El Fenómeno El Niño en el océano Pacífico podría convertirse en uno de los más intensos de los que se tenga registro y empujar a las temperaturas del planeta a niveles inéditos. Las proyecciones de especialistas del Reino Unido indican que su evolución podría contribuir a que 2027 termine como el año más caluroso registrado a nivel mundial.
La advertencia fue realizada por la Oficina de Meteorología del Reino Unido (Met Office), cuyos modelos muestran una señal excepcionalmente fuerte para los próximos meses. El organismo sigue de cerca el aumento de la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico tropical, una de las principales variables utilizadas para determinar la evolución de El Niño.
El fenómeno se declara cuando las temperaturas de esa región del océano se ubican al menos 0,5 °C por encima de los valores habituales. Sin embargo, las estimaciones actuales muestran un escenario mucho más extremo: la anomalía térmica podría superar los 3 °C, una magnitud que colocaría al episodio entre los más intensos observados desde que existen registros.
“Nunca había visto una señal de El Niño tan intensa en nuestras previsiones”, aseguró Adam Scaife, jefe de meteorología del Met Office, al referirse a los resultados obtenidos por los modelos climáticos.
El Niño es un fenómeno natural que aparece de manera periódica como consecuencia del calentamiento de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial. Aunque se origina en esa región, sus efectos pueden extenderse por todo el planeta y modificar durante meses los patrones de temperatura y precipitaciones.
Sequías, lluvias intensas y temperaturas por encima de lo normal
Entre las principales consecuencias previstas aparece un mayor riesgo de sequías en zonas tropicales, el sur de África y el noreste de Australia. En otras regiones, en cambio, podrían aumentar considerablemente las lluvias y los episodios de tiempo severo.
El noroeste de Europa se encuentra entre las áreas donde los científicos esperan condiciones más húmedas. En el Reino Unido, particularmente, los pronósticos anticipan un otoño y un invierno con lluvias abundantes y tormentas frecuentes.
El cambio podría producirse después de meses especialmente secos. Inglaterra y Gales atravesaron una sucesión de olas de calor y un fuerte déficit de precipitaciones. En julio, Inglaterra registró su mes más seco en 190 años, mientras que cerca de tres cuartas partes de su territorio y la totalidad de Gales quedaron bajo condiciones de sequía.
La situación también tuvo impacto sobre las reservas de agua. Los embalses británicos descendieron hasta aproximadamente el 62,6% de su capacidad, un nivel 16,3% inferior al promedio esperado para esta época del año. La falta de agua aumentó la presión sobre la producción agrícola, los servicios de emergencia, los ecosistemas y distintas infraestructuras.
La atención de los científicos está puesta especialmente en la combinación entre este episodio de El Niño y el calentamiento global. Debido a que el fenómeno suele elevar temporalmente la temperatura media del planeta, un evento de una intensidad excepcional podría hacer que 2027 supere los registros históricos de calor, en un contexto en el que las temperaturas globales ya se encuentran en niveles elevados.
TN