Durante esa época, la vida en Buenos Aires comenzaba a fundamentarse en muchos aspectos, hoy, vistas las cosas a través del tiempo, aparecen muchos datos curiosos, como por ejemplo que la revolución costó 521 pesos, que se gastaron en la compra de tres relojes, la iluminación de las galerías y la comida. Los platos predilectos en esa época eran sopa de arroz, asado, matambre, sopa de fideos, puchero, carbonada, picadillo con pasas de uva, locro, guisos, albóndigas, estofados y zapallitos rellenos, por nombrar algunos de los más conocidos. Las comidas finalizaban con un caldo que se servía en tazones.
En cuanto a las costumbres se puede mencionar que las mujeres asistían a misa acompañadas de sus esclavas, que llevaban la alfombra sobre la que se arrodillaba la señora, porque todavía no existían en las iglesias los bancos para sentarse. En la Vieja Recova había locales donde se vendía carne, verduras, frutas, pescados y todo tipo de mercaderías. Por la noche Buenos Aires se iluminaba con velas importadas de Europa o con lámparas de aceite. Otra curiosidad: cuatro de los miembros de la Primera Junta eran abogados. Tres de los nueve miembros no nacieron dentro de los límites actuales de la Argentina: Cornelio Saavedra nació en Potosí, hoy Bolivia, y Domingo Matheu y Juan Larrea eran españoles, oriundos de Cataluña, El integrante más joven era Juan Larrea, que tenía 23 años y el más viejo era Miguel de Azcuénaga. De 55 años.
El tema de los paraguas se constituyó en polémico, hay quienes afirman que no había paraguas en el Río de la Plata en esa época. No es así. En 1796 el inventario de una importante tienda porteña, constató que había allí 27 paraguas de hule, que se vendían al precio de 4 reales. Por lo tanto es creíble la tradicional imagen que muestra a los vecinos de la ciudad protegiéndose con paraguas frente al Cabildo, ese lluvioso viernes 25 de mayo de 1810. El paraguas fue inventado por los chinos hace miles de años, pero no para no mojarse, sino para no insolarse, en realidad eran parasoles que luego fueron cambiando. Quienes los fabricaron en serie y con materiales impermeables, fueron los ingleses, en el siglo XVI. Pero bueno es aclarar que eran un lujo solo reservado a los ricos. Por otra parte hay historiadores que insisten en que no llovió ese día, pero eso no cambia en nada la historia, salvo en las láminas escolares en donde se vea a la gente con paraguas. Hasta en eso los argentinos somos polémicos.
El Cabildo
El Cabildo, tal como lo conocieron los patriotas de esa época, se construyó entre los años 1725 y 1764 y posteriormente el edificio sufrió cinco modificaciones. Más adelante el Cabildo fue asaltado. Este hecho sucedió por primera y única vez el 4 de febrero de 1821. Un grupo de ladrones abrió un boquete en una de las paredes y por allí ingresaron hasta llegar a la Contaduría, en donde forzando la caja de caudales, sustrajeron la nada despreciable suma de 3.200 pesos y un escudo de oro puro. Jamás se supo quienes fueron los autores y mucho menos que hayan sido detenidos, este hecho insólito y único en la historia argentina, sirvió para que, de inmediato se creara un departamento de Policía. El periódico de la Revolución de Mayo, llamado La Gazeta de Buenos Aires, fue el precursor de lo que hoy en día se conoce con el nombre de Boletín Oficial de la República Argentina, si bien su primera aparición fue semanal, luego, con el correr del tiempo se transformó en diaria.
Otros hechos curiosos
* En 1810 éramos 400.000 habitantes en todo el país.
* Domingo French, de 36 años, se había desempeñado como cartero antes de iniciar la carrera militar. La Primera Junta le otorgó el grado de coronel.
* Alberti murió de un síncope cardíaco el 2 de febrero de 1811 durante una acalorada discusión que tuvo el epílogo fatal.
* En 1810 había en Buenos Aires unos 50.000 habitantes, de los cuales el 65% era blanco y el resto negro, mestizo o indígena.
* El rol de la mujer fue sumamente importante, tal el caso de Casilda Igarzábal, esposa de Nicolás Rodríguez Peña que se reunió con otras mujeres valientes, para instar a Cornelio Saavedra que se oponga a Cisneros.
* Estaba mal visto que hombres y mujeres pasearan juntos, debían hacerlo en grupos separados.
* La mayoría de los integrantes de la Primera Junta murió en la más absoluta pobreza e indigencia y hasta debieron hacerse colectas para poder pagar sus entierros.
* Muchas familias criollas bautizaron a sus hijos con nombres alusivos a la Revolución de mayo. Por ejemplo, un padre llamó a su hijo primogénito como Primo Patricio Liberato.
* El cementerio de la Recoleta es en la actualidad la última morada de un sector de elite, el lugar donde descansan los huesos de destacadas figuras de la aristocracia argentina. Sin embargo, se inauguró sin ningún tipo de distinción social. La mejor prueba son los dos primeros cuerpos que llevaron a reposar en ese cementerio en 1822 cuando se lo inauguró: una dama de la Banda Oriental llamada Blanca María de los Dolores Maciel, y un esclavo liberto, es decir que había sido liberado de la esclavitud, consignado con el nombre de Juan Benito, es decir, una extranjera y un esclavo.
* Los agentes de Policía debían usar bigotes y barba de manera obligatoria en Buenos Aires, desde 1880 hasta 1894. Se supone que esto era para darle más aire de autoridad y rudeza a los agentes del orden y al mismo tiempo servía para identificarlos cuando andaban de civil, es decir sin uniforme.
* La Plaza Once se llama así, como también el barrio, por el 11 de septiembre de 1853, cuando los porteños se alzaron contra Urquiza para oponerse a su pretensión de ocupar Buenos Aires.
* Cosas que sucedieron en la historia argentina y que en una fecha como hoy, al cumplirse un año más de la Revolución de Mayo es bueno recordarlas y tenerlas presente.