Sumó un séptimo detenido en Curuzú Cuatiá una investigación por abigeato que comenzó por el robo de animales y luego avanzó sobre una presunta red vinculada al abigeato y la comercialización irregular de ganado sigue creciendo.
Trabajan efectivos de la Unidad Especial de Seguridad Rural y Ecológica de Curuzú Cuatiá quienes concretaron un nuevo allanamiento en el establecimiento rural “La Amistad”, en jurisdicción de Mercedes, que terminó con 14 terneros secuestrados y la aprehensión de un capataz, elevando a siete la cantidad de personas detenidas en el marco de la causa.
El nuevo procedimiento surgió a partir de información incorporada a la investigación sobre 12 terneros que la propietaria del establecimiento, de apellido Duprat -ya detenida en la causa-, habría entregado a un ciudadano de apellido Dry como parte de un pago.
Al tomar conocimiento de la detención de la mujer, este último habría regresado los animales al establecimiento. Los investigadores sospechaban que entre ellos podían encontrarse tres terneros previamente vinculados a operaciones atribuidas a Navarro, uno de los primeros detenidos.
Orden
Con orden judicial, personal de la Policía Rural y Ecológica de Curuzú Cuatiá ingresó nuevamente a “La Amistad” y realizó la verificación de la hacienda. Allí fueron localizados los 12 terneros que se buscaban y, durante la inspección, se detectaron además animales que presentarían aparentes alteraciones en sus señales. Finalmente, la medida terminó con el secuestro preventivo de 14 terneros de distintas categorías, cuya procedencia y propiedad deberán ser determinadas mediante las correspondientes diligencias.
El procedimiento también derivó en la aprehensión de Arturo Pascua, capataz del establecimiento. De acuerdo con la hipótesis que ahora deberá corroborar la Justicia, se investiga si habría intervenido en la modificación de marcas antes de que algunos de los animales fueran entregados a terceros.
Con esta nueva medida, la investigación desarrollada por la Unidad Especial de Seguridad Rural y Ecológica de Curuzú Cuatiá, que comenzó con las detenciones de Manuel Navarro y Santiago Galarraga y posteriormente avanzó con otros allanamientos, ya acumula siete personas privadas de su libertad, además de animales recuperados, teléfonos celulares y numerosos elementos secuestrados.
Y la investigación todavía no estaría cerrada. Los elementos obtenidos durante los distintos procedimientos podrían conducir a nuevas medidas judiciales destinadas a reconstruir el recorrido de los animales y determinar si existieron otras operaciones o personas vinculadas a la maniobra.
Lo que comenzó con la desaparición de unos terneros terminó abriendo una investigación mucho más grande. Ahora la Justicia deberá determinar hasta dónde llegaba la presunta trama, qué responsabilidad tuvo cada uno de los involucrados y, fundamentalmente, cuál es el verdadero origen de los animales que permanecen secuestrados.