Es este Capítulo el más extraordinario relato que en la Revista Yurú Peté se puso en manos de miles de lectores en Corrientes y en todo el país. Lo escribe León Benaros el notable escritor de esos tiempos. Muchos representantes de la fauna argentina están tan adentrados en el criollo vivir, que integran naturalmente nuestro paisaje y tipifican lo telúrico de la Patria. Pero esa relación va más allá de lo meramente decorativo. El Chajá es una de nuestras aves más simpáticas y criollas, aunque alguien sonría un poco, merece la medalla del soldado. En los fortines de antes a la noche era el soldado de la vigilia.
El Chajá monta su guardia y escucha el ruido de los indios y avisa. Así ha entrado con verdadera justicia en la historia de la literatura argentina, cantados por dos seres mayores: la de Ascasubi y las de Hernández. Ascasubi le otorga el diploma de “Primer vigía de La Pampa” en el guillo de prevenir la correntada de trenzas y crines, con el malón avanza incendiario y sangriento. Los Chajá entonan sus cantos de alerta y se toman en los cielos oscuros, el chillido del Chajá, chajá, chajá resuena estridente como piedras en las alturas combatientes. El silencio Augusto de la pampa infinita en esa soledad en que los pastos vibran, el Martín Fierro recibe la prevención cordial del CHAJA, suficiente siempre para poner a salvo al paisano.
Me encontraba como digo, en la soledad, en aquella soledad, entre tanta inmensidad, soltando al viento mis quejas, cuando el grito del Chajá me hizo parar las orejas.
Pura espuma como el Chajá reza el refrán criollo. Así define la expresión, como una comparación injusta, a quienes son pura bambolla, puro palabrerío, o a quienes mienten valor y se quedan en amenazas y espumando. La comparación tiene su base, meramente física porque el Chajá es valeroso y bravo.
Pero es cierto que su plumaje va mucho más lejos que sus carnes. Aunque sí, por su tamaño recuerda más al volumen de un pavo casero, las muchas plumas del Chajá lo recubren mullidamente, engañando al ojo que no adivina debajo la justa proporción del cuerpo.
El Chajá ha sido solemnemente bautizado por los señores ornitólogos “Chauna torquata o chauna chavaría, pero él ni le da tolerancia. Chajá viene de Chahá, que en guaraní significa ¡Vamos! Incitación a la retirada. La leyenda que luego…