Este domingo, después de 39 años sin una visita papal, la Argentina vuelve a recibir a un pontífice y Corrientes vuelve a mirar hacia una mañana que quedó grabada en su memoria. El jueves 9 de abril de 1987, Juan Pablo II llegó a la capital correntina y encontró una multitud que lo esperaba desde la noche anterior, bajo un cielo que pronto descargó una lluvia implacable.
Pasaron 39 años desde aquella visita. León XIV arribará este domingo 8 de noviembre a Buenos Aires y permanecerá en el país hasta el miércoles 11, con actividades previstas también en Córdoba y Luján. Aunque su agenda no incluye a Corrientes, la llegada del nuevo pontífice vuelve a poner en primer plano el recuerdo de la única visita papal a la provincia.
Una espera que la lluvia no pudo detener
La llegada de Juan Pablo II a Corrientes estuvo marcada por las condiciones meteorológicas. El mal tiempo demoró su vuelo desde Salta y, cuando finalmente aterrizó en el aeropuerto de Cambá Punta, la lluvia ya era protagonista de la jornada.
Desde allí, el Papa se trasladó en el papamóvil hasta el sector de avenida Independencia y Chacabuco, donde se había montado el altar para la celebración religiosa. Según la crónica publicada por El Litoral al día siguiente, más de 60.000 personas se congregaron para verlo, aunque otras reconstrucciones históricas estimaron una concurrencia cercana a los 100.000 fieles.
La lluvia se intensificó durante la ceremonia. El techo de plástico que cubría el altar comenzó a acumular agua y los bomberos tuvieron que perforarlo para permitir que escurriera. Los asesores del pontífice le recomendaron acortar el acto, pero Juan Pablo II decidió continuar con la misa y pronunciar su homilía.
Fue entonces cuando dejó una de las frases más recordadas de aquella visita: «Saludo también a esta lluvia que a nosotros, juntos, nos bendice». La multitud respondió con cánticos y permaneció en el lugar pese al agua que caía sin pausa.
Chamamé, sapucay y la Virgen de Itatí
La visita tuvo también una fuerte impronta correntina. Durante la ceremonia, Ramona Galarza interpretó los chamamés Kilómetro 11 y Papa Wojtyla, acompañada por el coro y la orquesta folclórica. Los sapucay y se mezclaron con los aplausos y los cantos de los fieles.
Otro de los momentos centrales fue la presencia de la imagen de la Virgen de Itatí, trasladada especialmente desde su santuario para acompañar la celebración. Juan Pablo II se refirió a ella como un símbolo espiritual del Litoral y destacó la devoción mariana de los correntinos.
El Papa también saludó en guaraní a los presentes y expresó su cariño por el pueblo de la región. Como parte de las ofrendas, recibió un paquete de arroz, representativo de la producción local, y un rosario que reunía 148.000 intenciones de oración de los correntinos.
"Este encuentro lo recordaré con mucha intensidad"
Al despedirse, Juan Pablo II destacó la fe, la perseverancia y la paciencia de quienes habían permanecido bajo la lluvia. En su mensaje, expresó que recordaría aquel encuentro con especial intensidad por la actitud de la multitud durante la celebración.
La jornada fue una de las escalas de su segunda visita a la Argentina. El pontífice había estado por primera vez en el país en 1982, durante la Guerra de Malvinas, y regresó en abril de 1987 para una extensa gira pastoral que incluyó diez ciudades. Corrientes fue una de las paradas de ese recorrido.
Casi cuatro décadas después, la llegada de León XIV renueva el interés por aquella jornada histórica. En Corrientes, el recuerdo sigue asociado a una imagen difícil de olvidar: miles de personas empapadas, un altar bajo la tormenta y una multitud que eligió quedarse para escuchar al Papa.