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Emociones que no caben en palabras

Emociones que no caben en palabras

Ellos son hermanos. David y Rocío Galarza vienen abriendo Kamandukahia. Llevan sonrisa amplia, se mueven como entre algodones, suave y sin pausas. Son portabanderas.
La propuesta de la agrupación musical es “Entre el cielo y el infierno”, la oferta musical volvió a tener buenos resultado con canciones “pachangueras, para moverse”, comentó Pedro Antonio Del Prado. 
David Galarza terminó cansado, el rostro vidrioso: “Estos cuatro días fueron agotadores, pero siempre aportamos muchas ganas y mucha energía. Estamos mostrando lo mejor que tiene Kamandukahia y felices por las repercusión que tenemos con el público. Todos nos acompañan y lo sentimos”, cuenta.
David y su hermana Rocío representan el fuego y el infierno. “Nosotros vamos abajo del portal y después viene el grupo de ángeles. Ahora quisimos brillar y por eso aportamos mucho material en pluma”, explicó. 
Por su parte Rocío dibujaba una sonrisa amplia, se la veía contenta. “El Carnaval para nosotros es una emoción, una pasión, una alegría que nos llena y nos pone contentos”, describió  e hizo silencio para buscar otras palabras. Por momentos daba la sensación de que el poder de la palabra quedaba pequeño ante tantos sentimientos juntos, Rocío se tocó el pecho y volvió al silencio. “No sé...”, concluyó. “Siento una alegría y una emoción que no caben en las palabras”, afirmó.
Cuando a los hermanos le dijeron que iban a ser los portabanderas sintieron nervios, ansiedad, pero todo se disipó en el corsódromo. “Cuando estás bailando te olvidas de todos los dolores y entrás con una felicidad desbordante; el aliento de la gente es una expresión que tiene caminos de ida y vuelta entre el público”, relató.  
Mientras bailaban o caminaban se buscaban con la mirada, sonreían y todo parecía estar muy bien. “El pollerón de mi hermana tiene 800 plumas amazonas. Además, entre los dos llevamos 200 plumas de faisanes; quisimos innovar en el brillo y aportamos mucho material en pluma”, subrayó David.
Si bien los hermanos son la cara visible de Kamandukahia, resaltaron el apoyo incondicional de toda la familia. “Todos están metidos en la comparsa, desde mi papá que borda hasta mi sobrino más pequeño; toda la familia bordando, cociendo, pegando, emplumando, todos nosotros colaboramos. Aquí no hay vacaciones, para nada, pero todo es una emoción muy grande y vale la pena”, manifestó Rocío ya más descansada y con bríos en sus palabras.
Ella estudia  para ser analista en sistema, es auxiliar de maestra jardinera, arguyó que debería estar descansando, pero el Carnaval es más fuerte.
 
“Feliz en una agrupación”
En el carro musical de Kamandukahia estaba Pedro Antonio Del Prado: “Soy cantante de otros géneros, me inclino por la música más romántica y por los boleros, pero también me sumo a carnaval. Empecé en el 2004 en una comparsa de barrio, Cambá Cuá Show, y desde ahí no paré. Ahora en los Carnavales Oficiales estoy desde el 2015. Primero con Arandú Beleza y ahora con Kamandukahia. Estoy súper feliz en una agrupación musical”, manifestó Pedro.  
“Aquí se siente muy bien porque es una cosa diferente a una comparsa. Estoy feliz. Cuando bajamos del carro nos queda aún toda la energía de la gente que nos recibe muy bien. Sentí el calor de las personas la verdad, me siento muy feliz de estar en el carnaval. El repertorio es pachanguero para que baile toda la gente, desde que empezamos hasta que terminamos bailan y nos reciben muy bien”, concluyó.

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Emociones que no caben en palabras

Ellos son hermanos. David y Rocío Galarza vienen abriendo Kamandukahia. Llevan sonrisa amplia, se mueven como entre algodones, suave y sin pausas. Son portabanderas.
La propuesta de la agrupación musical es “Entre el cielo y el infierno”, la oferta musical volvió a tener buenos resultado con canciones “pachangueras, para moverse”, comentó Pedro Antonio Del Prado. 
David Galarza terminó cansado, el rostro vidrioso: “Estos cuatro días fueron agotadores, pero siempre aportamos muchas ganas y mucha energía. Estamos mostrando lo mejor que tiene Kamandukahia y felices por las repercusión que tenemos con el público. Todos nos acompañan y lo sentimos”, cuenta.
David y su hermana Rocío representan el fuego y el infierno. “Nosotros vamos abajo del portal y después viene el grupo de ángeles. Ahora quisimos brillar y por eso aportamos mucho material en pluma”, explicó. 
Por su parte Rocío dibujaba una sonrisa amplia, se la veía contenta. “El Carnaval para nosotros es una emoción, una pasión, una alegría que nos llena y nos pone contentos”, describió  e hizo silencio para buscar otras palabras. Por momentos daba la sensación de que el poder de la palabra quedaba pequeño ante tantos sentimientos juntos, Rocío se tocó el pecho y volvió al silencio. “No sé...”, concluyó. “Siento una alegría y una emoción que no caben en las palabras”, afirmó.
Cuando a los hermanos le dijeron que iban a ser los portabanderas sintieron nervios, ansiedad, pero todo se disipó en el corsódromo. “Cuando estás bailando te olvidas de todos los dolores y entrás con una felicidad desbordante; el aliento de la gente es una expresión que tiene caminos de ida y vuelta entre el público”, relató.  
Mientras bailaban o caminaban se buscaban con la mirada, sonreían y todo parecía estar muy bien. “El pollerón de mi hermana tiene 800 plumas amazonas. Además, entre los dos llevamos 200 plumas de faisanes; quisimos innovar en el brillo y aportamos mucho material en pluma”, subrayó David.
Si bien los hermanos son la cara visible de Kamandukahia, resaltaron el apoyo incondicional de toda la familia. “Todos están metidos en la comparsa, desde mi papá que borda hasta mi sobrino más pequeño; toda la familia bordando, cociendo, pegando, emplumando, todos nosotros colaboramos. Aquí no hay vacaciones, para nada, pero todo es una emoción muy grande y vale la pena”, manifestó Rocío ya más descansada y con bríos en sus palabras.
Ella estudia  para ser analista en sistema, es auxiliar de maestra jardinera, arguyó que debería estar descansando, pero el Carnaval es más fuerte.
 
“Feliz en una agrupación”
En el carro musical de Kamandukahia estaba Pedro Antonio Del Prado: “Soy cantante de otros géneros, me inclino por la música más romántica y por los boleros, pero también me sumo a carnaval. Empecé en el 2004 en una comparsa de barrio, Cambá Cuá Show, y desde ahí no paré. Ahora en los Carnavales Oficiales estoy desde el 2015. Primero con Arandú Beleza y ahora con Kamandukahia. Estoy súper feliz en una agrupación musical”, manifestó Pedro.  
“Aquí se siente muy bien porque es una cosa diferente a una comparsa. Estoy feliz. Cuando bajamos del carro nos queda aún toda la energía de la gente que nos recibe muy bien. Sentí el calor de las personas la verdad, me siento muy feliz de estar en el carnaval. El repertorio es pachanguero para que baile toda la gente, desde que empezamos hasta que terminamos bailan y nos reciben muy bien”, concluyó.

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