La cadena yerbatera atraviesa una etapa de transformación marcada por la desregulación impulsada por el Gobierno nacional. Para Ramón Aníbal Rodríguez, integrante de la Asociación de Plantadores del Nordeste Argentino (APNEA) y representante del sector productivo en el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), los cambios modificaron profundamente el funcionamiento del organismo y dejaron al sector sin una de sus principales herramientas de referencia: la fijación de precios mínimos para la hoja verde.
"Las normativas nos sacaron todas las atribuciones y funciones relacionadas con la aplicación de precios", explicó Rodríguez en Perfil Productivo al referirse a los decretos que reformaron el funcionamiento del instituto. Según indicó, el INYM pasó gran parte de 2025 adecuando su normativa interna al nuevo esquema de libre mercado impulsado por el Gobierno nacional.
Hasta la modificación del marco regulatorio, el instituto establecía cada seis meses un precio mínimo para la hoja verde, que servía como referencia para toda la actividad. En algunos casos surgía de acuerdos entre los distintos sectores representados en el directorio y, cuando no había consenso, era definido por Nación mediante laudo.
Costos en alza y precios a la baja
Rodríguez sostuvo que la principal preocupación actual de los productores es el deterioro de la rentabilidad.
"Hoy vemos aumentos muy altos en combustible, energía eléctrica y mano de obra, mientras que el precio de la materia prima sufrió una caída importante", señaló.
Según detalló, el último precio de referencia fijado antes de la desregulación era de 250 pesos por kilo de hoja verde. Posteriormente, en el mercado se llegaron a pagar valores cercanos a los 400 pesos, aunque actualmente existe una fuerte dispersión entre compradores.
Para el dirigente, la ecuación económica se volvió especialmente compleja para los productores con menor escala o menor nivel de productividad, ya que los costos por hectárea se mantienen independientemente del rendimiento obtenido.