La vicepresidenta del Colegio de Nutricionistas de Corrientes, Verónica Gabassi (MP 129), expresó su preocupación ante el proyecto que impulsa la derogación de la Ley de Etiquetado Frontal y aseguró que eliminarla implicaría un retroceso en materia de salud pública y acceso a la información.
Durante una entrevista en Hoja de Ruta, la profesional recordó que la norma sancionada en 2021 fue el resultado de años de debate, consenso científico y participación de organizaciones de la sociedad civil.
“Si no están de acuerdo con algún aspecto de la ley, modifiquémosla y hagámosla mejor. Pero derogarla sería una quita de derechos: el derecho a la información y el derecho a la salud”, sostuvo.
Mucho más que los octógonos
Gabassi remarcó que la discusión pública suele reducir la ley a los sellos negros de advertencia que aparecen en los envases, cuando en realidad se trata de una política mucho más amplia.
“Identificamos a la ley solamente por el etiquetado frontal, pero es muchísimo más grande. Tiene un eje muy importante de educación alimentaria, regula la publicidad dirigida a niños y también establece criterios para las compras públicas”, explicó.
La nutricionista señaló que la normativa fue diseñada para enfrentar un problema de salud pública vinculado al consumo excesivo de alimentos ultraprocesados y nutrientes críticos como azúcares, grasas y sodio, especialmente entre niños, niñas y adolescentes.
Información para decidir
Uno de los principales argumentos de quienes defienden la ley es que los sellos no prohíben el consumo de ningún producto, sino que brindan información clara al consumidor.
“La decisión de compra siempre va a ser nuestra. Lo que hace la ley es permitir que la persona sepa qué está consumiendo”, afirmó.
Según explicó, el sistema argentino utiliza un perfil nutricional recomendado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), considerado uno de los más exigentes de la región. Esto obliga a las empresas a reformular productos si quieren reducir la cantidad de sellos.
“Algunas industrias modificaron la composición de yogures o postres infantiles para disminuir el agregado de azúcar. La ley no busca atacar a las empresas, sino proteger la salud de las personas”, señaló.
Cambios en los hábitos de consumo
Para la vicepresidenta del Colegio de Nutricionistas, la implementación de la norma generó cambios concretos en los hábitos de compra.
“Muchas personas comenzaron a elegir productos con menos sellos o directamente sin sellos. Otras siguen consumiendo determinados alimentos, pero ahora tienen más información sobre lo que están comprando”, explicó.
Incluso destacó el rol de los niños como agentes de cambio dentro de las familias.
“Al principio eran los chicos quienes les decían a sus padres: ‘Ese tiene muchos sellos, llevemos otro’. Después esa conciencia fue trasladándose a los adultos”, relató.
El papel de la escuela
Gabassi consideró que uno de los mayores logros de la ley fue incorporar la educación alimentaria como herramienta para promover hábitos saludables desde edades tempranas.
“Hace mucho tiempo entendimos que la puerta de entrada para nuevos hábitos son los niños. Todo lo que aprenden en la escuela después lo trasladan a sus hogares”, explicó.
En ese sentido, recordó que nutricionistas y docentes realizaron numerosas actividades en establecimientos educativos para explicar el significado de los sellos y promover una alimentación más saludable.
“Los chicos investigan, preguntan y después llevan esa información a sus familias. Ahí está uno de los mayores impactos de la ley”, afirmó.
Pedido a los legisladores
Sobre el final de la entrevista, Gabassi adelantó que desde el Colegio de Nutricionistas buscarán acercar información técnica a los legisladores nacionales para que conozcan los alcances de la normativa antes de debatir su posible derogación.
“Les pedimos que nos escuchen. Estamos dispuestos a asesorarlos y brindar toda la información que necesiten”, expresó.
Y concluyó: “La intención siempre debe ser mejorar las políticas públicas, nunca retroceder”.