Hace unas semanas, en ocasión de recordarse 144 años de la muerte de Giuseppe Garibaldi, la Colectividad Italiana organizó un acto de recordación. Esta circunstancia motivó en mí el deseo de recordar su presencia en Corrientes y de resaltar algo de su historia junto a dos episodios de su vida, el mencionado y otro acontecido en la Isla de Caprera, quizás ignorados por gran parte de la sociedad en Corrientes.
Acudí para ello a la obra de Manuel Vicente Figuerero “Garibaldi en Corrientes - Aventura romancesca del héroe” reedición de 1915. Me detendré en dos sucesos narrados por el historiador Figuerero en la obra citada, reeditada en 2005 con nota preliminar de Dina Alicia Cocco. Dice la Licenciada Cocco: “En esta obra, Figuerero mostró que además de un historiador confiable era un hábil escritor con una creatividad para enlazar en un mismo relato y en tiempos correctos a dos personajes italianos que tuvieron gran actuación en sucesos importantes de la provincia: Garibaldi en 1842 y Alberto Finardi en 1872”.
Garibaldi participó en el combate de Costa Brava entre la flota de Buenos Aires, comandada por el Almirante Brown y las fuerzas de Corrientes que luchaban por la libertad y la organización institucional de la república. Pese a la derrota en el combate, Garibaldi se exhibió como un héroe. Luego, con sus compañeros de lucha, pasó por Esquina y llegó a Goya. Aquí, fue atendido con especial solicitud por los hermanos Araujo, por recomendación del comerciante genovés Juan Bautista Cúneo residente en Montevideo. Los citados hermanos facilitaron a Garibaldi cuanto necesitaba para proseguir su viaje. En los primeros días de septiembre, se dirigió a Santa Lucia de los Astos. La primera persona que vio fue una joven que se sorprendió ante su presencia. Este se acercó; vestía un uniforme muy raído. La mujer era Lucia Esteche. No me detendré en los pormenores que siguieron, lo cierto es que se inició entre ellos una honda relación sentimental. Después de meses de su estadía en Santa Lucia, Garibaldi recibió la orden de volver a la República Oriental donde debía continuar otras empresas militares”.
“Llego el día de la partida, lo que dio margen a la despedida sentida y emocionante. Garibaldi estrechó a Lucia entre sus brazos y le prometió no olvidarla por el resto de sus días y añadió que en su oportunidad le haría conocer el apellido que llevaría el de su hijo o hija, fruto de su amor y que conservaría este recuerdo” (Obra citada)
Garibaldi, después de Montevideo, partió rumbo a Italia el 15 de abril de 1848. En aquel nuevo teatro participó en las luchas por la unificación italiana.
Los cuatro principales protagonistas de la unidad italiana fueron el Rey Víctor Manuel II, el Conde Camilo Benso De Cavour, Guiseppe Garibaldi, militar y líder revolucionario de convicciones republicanas, y Guiseppe Mazzini. Finalmente, agobiado por sus males corporales, se retiró a la Isla de Caprera donde pasó sus últimos años.
Desde aquel sitio apartado no olvidó a su hija que crecía en el pueblo de Santa Lucia, Margarita tal su nombre recibía periódicamente una módica pensión por intermedio de la gente consular de Italia en Goya. Muchas veces su padre insistió en que fuera a vivir con él en Caprera, pero ella desistió y se fue a vivir a Sauce. Garibaldi continúo viviendo un tiempo de paz agobiado por un reuma deformante que lo recluyó en una cama. Recibía visitas de simpatizantes y admiradores hasta que le fueron prohibidas por indicación médica.
En 1875 un reputado medico italiano residente en Corrientes, Dr. Alberto Fainardi1, visitó Italia, su patria natal. Quería conocer a uno de los autores de la unidad italiana. Cuando llego a la isla se dirigió a la casa de Garibaldi, allí fue informado que Garibaldi guardaba cama y que, por prescripción médica, le estaba negado recibir visitas.
La negativa fue absoluta. Insistió dos veces más, idéntica respuesta. En tal afligente situación, se le ocurrió una idea salvadora. En su tarjeta de visita en la cual se leía: Alberto Fainardi, Médico Cirujano escribió “De Corrientes, República Argentina, desea verlo”. En el acto se le hizo pasar. El Dr. Fainardi se adelantó emocionado y apenas alcanzo a balbucear palabras de salutación.
Relata Figuerero que “Garibaldi tendido en el lecho, le estrechó la mano, le habló con cariño de Corrientes, rememoró la hermosura de su cielo y la bondad de su clima. Habló con entusiasmo de los días que paso en Santa Lucia en 1842. Recordó que era una aldea pintoresca y bella, que tenía una hija fruto de una aventura amorosa, a quien no conocía se interesó en saber de la vida de sus amigos: Pedro Ferre, Gregorio y Mauro Araujo, Pedro Vicente Amarilla, etc. a quienes envió un afectuoso saludo. El Dr. Fainardi se guardó de decirle que esas personas ya habían fallecido. La entrevista concluyó cuando se presentó Melloti, hijo de Garibaldi” …
Culmino aquí dos menores historias de dos personajes italianos que he querido rescatar del olvido.
Por María Teresa Mendiondo de Leconte
Especial para El Litoral