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El primer acto oficial del Gral. Belgrano en la tarde del 7 de noviembre cuando arribó a esta, Belgrano junto a los parroquianos que habitaban la Villa de “Nuestra Señora del Pilar de Curuzú Cuatiá” estudiaban la continuación de su expedición al Paraguay. Manuel Belgrano llegó acompañado por el Cura Capellán de su Ejército, Juan José Arboleya; por sus oficiales, el Cura Vicario Maciel, las autoridades locales y las damas, a presentar sus respetos y a rezar ante la humilde virgencita que los aguardaba en su Capilla.

Belgrano testimonia en su “Epistolario” que para el 13 de noviembre su Capellán ya había predicado dos veces en la Capilla y “en la Bendición de la Bandera (la actual del municipio) y el día de San Martín (San Martín de Tours, el 11). bautizó todos los días desde el 8 al 16 de noviembre. 

Funda Curuzú Cuatiá - Luego de la ceremonia fundacional bautizó a cuatro párvulos: Simeón Romero, Juan Esteban Ramírez, Francisco Correa y  la niña María López.

La intendencia de Asunción del Paraguay, aunque  perteneciente al Virreynato del Río de la Plata, constituía un núcleo separado de Buenos Aires por las condiciones raciales, sociales, económicas y políticas de su población; por las características geográficas de su suelo y por su pasado histórico. Aunque durante la época colonial se habían producido diversos movimientos revolucionarios que demostraban el espíritu de los nativos deseosos de obtener la libertad, más que nada económica.

A principios del Siglo XIX la población vivía tranquila conforme con el gobierno de Bernardo de Velazco y cuando en Asunción se conocieron los sucesos de Buenos Aires, Velazco, para tomar una determinación convocó, el 24 de julio de 1810, a una Asamblea General con los vecinos más caracterizados. En ella se resolvió: Reconocer al gobierno del Consejo de Regencia en España. B) Mantener relaciones con la Junta de Buenos Aires, y Organizar la defensa del territorio paraguayo. 

No reconocía a la Primera Junta patriota de criollos, pero no asumía una actitud hostil. Se habían formado tres grupos diferentes en sus ideas e intenciones: unos deseaban mantener el vínculo con España; otros pensaban acatar al nuevo gobierno de la cabecera del Virreinato (Buenos Aires) y otros formar un gobierno propio. El emisario de Buenos Aires, portador de los pliegos enviados por la Junta, hizo creer a ésta (cuando regresó) que el segundo grupo era muy importante y numeroso, por lo que bastaría un pequeño ejército enviado a presionar para que la opinión paraguaya se volcara a favor del nuevo gobierno y se sujetase a las directivas porteñas. La realidad la iría a palpar Belgrano, el jefe expedicionario, cuando entrara en contacto con las tropas paraguayas.

ORGANIZACIÓN  Y  MARCHA  DEL  EJÉRCITO  EXPEDICIONARIO. El Dr. Manuel Belgrano, con gran fervor por la causa revolucionaria, fue nombrado el 4 de septiembre Jefe del Ejército que debería marchar a la Banda Oriental; pero el 22, la Junta decidió que fuera al Paraguay. 

Por qué lo eligió la Primera Junta para la importante y delicada misión diplomática, apoyada por las armas, a la Intendencia del Paraguay?

“Porque se necesitaba un hombre de sus condiciones, pues a esa misión se la consideró sin dudas más política que militar. Por ello debía ser un miembro del nuevo gobierno para que invistiera su representación, y dentro de ella, nadie más indicado que Belgrano.” El nombramiento lo tomó enfermo de gripe. Convaleciente tuvo que hacerse cargo de la columna.

Al frente de unos 200 hombres mal vestidos y peor armados, aún sin un tambor, sale de Buenos Aires el 26 de septiembre creyendo que marcha hacia una región donde han de recibirlo como amigo; cuando la verdad es que allí se le espera como a un adversario.     

 Almuerzan en San José de Flores. Siguen hacia la Guardia de Luján. Allí asistió a misa con sus oficiales en la Capilla de la Virgen. Los infantes allí son provistos de caballos de esa Comandancia. De esa manera acelera la marcha y llega a la población de San Nicolás de los Arroyos el 28 de septiembre. Allí se le incorporan 357 jinetes de la  Frontera, que pasaría a llamarse Caballería de la Patria, comandados por el Cnel. Diego González Balcarce.

Hace otra posta en San Lorenzo, junto al Convento; y de allí parte hacia Santa Fe, donde llega el 1° de octubre de noche, siendo el entusiasmo popular muy grande al verlos. El Teniente de Gobernador hace iluminar las calles y que repiquen las campanas. Pero el grupo de soldados que incorpora allí es muy escaso: 40 Blandengues, entre ellos un sargento llamado Estanislao López, el futuro Gobernador por 20 años y “Patriarca de la Federación”.

Permanece allí una semana cumpliendo dos funciones: la militar de mejorar el armamento, reunir víveres, vestir y calzar a su tropa, tratar de disciplinarlos; y la civil de entrevistarse con las autoridades locales, visitar conventos, conocer la escuela que comprueba que es la única pública, muy modesta y con escasos alumnos. Reconviene al Cabildo y a sus regidores por la menguada cantidad de niños que concurren a instruirse, los insta a corregir esa falta y les recuerda que la Patria necesita tanto de los ciudadanos instruidos como de los soldados valerosos y disciplinados.

El 2 de octubre Belgrano le escribe al Teniente de Gobernador de Corrientes, don Elías Galván: “Debemos de tratar de  inspirar sentimiento patriótico, no sólo a los que somos oriundos de españoles, sino con mucha particularidad a los naturales del suelo americano, y para traerlos y reunirlos a nosotros, inspirarles el servicio de las armas; puede hacer V. Experiencia con los naturales de Garzas (hoy Bella Vista, donde había una reducción de Avipones), proponiéndoles que vengan a servir  a mis órdenes, al mando de un Capitán que les entienda bien el idioma y sea un Patricio verdadero, para formar con ellos una Compañía de lanceros, cuyas lanzas puedan traer; pues según se me asegura, esa es su arma, en la inteligencia que les daré catorce pesos al mes, les vestiré y se les suministrará ración de carne en abundancia. Si V. puede conseguir esto, será para mí de la mayor satisfacción, y no menos de la Junta.”

Y el 15 de octubre, desde La Bajada del Paraná, sus indicaciones son más precisas y sus órdenes adquieren la fuerza de un mandato: “Me han dicho que se habían ya juntado y se iban reuniendo armas de fuego en toda esa jurisdicción. “Con ellas y con las espadas que hubiese y lanzas, deberán poner 300 hombres, escogiendo entre ellos los que ya sepan el manejo del arma, que según  tengo entendido, los hay en Caá Caty, porque ya están industriados.”

“Otros 300 hombres deberá V. enviarlos al pueblo de San Roque, para que esperen mis órdenes, al mando de oficiales de toda confianza, y mientras yo con mi ejército....” Siguen instrucciones a Galván y le dice: “Cualquier aviso que quieran comunicarme lo dirigirá por San Roque a Curuzú Cuatiá, de donde daré mis órdenes para lo que se haya que ejecutar para el mejor servicio.... Anime usted a esos dignos correntinos; muy pronto estaré con ellos y les haré ver lo que se interesa la Junta por su tranquilidad y seguridad; ellos serán vengados de los ultrajes que han sufrido por los insurgentes.”

De abogado a General - Este abogado de 40 años que hace apenas un mes es ascendido a General, que vela por la educación del pueblo y por el cumplimiento de las leyes, sorprende a los santafesinos que esperaban verlo como militar que se dirigía a libertar pueblos por medio de las armas. En realidad fue ascendido a Coronel.  

Bajada del Paraná, 25 de Octubre de 1810. Entre los que lo entrevistan está don Francisco Antonio Candioti quien le entrega 1.300 animales entre caballos y vacunos para alimento de la tropa, carretillas (pequeños carromatos), bueyes de tiro, peones para conducir los bastimentos, etc. Para corresponder a tanta generosidad Belgrano lo nombra Teniente Coronel del Regimiento de Urbanos de Santa Fe y lo recomienda a la Junta criolla. Todos los santafesinos concurren con lo que pueden y algunos con todo lo que tienen. 

Belgrano está en todo lo que acontece. Aunque su misión tiene carácter militar, no deja de tocar cuanto resorte de la vida civil pasa a su alcance y aconseja no hacer uso de la violencia “sino cuando eso sea inevitable para el bien público”. Estas dos palabras, “bien público”, parecen haberse convertido en la síntesis más completa de su idealidad. Y el bien público para todos, no para unos pocos. Así, cuando alguien le dice que a los indios no hay más medio de dominación que la violencia, él responde que “con música y buen trato”.  Pide a la Junta instrumentos musicales. “Compró en Santa Fe varas de gro de lana azul, 2 de amarillo, y 2 de encarnado (Colorado), para banderas, de las que se confeccionó la “Bandera Tricolor” que hoy es la insignia de Curuzú Cuatiá.

Se puede pensar que se trata de cuestiones insignificantes, pero en esto se puede conocer mejor la escrupulosidad del prócer. Después de haber llegado inicia el cruce del anchuroso Paraná rumbo a la población entrerriana de La Bajada, situada en las proximidades de la recientemente creada por decreto del ex Virrey Cisneros, Villa de Paraná, el 9 de enero de 1810. 

“Luego que pasaron el pueblo de La Bajada, me di a reconocer de General en Jefe y nombré Mayor General a Don José Ildefonso Machain.  El día 12 de octubre recibe en Paraná a un joven llamado Valentín Denis quien le entrega una carta de su madre - Gregoria Pérez de Denis- en la que ella, después de disculparse por no haberlo podido ver en Santa Fe, pone “a la orden y disposición  sus haciendas, casas y criados desde el Río Feliciano hasta el pueblo de Estacas, para que con ellos pueda auxiliar al Ejército a su mando, sin interés alguno”. 

En Entre Ríos la gente lo recibe en son de fiesta y de triunfo, gozosos por tener un gobierno criollo y por ir al Paraguay a lograr ese mismo objeto; como si la expedición fuera para ir a abrazarse con los paraguayos. Pero él ya intuye lo que allá le espera y se abstiene de divulgar su sospecha de que encontrará resistencia a la superioridad de Buenos Aires. 

Esto quiere decir que el gobierno del Paraguay no reconoce al de Buenos Aires y que está dispuesto a resistir cualquier intento de sometimiento.

 El Ejército Expedicionario, por lo tanto, va a la guerra con efectivos militares reducidos e integrado por soldados bisoños, con malos armamentos y lleva en cambio mucho entusiasmo y una fe inquebrantable en los destinos de la Patria que nace. La Junta de Buenos Aires también comprende que la empresa de Belgrano no va a ser fácil. Aunque Belgrano no es militar de carrera, comienza a dar muestras de que sabrá desempeñarse como tal. 

Ahora van en busca de la población de Curuzú Cuatiá, de la que ya tiene noticias, con la misión de arrasar todo lo que se oponga a la libertad de los pueblos americanos. El jueves 25 bajo su mando, llevando las tres primeras bandera con los colores amarillo, rojo y azul respectivamente” la tropa debía marchar formada. A las puntas del A° Basualdo (actual límite interprovincial) 8 leguas. A Paraje Pago Largo, 6 leguas. A Puente Cambá (el paso sobre el A° Mocoretá) 3 y ½ leguas. A Curuzú Cuatiá, 3 leguas. En total 70 leguas en 13 etapas.

En las puntas del A° Basualdo recibe el saludo del distinguido vecino de Curuzú Cuatiá y poblador de un extenso campo “merced real” en Paraje Garay, Don José Andrés Casco y Mendoza, que era el Comandante de Armas de esta Villa. 

El 7 de noviembre arriban a Curuzú Cuatiá al anochecer y encuentran LA PLAZA iluminada con antorchas y candelas y, tanto la Capilla como la Comandancia, con numerosas candelas de sebo encendidas. En la Plaza de la población “con veinte o treinta ranchos diseminados” (según deja constancia Belgrano en sus “Memorias”), frente a la Comandancia (actual Comisaría) lo esperaban el Juez Comisionado por Corrientes, Don José Ignacio Ledesma, que sustituyera al fallecido Don José Zambrana, los caracterizados vecinos Don Pedro Marote y Don Mariano Cáceres (padre del futuro General Nicanor Cáceres); Antonio Insaurralde y sus once hijos; don  José Gabriel Casco (hijo del Comandante y su futuro sucesor en el cargo) y la mayoría de los propietarios de las 64 viviendas levantadas a pedido del finado Zambrana. Todos acompañados de sus esposas, de sus criados y esclavos.

El 3 de julio el Teniente de Gobernador de Corrientes, Don Pedro Fondevilla, comunicaba la elección del Dr. José Simón García de Cossio, graduado en Derecho en Charcas, gran latifundista correntino, para que nos representara como Diputado a la Junta Grande.  Posteriormente, el 8 de octubre, el ex catedrático del Colegio de San Carlos de la ciudad de Buenos Aires, Don Elías Galván, es nombrado Gobernador Interino de Corrientes.

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