El incendio en Almería, que hasta ahora provocó 12 muertos, sigue activo y, 48 horas después de su inicio, continúa la búsqueda de 23 personas que desaparecieron entre el humo y las llamas.
Se trata del peor fuego que jamás haya sufrido Andalucía: ya quemó 6.600 hectáreas y 1.500 vecinos tuvieron que ser evacuados.
El sábado a última hora, sin embargo, las autoridades manifestaron cierto alivio. "El fuego no ha avanzado nada en el día de hoy", celebró al final de la jornada el ministro de la Presidencia español, Félix Bolaños, quien recorrió la zona. Según él, las hectáreas arrasadas se mantenían en 6.600 y existe una "perspectiva favorable" de poder llegar a estabilizar el incendio en las próximas horas, si las buenas condiciones no empeoran.
Casi todas las víctimas son extranjeros -británicos, en su mayoría- que tienen casa en los pueblos de Los Gallardos, Bédar y en los alrededores afectados por el incendio o turistas europeos que aprovechan el clima más amable de las localidades próximas a las costas del Mediterráneo para pasar sus vacaciones.
Una pareja de ingleses que hacía senderismo fue rescatada por tres agentes de la Guardia Civil que el viernes por la noche rastrillaban la zona, con silbatos y a viva voz, para asegurarse que no había quedado gente atrapada. “Tenían el 40 por ciento del cuerpo quemado”, comentó este sábado el sargento Pedro Barre.
El servicio de Criminalística de la Guardia Civil intenta identificar a los autos que fueron hallados calcinados. Dentro de uno de ellos, que tenía el volante del lado derecho -lo cual hace presumir que era de patente británica- se encontraron los cuerpos de cuatro personas que intentaron escapar de las llamas por un camino alterativo que el fuego terminó convirtiendo en un callejón sin salida.
“Eran belgas. Han comprando recientemente la vivienda en esta zona. La utilizaban como residencia y como alojamiento turístico”, contó el intendente de Bédar, Angel Francisco Collado.
Collado también conocía a los otros siete extranjeros que murieron mientras intentaban cruzar una pasarela. No cumplieron las indicaciones de la Policía local que les recomendó confinarse en sus hogares y no salieran.
“Al grupo de nueve vecinos les aconsejamos que se metieran en sus casas. No hicieron caso”, lamentó el intendente de Bédar. El grupo quedó cercado por las llamas y, de las nueve personas, murieron siete.
“A seis de ellos los conozco. Son británicos, algunos llevan más de 20 años viviendo en Bédar”, dijo el intendente.