A un mes de la primera licitación del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) para impulsar los créditos hipotecarios, el Banco Central (BCRA) comunicó que la segunda subasta se realizará el martes 6 de octubre, entre las 11 y las 15, nuevamente por un monto de $200.000 millones. Los recursos serán colocados en depósitos a plazo fijo UVA entre las entidades financieras y deberán utilizarse exclusivamente para otorgar créditos destinados a la adquisición, construcción, ampliación o refacción de viviendas.
El dato más relevante de esta nueva licitación es que introduce un cambio que puede ampliar considerablemente el universo de personas alcanzadas por los nuevos préstamos: ya no estarán destinados exclusivamente a la compra de la primera vivienda como lo fueron en la primera puja. Ahora, además de acceder personas que no sean titulares de otra vivienda, también lo pueden hacer quienes, aun siendo ya propietarias, no dispongan de su uso.
Según detalló Federico González Rouco, economista especializado en vivienda de la consultora Empiria, el cambio permite incorporar situaciones que hasta ahora podían quedar afuera: por ejemplo, “una persona que posee una parte de un inmueble recibida por herencia pero no vive allí, o alguien que es titular de una propiedad cuyo usufructo pertenece a otra persona, como puede ocurrir con una donación en vida”.
Luego de la licitación, los bancos tendrán 90 días corridos desde que los fondos son acreditados para aplicarlos para evitar que los recursos queden inmovilizados. Una vez transcurrido ese tiempo, el FGS podrá solicitar la cancelación anticipada de la parte del plazo fijo que no haya sido efectivamente transformada en créditos hipotecarios por cada banco.
El 7 de septiembre se ofrecieron $200.000 millones, participaron 18 entidades, se recibieron ofertas por más de $280.000 millones y finalmente quedaron 13 bancos adjudicatarios.
La operación forma parte del programa anunciado por el Gobierno por hasta dos billones de pesos, pensado para atacar uno de los principales problemas del sistema hipotecario argentino: los bancos captan buena parte de sus depósitos a muy corto plazo, pero deben prestar para viviendas a 15, 20 o incluso 30 años. Según anuncio el propio ministro de Economía, Luis Caputo, serán 10 licitaciones de $200.000 millones cada una.
El efecto más visible apareció rápidamente en las tasas que, tras la primera subasta, distintos bancos comenzaron a recortar el interés de sus préstamos UVA y el 7,5% comenzó a convertirse en la referencia del mercado, ya que ese fue el límite establecido para las líneas fondeadas con recursos del FGS.
Según el relevamiento de Empiria, la tasa ofrecida promedio por los bancos privados, que un año atrás rondaba el 13%, cayó hasta alrededor del 8,1% hacia fines de septiembre.