El ministro de Desarrollo Social de Corrientes, José Irigoyen, aseguró en Hoja de Ruta que la política social debe trascender la asistencia directa y enfocarse en la inclusión, la integración y la generación de oportunidades. También repasó los programas que impulsa la cartera provincial y destacó el trabajo conjunto con municipios, universidades y el Gobierno nacional.
“Cuesta entender a veces qué hace el Ministerio de Desarrollo Social. La política social no es solo asistencialismo. Es inclusión, integración y oportunidad”, sostuvo el funcionario.
Para respaldar esa afirmación, detalló que actualmente el ministerio ejecuta 66 programas en toda la provincia. Según precisó, el 28% está vinculado a políticas de inclusión —como discapacidad y promoción de derechos— mientras que apenas el 13% corresponde a programas de asistencia directa.
“Lo que buscamos es acompañar a las personas para que puedan desarrollarse y generar autonomía”, explicó.
Ver para Ser Libres: más de 1.400 anteojos entregados
Como ejemplo de una política de inclusión, el ministro destacó el operativo oftalmológico “Ver para Ser Libres”, desarrollado junto al Ministerio de Capital Humano de la Nación.
La iniciativa está destinada a niños y adolescentes de entre 6 y 16 años que viven en localidades con dificultades para acceder a controles visuales.
A través de una unidad móvil equipada con consultorio y óptica, los pacientes pueden realizar la consulta y recibir sus anteojos el mismo día.
Durante la primera etapa, que alcanzó a 19 localidades, participaron unas 5.000 personas. De ellas, 1.848 fueron atendidas por especialistas y 1.408 recibieron anteojos recetados.
“Apuntamos a una etapa clave de la vida. Mejorar la visión de un niño también es mejorar sus oportunidades futuras”, destacó.
Jakarú Porá 2.0: huertas para generar oportunidades
Otro de los programas destacados fue Jakarú Porá 2.0, una iniciativa relanzada por el Ministerio de Desarrollo Social junto al Ministerio de Producción para fortalecer huertas familiares, comunitarias e institucionales.
El programa incorpora herramientas tecnológicas para georreferenciar las producciones, monitorear su evolución y evaluar el impacto de la política pública en el tiempo.
Según indicó Irigoyen, actualmente ya hay alrededor de 1.000 huertas en marcha en distintas localidades del interior.
El objetivo, explicó, es que esas experiencias puedan transformarse en emprendimientos productivos y espacios de comercialización.
“No buscamos solamente una huerta para el autoconsumo. Queremos que puedan convertirse en oportunidades de desarrollo económico para familias y comunidades”, señaló.