Maricarmen Abascal, la anciana impedida de pelo corto y 87 años que fue desahuciada en camilla de su casa el miércoles en un barrio del centro de Madrid por un fondo buitre, se ha convertido en el símbolo perfecto de la crisis de la vivienda que sufren los vecinos de muchas ciudades españolas. Este sábado en la capital española una marcha multitudinaria comenzó en Sol y terminó, varias horas después, ya de noche, en la misma plaza, en una acampada que recuerda a la que revolucionó el pais el 15-M de 2011.
Los participantes en la manifestación comenzaron a corear la palabra “Vergüenza” cuando vieron subir la foto de la anciana, la misma palabra que gritó el batallón de jóvenes que el miércoles trató inútilmente de parar el desalojo. Solo entonces arrancó la multitudinaria manifestación, organizada por el Sindicato de Inquilinas, que el viernes reunió a decenas de miles de personas —la delegación del Gobierno los cifró en 25.000— y que discurrió entre Sol y el Congreso de los Diputados. Al grito de “Vergüenza” le siguió otro igual de explícito: “Fuera rentistas de nuestros barrios”; “Fuera, buitres, de nuestros barrios”. La manifestación se llenó de jóvenes que enarbolaban con rabia las llaves de sus pisos para protestar por un alquiler que les roba la vida, de activistas que pedían okupar viviendas vacías, pero también había familias con hijos, propietarios que se solidarizaron, jubilados que se veían amenazados, entre otros.