El fútbol argentino vuelve a quedar en el centro de la polémica tras una denuncia penal contra el árbitro Luis Lobo Medina, acusado de presunta estafa y defraudación a raíz de la filtración de supuestos chats que lo vincularían con maniobras para arreglar partidos.
La presentación fue realizada por el legislador Facundo Del Gaiso, quien llevó el caso a la Justicia luego de que se difundieran conversaciones atribuidas al referí con Juan Pablo Beacon, abogado cercano a la dirigencia de la AFA.
El tema rápidamente escaló y generó un fuerte impacto en el ambiente del ascenso, donde se concentran las sospechas. A través de sus redes sociales, Del Gaiso confirmó la denuncia y apuntó directamente contra el sistema arbitral: “Ya está presentada la denuncia por estafa y defraudación ”, escribió. Además, cuestionó la falta de controles y deslizó la necesidad de investigar el patrimonio de los árbitros.
El eje de la causa gira en torno a una serie de mensajes de WhatsApp que habrían sido incorporados a la Justicia en el marco de otra investigación. Según revelaciones periodísticas, los chats surgieron tras el peritaje del celular de Beacon en una causa paralela.
En esas conversaciones, fechadas en la previa de un partido de la Primera Nacional, se observa un intercambio entre Beacon y Lobo Medina en el que coordinan encuentros y mantienen un tono de cercanía. “Hola Luis, soy Juan Pablo Beacon. Amigo de Pablo”, inicia uno de los mensajes. La respuesta del árbitro: “Qué hacés querido. ¿Todo bien?”. El contenido que genera mayor sospecha aparece después del partido. “Laburé una banda. Jugó mal Tigre”, habría escrito Lobo Medina. A lo que Beacon responde: “Dejaste todo, hermano. Tranquilo que esas cosas se ven. Mi amigo está muy conforme”.
La situación se vuelve aún más delicada con la aparición de mensajes atribuidos a un contacto identificado como “Tovi II”, que sería Pablo Toviggino, tesorero de la AFA.