Con 15 años al frente de Expo Vinos y el regreso de Paraná Malbec a Corrientes, Enzo Amato analiza cómo cambió el consumo del vino en la región y por qué los eventos dejaron de ser solo degustaciones para transformarse en experiencias culturales, sociales y económicas.
“Hoy los eventos tienen un propósito. Ya no son solamente una feria o una degustación, sino una experiencia que mezcla vino, gastronomía, música, networking y marca”, resumió Amato durante una entrevista en Perfil Productivo.
El empresario comenzó en el mundo vitivinícola tras una experiencia personal en Italia, donde vivió durante dos años. A su regreso, abrió una vinoteca y en 2011 organizó la primera edición de Expo Vinos en Resistencia. Este año, el evento cumple 15 años en Chaco y Paraná Malbec volverá a Corrientes con una nueva edición en el Hotel Marriott.
“El objetivo principal siempre fue acercar a la gente al mundo del vino. Antes se lo veía como algo elitista, reservado para determinados sectores sociales. Eso cambió completamente”, explicó.
Según Amato, la industria del vino entendió que debía ampliar su comunicación y generar propuestas más accesibles y descontracturadas, especialmente para públicos jóvenes y nuevos consumidores.
“Hoy el vino se comunica desde la experiencia. La idea es que la gente disfrute, pruebe, conozca y se anime, aunque nunca haya tomado vino”, sostuvo.
Experiencias que mueven economías
Además del impacto cultural y gastronómico, Amato destacó el movimiento económico que generan este tipo de eventos en las ciudades donde se realizan.
“Se mueve la hotelería, los restaurantes, los comercios, las peluquerías, los shoppings. Hay gente que se prepara especialmente para asistir. Es un evento que moviliza toda una economía”, señaló.
También remarcó el rol de las bodegas, sommeliers y empresarios gastronómicos que llegan desde otras provincias para participar de las ferias y realizar capacitaciones y encuentros paralelos.
En el caso de Paraná Malbec, la última edición oficial se realizó antes de la pandemia. Luego hubo una pausa estratégica para preservar la calidad del evento y replantear el formato. En 2024 regresó con una edición sunset sobre la costa correntina y este año volverá oficialmente.
“Corrientes tiene otra atmósfera. El río, el entorno, la energía del lugar generan una experiencia distinta a la de Resistencia”, explicó.
Un vino para cada momento
Sobre el cierre de la entrevista, Amato respondió un breve ping pong sobre vinos y sensaciones. Para celebrar, eligió un espumante. Para un domingo familiar, un Cabernet Sauvignon. Y para maridar un mbaipy correntino, recomendó un Merlot.
También confesó un sueño pendiente: llevar uno de sus eventos al extranjero. “Paraná Malbec es imperdible”, definió.