Un correntino de 26 años logró que su trabajo llegara hasta una de las instituciones científicas más importantes del mundo. Nelson Insaurralde detectó una vulnerabilidad crítica en un sistema de la Nasa, documentó el hallazgo y lo reportó a través de los canales oficiales. Dos meses después, recibió una carta de reconocimiento de la agencia espacial estadounidense por su investigación y su colaboración para fortalecer la seguridad de sus plataformas.
De la escuela a la ciberseguridad
Detrás de este logro hay una historia que comenzó mucho antes de aquel descubrimiento. Nelson se interesó por la informática desde chico y a los 14 años empezó a programar. Sin embargo, sus primeros pasos estuvieron lejos de las facilidades tecnológicas que hoy parecen indispensables: provenía de una familia humilde y no tenía computadora ni conexión a internet en su casa.
Su principal herramienta era la computadora de la escuela, que aprovechaba cada vez que tenía oportunidad. Cuando no podía acceder a una, encontraba otra manera de seguir aprendiendo y escribía sus programas en hojas de papel. A los 17 años participó y ganó una competencia de programación que le permitió viajar a Buenos Aires para representar a Corrientes.
"Como venía de una familia muy humilde no tenía internet ni computadora, pero lo hacía todo con la compu del colegio y aprovechaba todo lo que podía y luego programaba todo en hoja y papel", recordó a El Litoral sobre aquellos primeros años. Lo que empezó como una curiosidad terminó convirtiéndose en el camino profesional que hoy lo llevó a trabajar en el ámbito de la ciberseguridad.
Con el paso del tiempo, su interés por la tecnología se orientó hacia la seguridad informática. Alrededor de los 20 años comenzó a involucrarse de lleno en ese mundo, participando en foros y comunidades de hackers. Mientras avanzaba en su formación como Licenciado en Sistemas de Información, profundizó sus conocimientos y se especializó en distintas áreas de la ciberseguridad.
Actualmente trabaja como Ingeniero en Ciberseguridad en Personal Argentina, donde participa en tareas de seguridad ofensiva, investigación de vulnerabilidades, pentesting e inteligencia artificial aplicada a la seguridad. Su trabajo consiste, entre otras cosas, en identificar posibles puntos débiles de los sistemas para que puedan corregirse antes de que sean aprovechados por personas malintencionadas.
Su recorrido también incluye participaciones en encuentros internacionales especializados. Es speaker en Ekoparty, considerada la conferencia de ciberseguridad más grande de Latinoamérica, donde presentó investigaciones vinculadas con inteligencia artificial, inteligencia de fuentes abiertas (OSINT) y nuevas amenazas. Además, una investigación sobre malware autónomo impulsado por inteligencia artificial que presentó en Estados Unidos recibió una mención en la revista The Economist.
Cómo detectó la falla en la Nasa
El hallazgo que le dio reconocimiento por parte de la agencia estadounidense comenzó, una vez más, por curiosidad. Nelson contó que había visto una publicación de un investigador de India sobre la Nasa y decidió profundizar por su cuenta. Para investigar utilizó un script de creación propia, un software que permite buscar posibles vulnerabilidades del tipo SQL Injection, una técnica que detecta fallas en la interacción entre una aplicación y su base de datos.
A través de esas pruebas identificó una falla en una API de la Nasa, específicamente en HEASARC Xamin, una plataforma vinculada con el acceso y la consulta de información científica sobre astronomía y astrofísica. Según explicó, el problema permitía interactuar con determinadas funciones de la base de datos sin atravesar los mecanismos habituales de autenticación, lo que podía comprometer la confidencialidad de la información.
"Finalmente logré confirmar una vulnerabilidad crítica, clasificada como P1, que permitía extraer información y datos de la base de datos de un sistema de la Nasa", explicó. La falla no representaba un simple inconveniente de funcionamiento ya que podía abrir la posibilidad de accesos no autorizados y de que terceros robaran, modificaran o eliminaran información.
Para comprobar el alcance del problema también utilizó agentes de inteligencia artificial, herramientas que emplea habitualmente en sus investigaciones. Una vez que reunió la información necesaria, decidió documentar el hallazgo y comunicarlo a la institución mediante Bugcrowd, una plataforma internacional que conecta a organizaciones con investigadores de ciberseguridad y que la Nasa utiliza para recibir reportes de vulnerabilidades.
Nelson envió el informe el 11 de septiembre y, a partir de allí, comenzó el proceso de revisión y validación por parte de los equipos correspondientes. El 3 de noviembre recibió una Letter of Recognition (LOR), una carta oficial firmada por Kelvin Taylor, Director Superior de Seguridad de la Información de la agencia (SAISO), perteneciente a la Oficina del Director de Información de la Nasa.
El reconocimiento de la Nasa
En el documento, la institución reconoció su trabajo como investigador independiente y destacó que había identificado la vulnerabilidad y seguido las políticas y directrices establecidas para reportarla responsablemente. El informe permitió que la Nasa tomara conocimiento de una falla que podría haber permanecido desconocida y contribuyó a proteger la integridad y disponibilidad de la información de su plataforma.
"Fue una mezcla de sorpresa, satisfacción y responsabilidad. No lo podía creer hasta que vi toda la información confidencial en frente mío, porque una cosa es investigar vulnerabilidades en entornos de práctica y otra muy diferente es encontrarte con una falla crítica en una plataforma perteneciente a una institución como la Nasa", contó a este medio sobre el momento en que confirmó el descubrimiento.
Para Nelson, el reconocimiento tiene un significado que va mucho más allá de lo profesional. Representa años de aprendizaje, investigación y esfuerzo, pero también le recuerda aquel adolescente que buscaba oportunidades para programar con los recursos que tenía a disposición. Considera que el logro puede abrirle nuevas puertas y oportunidades internacionales, aunque también quiere que su experiencia sirva para mostrar el potencial tecnológico que existe en Corrientes.
"Me hace acordar a ese chico que empezó a interesarse por la informática a los 14 años, que no tenía acceso a una computadora ni a Internet en sus comienzos y que, a pesar de las dificultades, nunca dejó de investigar, aprender y perseguir lo que le apasionaba", expresó a El Litoral.
El sueño de impulsar la ciberseguridad en Corrientes
Su próximo objetivo mira hacia su provincia. Uno de sus grandes sueños es impulsar la cultura hacker en Corrientes, generar encuentros y conferencias de ciberseguridad y construir espacios donde estudiantes, investigadores y profesionales puedan compartir sus proyectos y conocimientos. Para eso, considera importante contar con el acompañamiento del sector público y privado.
A los jóvenes que quieren comenzar en este campo les recomienda no esperar a terminar una carrera o conseguir un primer empleo para experimentar. Destaca que actualmente existen cursos, plataformas gratuitas, comunidades y herramientas de inteligencia artificial que permiten acceder a conocimientos que antes eran mucho más difíciles de conseguir. También remarca la importancia de aprender y practicar siempre en entornos autorizados y de utilizar esos conocimientos de manera responsable.
"Creo que hay muchísimo talento en nuestra provincia. Lo que necesitamos es fomentar la curiosidad, generar oportunidades y construir espacios para que ese talento pueda desarrollarse", sostuvo. Desde Corrientes, Nelson Insaurralde consiguió que una investigación nacida de su propia iniciativa llegara a la Nasa. Ahora quiere que su historia sirva para que otros jóvenes se animen a empezar.