Karla Herrán (26) nunca olvidará la primera vez que fue a una consulta con un ginecólogo. Lo que vivió la dejó desconcertada, temblorosa, incrédula, vulnerada. Había buscado reseñas en Google y Gustavo Kumiega (57) no tenía ningún comentario negativo. Quería "al mejor de Resistencia", la capital del Chaco, y creyó haberlo encontrado. Ahora consiguió que lo metan preso.
Una dermatóloga le había recomendado que se hiciera ver y que se realizara un análisis de sangre. Pero las respuestas que le dio el profesional fueron totalmente inapropiadas. Al principio las dudas la abrumaron, pero ahora está convencida de que sufrió un abuso sexual.
Su valiente testimonio, que hizo público en medios locales y nacionales, animó a otras mujeres que atravesaron la misma situación. Fue un efecto dominó, porque ya hay nueve denuncias en la Justicia.
"Yo nunca fui a un ginecólogo porque siempre fui regular y no tenía dolores ni nada. Me daba vergüenza, pero la dermatóloga me hizo una orden para un análisis de sangre y me pidió que fuera a un ginecólogo para que se fijara si había que hacer algo más por mis hormonas", contó Karla a la prensa metropolitana.
Apenas le contó al "Doctor Kumiega" de las razones de su visita, el 2 de julio pasado en el consultorio de la calle Ameghino al 700, él no le prestó atención. "Ya sé por dónde viene la cosa. ¿Cuántas veces tenés relaciones por semana?", le preguntó.
Sorprendida, la joven le respondió que "dos o tres". Entonces él le replicó, para justificar el acné: "Eso es poquísimo, poquísimo. ¿Conocés la palabra pornoco? Bueno, es eso".
Enseguida le recomendó hacer "la tarea", es decir, tener más relaciones sexuales en la semana y, así, "no vas a tener ningún granito".
"Igual yo te veo perfecta, un cutis perfecto, preciosa", añadió el médico, quien la interrogó si tenía novio y la exhortó a tener relaciones con otros hombres: "Necesitás liberar eso. Sos muy mujer, muy fértil", la arengó.
Luego le hizo una ecografía transvaginal. Le advirtió que tenía "un millón de quistes", lo que la preocupó. "¿De qué sale eso?", le preguntó ella. La respuesta fue en el mismo tono: "De lo que te venía diciendo. Fijate, hacé más la tarea y te vas a curar".
Otra vez utilizó el transductor, pero esta vez se sobrepasó y lo movió como si la masturbara, de un lado al otro, cada vez más rápido.