El debate por la desregulación de la venta de medicamentos volvió a instalarse en la agenda sanitaria y, para el médico pediatra Roberto Jabornisky, la discusión trasciende el ámbito comercial. En diálogo con Hoja de Ruta, aseguró que la principal preocupación pasa por el debilitamiento de los controles estatales y las consecuencias que esa decisión podría tener sobre la salud pública.
"El problema no es solamente dónde se venden los medicamentos. La discusión de fondo es cuál es el rol del Estado en el control de la salud", afirmó.
Según explicó, facilitar el acceso a medicamentos sin la intervención de profesionales puede profundizar una práctica ya extendida como la automedicación y aumentar los riesgos para la población.
Los riesgos de la automedicación
Jabornisky recordó que incluso medicamentos de uso cotidiano presentan efectos adversos que muchas veces son desconocidos por quienes los consumen.
Mencionó, por ejemplo, que el ibuprofeno puede provocar gastritis y hemorragias digestivas, mientras que el paracetamol puede generar complicaciones hepáticas por sobredosis y presenta contraindicaciones en determinados cuadros clínicos.
"Los medicamentos no son inocuos. Todos tienen efectos secundarios y por eso necesitan un uso responsable", remarcó.
Además, advirtió que una mayor flexibilización podría agravar problemas ya existentes, como la resistencia bacteriana provocada por el uso inadecuado de antibióticos.
La importancia de la trazabilidad
Otro de los puntos que destacó fue la necesidad de mantener mecanismos de control sobre la cadena de distribución de los medicamentos.
En ese sentido, recordó el caso del fentanilo contaminado y explicó que la trazabilidad permite reconstruir el recorrido de un producto desde su fabricación hasta el paciente, identificar responsabilidades y retirar lotes cuando aparece un problema sanitario.
"Los errores en medicina existen. Lo importante es contar con herramientas que permitan detectarlos y evitar que vuelvan a repetirse", sostuvo.
Un sistema de salud bajo presión
Durante la entrevista, Jabornisky también analizó el escenario sanitario nacional y aseguró que la pérdida de recursos, tanto en el sector público como en el privado, termina impactando en toda la población.
Explicó que muchos sanatorios atraviesan dificultades económicas mientras cada vez más pacientes recurren al sistema público para recibir atención.
"La gente ya no llega a fin de mes y termina atendiéndose en los hospitales públicos. Eso genera una presión cada vez mayor sobre el sistema", señaló.
Finalmente, consideró que el desafío consiste en fortalecer los controles y sostener políticas sanitarias que prioricen la prevención por sobre la desregulación, al advertir que muchas de las consecuencias de estas decisiones recién podrán verse dentro de algunos años.