Este martes, Agostina Páez, la abogada argentina acusada de haber realizado gestos racistas en Río de Janeiro, enfrenta una audiencia de Instrucción y Juzgamiento en el Tribunal Penal N.° 37, donde se podría definir si resulta absuelta o si es condenada.
La joven está imputada por el delito de injuria racial. Tanto la fiscalía, como los denunciantes y la defensa, están en la sala. Los primeros en hablar serán los empleados del bar, quienes deberán prestar declaración y contar lo que sucedió el día del hecho.
Luego, será el turno del fiscal y finalmente la defensa podrá pedir que el proceso continúe en la Argentina, que es lo que la abogada pretende.
Cómo es el proceso judicial en Brasil y qué puede pasar
A diferencia del sistema argentino, donde el juicio oral es una etapa posterior, en Brasil gran parte del proceso se concentra en una sola audiencia.
El magistrado puede resolver en el momento si absuelve, condena o decide que el expediente pase a otra instancia para un debate más profundo. Si no llega a una decisión, se agenda una nueva fecha para continuar.
La abogada Carla Junqueira, defensora de Páez, explicó a TN que “se puede definir todo en esta jornada”. Pero si el juez considera que necesita más tiempo, el proceso seguirá en otra audiencia.
“Si voy a la cárcel, me mato”
Antes del debate, la joven habló con Mediodía Noticias y sostuvo que lo único que espera es poder volver pronto a la Argentina.
Además, dijo que tiene mucho miedo de ir a la cárcel, porque no sabe cómo pueden tratarla. “Yo no voy a pisar una cárcel, si voy a la cárcel me mato, no sé lo que me puede pasar”, aseguró.
“Extraño la Argentina, extraño a mi gente y a mis amigas y extraño algo tan simple como poder caminar en tranquilidad por la vereda”, dijo y sumó: “Me preocupa mi integridad física porque recibo amenazas”.
Sobre la acusación del fiscal en su contra, dijo que las dos denuncias que hay fueron realizadas por empleados del local. “Con lo que se ve en las cámaras de seguridad del lugar, se ve que no existió lo que ellos dicen, es todo para que encuadre una imagen de racista mía que no ha existido”, aclaró.
Y cerró: “No justifico mi reacción, fue pésima, pero fue eso. Siempre quise pedir disculpas, más que nada por las personas que se han sentido ofendidas”.
El caso
La joven de Santiago del Estero estaba de vacaciones con sus amigas cuando fue grabada haciendo gestos racistas a la salida de un bar. La repercusión fue tal que, tras una denuncia de los empleados agredidos, se ordenó su detención.
Desde entonces, la abogada de 29 años está imputada por tres hechos de injuria racial, un delito que en Brasil tiene penas severas. Según el Código Penal brasileño, se castiga con entre dos y cinco años de prisión por cada episodio.
Esto significa que, en el escenario más grave, la condena podría sumar hasta 15 años de cárcel si el tribunal decide aplicar la pena máxima por cada uno de los hechos denunciados.
Sin embargo, al no tener antecedentes penales, lo más probable es que cualquier eventual condena parta de la escala mínima. Es decir, la pena podría ser considerablemente menor a la máxima, aunque la última palabra la tendrá el juez a cargo del caso.