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Se conocieron por redes y él viajó desde Perú a Corrientes para sorprenderla

Lo que comenzó como una interacción casual en las redes sociales terminó convirtiéndose en una historia de amor que cruzó fronteras.
 

Por El Litoral

Sabado, 07 de noviembre de 2026 a las 09:38

“Me llamó la atención cómo se expresaba sobre las familias y sus pensamientos”, recordó Diana sobre el día en que conoció a Augusto a través de una transmisión en vivo. Ella estaba en Corrientes y él en Pucallpa, Perú. Lo que empezó con una invitación a participar de un chat se convirtió en una historia de amor que creció entre mensajes y videollamadas.

Durante nueve meses, construyeron una relación a la distancia. Hablaban todos los días, compartían almuerzos y cenas a través de la pantalla e incluso se quedaban dormidos con el celular encendido. “Convivíamos virtualmente”, contó Augusto, quien al principio no estaba convencido de que aquel vínculo pudiera durar.

Pero el tiempo pasó y las ganas de conocerse en persona fueron cada vez más fuertes. Aunque tenían previsto encontrarse recién al año siguiente, Augusto decidió adelantar el viaje y preparó una sorpresa para el cumpleaños de Diana. Recorrió miles de kilómetros desde Perú hasta Corrientes para verla por primera vez y descubrir si la conexión que habían construido a través de una pantalla también funcionaba cara a cara.

Amor en redes

Augusto se dedica a las redes sociales, donde hace humor social y aborda temas relacionados con la familia, los hijos y el trabajo, siempre desde una mirada humorística. Diana nació en Paraguay, pero actualmente vive en Corrientes. Él, por su parte, es de Pucallpa, una ciudad ubicada en el departamento peruano de Ucayali, en plena selva amazónica.

“Ese día la vi conectarse al chat y me llamó la atención su foto. Fue entonces cuando me animé a invitarla al vivo. Quería verla en directo, conocerla y empezar a interactuar. Hablamos un montón y después le propuse públicamente que siguiéramos conversando por privado”, recordó Augusto.

Sin embargo, no comenzaron a hablar inmediatamente después de aquella interacción. Todo empezó al día siguiente, cuando Augusto publicó una historia cantando karaoke y Diana reaccionó. A partir de ese momento, intercambiaron mensajes y nunca dejaron de hacerlo.

“Se volvió una rutina conversar todos los días y me encantaba su forma de ser. No es de esas personas que están para consolarte, sino para ayudarte a resolver las cosas”, explicó Diana.

Augusto, en cambio, recuerda que al principio la veía muy frágil y sintió ganas de ayudarla. No se trataba de una atracción romántica, sino del deseo de acompañarla para que pudiera salir adelante. “Yo le decía: ‘No llores por cualquier cosa. Fijate más bien cómo estás llevando las cosas. Podés levantarte y defenderte’”, recordó.

Lo que más lo sorprendió fue la capacidad de Diana para aprender y mejorar distintos aspectos de su vida a partir de sus consejos. Según contó, nunca había conocido a alguien que escuchara y lograra incorporar cambios con tanta rapidez.

“Convivíamos virtualmente”

A los cuatro días de conocerse, comenzaron una relación virtual. La propuesta era compartir tiempo juntos, pero sin establecer un compromiso de exclusividad: si alguno conocía a otra persona que le interesara, tenía la libertad de hacerlo.

“Yo pensé que no iba a durar más de dos días, como todas las relaciones a distancia. Por eso no estaba tan enamorado, prefería esperar a ver qué pasaba con el tiempo. Quería alejarme porque no quería lastimarla, pero no pude”, reconoció Augusto.

Las videollamadas se convirtieron en parte de su rutina. Hablaban todos los días e incluso se quedaban dormidos con el celular encendido. “No había ni un solo momento en el que dejáramos de hablar. Almorzábamos, cenábamos y estábamos conectados todo el tiempo. Convivíamos virtualmente, prácticamente”, describió.

Para sostener el vínculo pese a los kilómetros que los separaban, ambos tuvieron que construir uno de sus pilares fundamentales: la confianza. Con el tiempo, Augusto comenzó a darse cuenta cuando Diana le ocultaba algo y desarrollaron una complicidad que les permitía conocerse incluso sin necesidad de decirlo todo.

También trabajaron mucho en la relación para sentirse cómodos con la sinceridad y la transparencia, dos aspectos que consideran fundamentales para que el vínculo pudiera crecer a pesar de la distancia.

El día del encuentro y los planes a futuro

En un principio, habían planeado que Diana viajara a Perú en enero y se quedara allí durante algunos meses para comprobar cómo se llevaban durante la convivencia. Sin embargo, Augusto tenía otra sorpresa preparada: quería adelantar el encuentro.

“Como ella vivía con una amiga, no podía simplemente aparecer de sorpresa. Tenía que avisarle a alguien. Compré los pasajes para estar con ella en su cumpleaños y tuve que contarle”, relató. Diana no podía creerlo. Pensaba que recién iban a conocerse personalmente el año siguiente y la noticia la desbordó de emoción.

El viaje fue largo. Augusto partió desde Pucallpa, en el departamento de Ucayali, hasta Lima, donde tomó un vuelo hacia Ezeiza. Desde allí decidió que sería una buena oportunidad para conocer la Argentina y optó por viajar en colectivo hasta Corrientes capital. Lo que no imaginaba era que el trayecto le llevaría más de 20 horas.

Cuando finalmente se encontraron, la conexión fue inmediata, aunque al principio les costó reconocerse. “Yo lo vi y no lo reconocí. Estaba enfrente mío y no me daba cuenta de que era él. Lo vi tan bajito que pensaba: ‘No creo que sea él’. Pero cuando se dio vuelta, me di cuenta”, recordó Diana entre risas.

Actualmente, Augusto lleva una semana en la Argentina y planea quedarse tres meses en Corrientes para descubrir cómo funciona la relación en la vida cotidiana. Para eso, alquiló un departamento donde puedan estar tranquilos y disfrutar de esta nueva etapa.

“Sé que al principio todo va a estar bien y que las discusiones van a ser pequeñas. Por eso quiero ver qué pasa después de este tiempo y comprobar si seguimos llevándonos bien cuando pase la primera etapa. Después, ella va a viajar a Perú para quedarse conmigo otros meses. Le dije que, si después de todo eso todavía me sigue eligiendo como el amor de su vida, puede quedarse conmigo o volver a Corrientes”, explicó Augusto.

Diana está enamorada y asegura que quiere construir una vida junto a él. Sueña con casarse y tener hijos, e incluso está dispuesta a mudarse. Sin embargo, también respeta y valora la propuesta de Augusto de tomarse un tiempo para conocerse en persona y descubrir cómo se sienten al compartir el día a día.

Por ahora, ninguno de los dos tiene hijos y ambos prefieren planificar ese proyecto con tiempo. Quieren disfrutar de la pareja durante al menos cuatro años antes de pensar en agrandar la familia. El casamiento también está entre sus planes, aunque saben que todavía queda camino por recorrer.

Una historia que demuestra que, cuando hay interés, disposición y amor, la distancia no necesariamente es un obstáculo.

Con información de TN

 

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