En el mundo del fútbol sudamericano hay dos claros favoritos: Argentina y Brasil. Pero nada está escrito en piedra cuando se trata de clasificarse para el Mundial. Las sorpresas forman casi parte del programa habitual en Sudamérica.
Pero, ¿puede un equipo como Bolivia, Paraguay o Venezuela sorprender a los gigantes y poner en peligro su sueño de volver a participar en un Mundial?
El dominio de Argentina y Brasil
Si nos fijamos en los Mundiales anteriores, siempre destacan dos selecciones sudamericanas: Argentina y Brasil. Estas dos naciones han dominado el continente casi a su antojo, razón por la cual las cuotas de la casa de apuestas están fijadas en consecuencia. Argentina, vigente campeona del mundo, llega a la fase de clasificación para el Mundial en racha, mientras que Brasil es la campeona del mundo de todos los tiempos. Sus equipos están repletos de estrellas que juegan semana tras semana en las mejores ligas del mundo y coleccionan títulos.
Pero el fútbol es imprevisible. Eso es precisamente lo que hace tan emocionante la clasificación para el Mundial de Sudamérica. Aquí no hay partidos «fáciles». Viajar a las sedes suele ser tan complicado como los propios rivales. Equipos como Argentina o Brasil rara vez se salvan, y a veces basta un solo error para perderlo todo.
Los modestos en el punto de mira: ¿quién podría sorprender?
Cuando se habla de modestos, a menudo se mencionan los mismos nombres: Bolivia, Paraguay, Ecuador o Venezuela. Puede que estos equipos no tengan el mismo historial que Argentina o Brasil, pero eso no significa que carezcan de posibilidades. La fuerza de estos equipos reside a menudo en su resistencia y su espíritu de lucha.
Bolivia es un buen ejemplo. El estadio nacional de La Paz se encuentra a más de 3.600 metros de altitud, lo que supone una pesadilla para muchos equipos. Aquí, las estrellas pierden energía de repente, mientras que los jugadores bolivianos son llevados al límite. Esta característica de la altitud ya ha hecho flaquear a muchos equipos de primera fila, entre ellos Argentina. Un ejemplo legendario: el 6:1 de Bolivia contra Argentina en 2009, un resultado que se recordó durante mucho tiempo.
Ecuador también se ha consolidado como un equipo fuerte. En los últimos años, ha demostrado una y otra vez que es capaz de estar a la altura de los grandes. Jugadores jóvenes y dinámicos como Moisés Caicedo, que también atraen la atención internacional, son una de las razones por las que no se debe subestimar a Ecuador.
El factor historia: ¿cuándo se han tambaleado los grandes?
El fútbol está lleno de sorpresas, sobre todo en la fase de clasificación para el Mundial. ¿Quién no recuerda los momentos de sorpresa del pasado, cuando equipos modestos como Perú o Paraguay derribaron repentinamente a rivales abrumadores? Las eliminatorias sudamericanas han demostrado a menudo que no hay victorias seguras.
Otro ejemplo: Paraguay en la década de 1990. En aquel entonces, no se le consideraba favorito, pero logró convertirse en una fuerza a tener en cuenta en las eliminatorias gracias a su férrea defensa y a su habilidad táctica. Hoy, ese escenario podría repetirse. Paraguay no cuenta con grandes estrellas en sus filas, pero un buen juego colectivo y jugadores experimentados como Miguel Almirón podrían marcar la diferencia decisiva.
Perú también se ha labrado una reputación de rival peligroso en los últimos años. Participó en el Mundial de 2018 y ha demostrado que está dispuesta a darlo todo para competir en un gran torneo. Si un equipo como Perú se enfrenta a Brasil o Argentina en un buen día, un empate o incluso una victoria es totalmente posible.
Argentina y Brasil: ¿superioridad o vulnerabilidad?
Por supuesto, no hay que olvidar que Argentina y Brasil son tan dominantes por una razón. Lionel Messi ha hecho realidad su sueño de ganar la Copa Mundial y quiere volver a conseguir grandes cosas con Argentina. El equipo está muy motivado y tiene la experiencia necesaria para mantener la cabeza fría incluso en partidos difíciles. Además, Argentina tiene una profundidad de plantilla de la que carecen la mayoría de las demás selecciones.
Brasil, por su parte, tiene una larga tradición de fútbol ofensivo. Jugadores como Neymar, Vinícius Júnior y Rodrygo tienen una enorme clase individual que puede marcar la diferencia en partidos ajustados. Pero Brasil tampoco es invencible. En el pasado, siempre ha habido partidos en los que ha tenido problemas contra equipos menores, especialmente cuando la motivación no estaba al máximo nivel.
Así que la pregunta sigue en el aire: ¿realmente se puede derrocar a estas dos naciones? La respuesta es un rotundo «sí, pero...». Hará falta algo más que un buen día. Para imponerse a Brasil o Argentina, los modestos tendrán que ser tácticamente perfectos, aprovechar sus oportunidades y esperar un poco de suerte.
Jugadores clave que pueden marcar la diferencia
Cuando se habla de sorpresas, a menudo son los jugadores individuales los que marcan la diferencia. En el lado de los modestos, hay algunos jugadores de talento que tienen el potencial de complicar la vida a los grandes equipos.
Moisés Caicedo es uno de ellos. El joven centrocampista ecuatoriano ya se ha hecho un nombre en la Premier League. Su presencia en el campo y su capacidad para controlar el juego pueden ser claves en momentos cruciales. Tampoco hay que subestimar a jugadores como el paraguayo Miguel Almirón o el venezolano Darwin Machís. Su experiencia y habilidad pueden marcar la diferencia en partidos muy reñidos.
Por otro lado, Brasil y Argentina cuentan, como es natural, con sus propias estrellas. Pero si un equipo como Bolivia consigue adelantarse en el marcador o despistar a Brasil, las cosas pueden complicarse rápidamente.
Conclusión: el sueño de los modestos sigue vivo
Hay esperanza para los equipos pequeños. Argentina y Brasil son los grandes favoritos, pero todo es posible en la competición preliminar sudamericana. Las condiciones, la motivación y, a veces, un poco de suerte pueden marcar la diferencia. En el pasado, los modestos han demostrado una y otra vez que pueden derrotar a cualquier rival en un buen día.
Ya sea Bolivia, a 3.600 metros de altitud, o Paraguay, con una defensa bien organizada, que desespera a Brasil, las sorpresas están ahí. Y eso es precisamente lo que hace que el fútbol sea tan fascinante. Los grandes favoritos son vulnerables si no se toman en serio a sus adversarios. Por eso, los partidos de clasificación para el Mundial en Sudamérica siguen siendo apasionantes, incluso para los menos habituales.