpatizantes- de que los líderes de línea dura de Irán saldrán del conflicto golpeados pero envalentonados.
Todo llega a un punto culminante justo cuando las elecciones de mitad de mandato para determinar el control del Congreso entran en escena y mientras los republicanos temen que el aumento de los costos y de los precios del combustible ensombrezca el ánimo del electorado estadounidense.