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La dura declaración de "Josele" Altamirano: "Me hicieron confesar con torturas"

Juan José “Josele” Altamirano fue condenado en 2016 por el crimen de Maxi Aquino. Luego de ser absuelto de cargo y culpa, denunció torturas policiales que les dejó secuelas.

Por El Litoral

Miércoles, 08 de abril de 2026 a las 12:15

Juan José “Josele” Altamirano brindó este miércoles una entrevista donde relató su experiencia tras ser falsamente condenado por un crimen en el que fue absuelto y por el que pasó 8 años detenido.

Todo se remonta cuando fue detenido en 2015, acusado por el crimen de Maxi Aquino en el barrio Aldana de la ciudad de Corrientes. En 2016 fue condenado a 22 años de prisión, aunque posteriormente la Corte Suprema revocó la condena.

Tras ser condenado por el Tribunal Oral Penal N.° 2  permaneció casi una década privado de su libertad.

En su testimonio, sostuvo: “Nunca conocí a Maxi Aquino” y afirmó que "la testigo nunca me reconoció”, ante una entrevista con el programa Corrientes en el Aire de Radionord.

“Me hicieron confesar con torturas”

Altamirano relató los graves hechos de violencia institucional que vivió durante su detención en la Brigada de Investigaciones. Según relató:“Fue una batahola de tortura, mucha tortura, impresionante”.

En ese sentido, aseguró que fue obligado a autoincriminarse, “tenía que decir las cosas que ellos me decían o si no iban a matar a alguno de mis familiares”, afirmando que "me hicieron confesar con torturas", siendo amenazado en todo momento.

“Mientras me pegaban, me desmayaban, me despertaban, ahí me violaron”, dijo Altamirano describiendo abusos físicos extremos y agregó que “en ese trayecto me sacaron la uña”.

Un video de confesión bajo coerción

Durante la investigación, se difundió un video en el que Altamirano confesaba el crimen. Sin embargo, aseguró que fue grabado bajo coerción.

Explicó que los propios efectivos le indicaban qué debía decir. “Ellos me decían los nombres y las cosas que yo tenía que decir”.

Experiencia frente al jurado

A los abusos sufridos en su detención se le sumó el trato que tuvo durante el proceso en 2016 cuando lo condenan. Sobre los jueces, Josele dijo que "me miraban no mas, anotaban en un papel, no me daban importancia, no me hacían caso".

Con gran lucidez, Altamirano sabía que "tenían que resolver ese caso, tenían que condenar al perejil que estaba ahí sentado, reclamando su inocencia".

Tras ser condenado a 22 años, el entrevistado dijo que "estuve en la Unidad VI por dos años y seis meses, luego me trasladan a la Unidad 1", y agregó que "ahí fue más dura la vida".

"El estar condenado y estar en una carcel, para la sociedad no vales nada", confesó Altamirano.

Secuelas físicas y psicológicas

Tras recuperar la libertad, Altamirano afirmó que continúa afectado por las consecuencias de lo vivido. “No quedé bien con todo lo que me hicieron, no estoy al 100%”, expresó.

En relación a su estado emocional, indicó que “hay momentos en los que estoy bien y otros en los que no”, y agregó que suele aislarse: “Me alejo de mi familia”.

También describió el impacto social: “Camino con vergüenza, con la cabeza baja”.

Además, relató como fue llevado por policías, hace poco días, cuando volvía de su trabajo. "Me dijeron que estaba haciendo disturbios en la vía pública, y yo no molesto a nadie". Altamirano sostuvo que vive con temor, que “tengo miedo que la gente me apunte, tengo miedo que si pasa la Policía me levanten por nada”.

La vida en prisión

Durante su paso por distintas unidades penitenciarias, aseguró haber sufrido violencia constante. “Hasta el último día que salí, me trataron muy mal”, afirmó.

A pesar de ello, destacó que utilizó ese tiempo para formarse: finalizó sus estudios secundarios y obtuvo capacitación en oficios.

"Cuando pasaron ocho años, se me fue la esperanza de que iba a salir, tenía que vivir mi vida ahí", racionalizando la iniciativa de empezar a estudiar y capacitarse.

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