La orden de Karina Milei tras las críticas a l ministro de Modernización Federico Sturzenegger, según trascendió este viernes, fue que “todos los proyectos tienen que pasar por Santilli”. El jefe de Gabinete emerge ahora, desde la Mesa Política del Gobierno, como el nuevo eje de la trazabilidad parlamentaria, luego del papelón del oficialismo en el Senado para aprobar la Ley de Propiedad Privada.
La sesión del jueves en el Senado -en la que a último momento el oficialismo debió retirar otro capítulo del proyecto para evitar una derrota- dejó recalculando a La Libertad Avanza de cara a lo que viene y prometen concentrar las batallas en temas prioritarios y económicos.
La mala praxis legislativa, la fallida estrategia de las leyes "ómnibus", el pase de facturas con el Ejecutivo y el desafortunado comentario de un senador libertario, que terminó de enojar a los socios, es parte de la autocrítica.
Pero también observan, con preocupación, el repentino despegue de gobernadores que funcionaban como fieles aliados y la movida del peronismo.
De los seis títulos originales que tenía el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada tuvieron que sacar tres y dos de ellos en la desesperación del último momento: el capítulo de Tierras fue retirado un día antes de la sesión y el de Manejo al Fuego minutos antes de la votación.
¿Qué pasó? La jefa del bloque de La Libertad Avanza habló a la salida del Congreso, en plena madrugada, y aventuró: "Durante meses se habló del tema de (Manuel) Adorni, después el tema del mundial" y sentenció respecto al día que suspendieron la sesión para evitarle al jefe de gabinete una interpelación. "Seguramente en ese momento se hubiera aprobado, con todo".
Es cierto que el Adornigate freezó la actividad y estiró demasiado la discusión del tema que había tenido dictamen de comisiones en mayo. El Mundial y la bandera de Malvina desplegada por los jugadores aportó una fiebre nacionalista a la que se sumaron celebridades en redes y gente de a pie en las calles. Habilitar la venta de tierras a extranjeros sin límites en ese clima fue, de mínima, una falta de timming.
Los libertarios reprochan también la falta de respaldo del Ejecutivo que es el que envió el grandilocuente proyecto de su ministro Federico Sturzenegger. "Ni un tuit nos tiraron cuando la cosa se puso peluda", se los escuchó reprochar.
Entre Bullrich y Sturzenegger hubo cortocircuitos en medio de las negociaciones porque el ministerio debatía directo con los senadores y la legisladora se quejaba de que no tenía el control de los votos. Después tuvieron una cumbre en el Senado para intentar destrabar el tema. No alcanzó.
Los aliados del PRO y la UCR señalan por su parte el incurable defecto del oficialismo: enviar leyes ómnibus. "Ya se lo dijimos mil veces. Mandan esos proyectos eternos en los que mezclan peras con manzanas en vez de enviar cosas más concretas por separado. Eso dificulta mucho la tarea. Esperemos que esta vez lo entiendan", señala un radical.
"Fue un mamarracho", afirma otro aliado que señala además el "capricho" del oficialismo en insistir hasta las últimas consecuencias con temas que no avanzan y no son urgentes.