Una ceremonia solemne en la Zona Cero de Nueva York, con la presencia en silencio de los cuatro exmandatarios norteamericanos vivos; un discurso del presidente Donald Trump en el Pentágono en el que trazó un hilo conductor entre el 11 de Septiembre y la actual guerra contra Irán; otro acto en Shanksville, Pensilvania, y un país entero que por un instante volvió a detenerse un cuarto de siglo después de los atentados terroristas que transformaron a Estados Unidos y al mundo para recordar a las 2977 víctimas de aquel fatídico día.
Lejos del corazón de Manhattan, donde Bill Clinton, George W. Bush, Barack Obama y Joe Biden participaron junto al vicepresidente JD Vance del homenaje con la tradicional lectura de los nombres de los 2753 muertos por los ataques en Nueva York, Trump encabezó un acto en la sede del Departamento de Defensa en Arlington -impactado por uno de los aviones secuestrados el 11 de Septiembre- en el que aprovechó para justificar su estrategia de lanzar la guerra contra Irán.
“Nunca, jamás olvidaremos [a las víctimas]. Por eso luchamos hoy. No tenemos otra opción. Solo cabe la victoria. Luchamos con firmeza. Luchamos para ganar”, señaló el presidente norteamericano en un tramo de su discurso de 18 minutos. Lo acompañaban su esposa, Melania Trump, y el secretario de Guerra, Pete Hegseth.