Miles de fanáticos se congregaron en Plaza de Mayo para despedir al Indio Solari. La citación era a las 18, pero los amantes de la música de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, los Fundamentalistas del Aire Acondicionado y El Míster y los Marsupiales Extintos se presentaron en el lugar desde más temprano.
Entre banderas, los congregados se unían, saltaron y cantaron los temas más conocidos del cantante que revolucionó al rock nacional.
Muchos remarcaron el legado familiar: el paso de generación en generación de una música que movió masas.
Vale señalar, minutos después del mediodía, familiares del cantante publicaron un comunicado en las redes sociales oficiales. “La noticia más triste, esa que hubiésemos querido no dar nunca, es cierta. Nuestro amado Indio -su cuerpo, su manifestación física- ya no está. No hay forma de expresar nuestro dolor, ni hace falta: es el mismo que sienten ustedes”, escribieron.
En la misma línea, indicaron que ahora lo despedirán en la intimidad y en breve darán detalles de dónde se realizará la despedida pública. “Mientras tanto, lloremos como corresponde, escuchemos sus canciones y, sobre todo, cuidémonos entre nosotros, como él nos enseñó”, concluyeron.
Antes de las 17, cuando comenzaba a concentrarse una multitud en la Plaza de Mayo, los medios metropolitanos reportaron incidentes aislados entre fanáticos del cantante y la fuerza de seguridad porteña.
Sin vallas, pero con refuerzos en los resguardos, el principal foco de atención de la Policía Metropolitana, así como de fuerzas federales, era la Casa Rosada.
Hasta el cierre de esta edición no se reportaron daños ni detenciones.
Entre otros testimonios, cargados de emoción por el luto, se oyó: “No podía estar en mi casa. Sentí la necesidad de estar con gente que siente por el Indio lo mismo que siento yo”, de Carolina Polo, oriunda de San Andrés.
“Desde chiquito, cualquier momento de mi vida que recuerde tiene las canciones de él, la vida de él, de Los Redondos o de Los Fundamentalistas. Es parte de mi relación con la vida, con mi vieja y mi viejo. Siento como si se hubiera muerto un familiar mío”, dijo, a su vez, Joaquín Fernández, de 22 años.