La Policía de Corrientes informó que realizó un operativo sobre las aguas del río Paraná en la jurisdicción de El Sauce, donde secuestraron espécimen cuya pesca está prohibida, así como elementos de interés para la causa.
Las tareas de fiscalización ambiental se desarrollaron de manera continuada de lunes a viernes en un corredor estratégico del río Paraná, abarcando las jurisdicciones de San Lorenzo, Bella Vista y, de manera primordial, la localidad de Empedrado.
Fue en este último destino donde el cuerpo de inspectores detectó un preocupante incremento de pescadores comerciales operando sin licencia.
El informe del inspector Diego Ruiz Díaz de la Dirección de Recursos Naturales al describir el panorama en el agua como "una vergüenza" debido al volumen de herramientas prohibidas.
De acuerdo con el informe, los malloneros furtivos operan violando la normativa de conservación vigente, la cual establece de forma taxativa el uso de mallas con una apertura de 26 centímetros y una tolerancia mínima de hasta 22 centímetros.
Los infractores emplean redes de entramado cerrado que no discriminan el tamaño de las piezas, generando una matanza sistemática de la fauna autóctona.
Licencias falsas y la conexión con "la señora Molina"
Además, se descubrió una matriz de estafa y descontrol documental que facilita la presencia de los malloneros en el Paraná. El inspector Ruiz Díaz identificó de manera explícita una línea de autoría intelectual detrás de los pescadores ilegales que saturan el río.
Los infractores en las inmediaciones de Empedrado actúan bajo la directa supervisión y coordinación de una mujer identificada como la “señora Molina”.
Los testimonios recogidos señalan que esta persona es la encargada de cobrarles cánones paralelos a los pescadores de la zona y de confeccionar y entregarles licencias de pesca falsificadas, simulando autorizaciones oficiales para dotarlos de una falsa cobertura legal durante las jornadas de extracción masiva.
Brutal daño al dorado y secuestro de 1.500 metros de mallas
Las consecuencias ambientales de esta red clandestina de comercio íctico quedaron plasmadas en el inventario de daños labrado por las autoridades provinciales.
El inspector aseveró que la pesca indiscriminada ejercida por este grupo está provocando una crisis de preservación, afectando de muerte a ejemplares de dorado y acelerando un proceso de depredación que daña el recurso turístico y comercial de Corrientes.
En ese procedimiento específico, las autoridades concretaron el decomiso de los siguientes elementos de infracción:
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Especies protegidas: cuatro ejemplares de dorado ya sacrificados.
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Artes de pesca deportivas: tres cañas de pescar que no contaban con los permisos de uso correspondientes.
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Redes industriales prohibidas: el secuestro total de 12 mallas de arrastre, las cuales acumularon un tendido estimado en 1.500 metros de marcha en línea recta sobre el canal del río.
Megaoperativo cerrojo entre Prefectura y las delegaciones de Fauna
La magnitud del fraude documental y el volumen de la pesca furtiva obligaron a estructurar un procedimiento conjunto de los botes de la Prefectura Naval Argentina, coordinando los patrullajes de manera simultánea entre las delegaciones federales de Goya, Empedrado, Bella Vista y Sauce.
Lo actuado por el inspector Ruiz Díaz fue elevado a las autoridades judiciales correspondientes para iniciar las acciones penales por falsificación de documento público y delitos contra el medio ambiente.