En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, el senador provincial y presidente del Comité Iberá, Sergio Flinta, trazó un balance sobre el impacto de los programas de conservación en la provincia y ubicó de forma taxativa a los Esteros del Iberá como una pieza de ingeniería biológica fundamental para la mitigación del calentamiento global a escala macro-regional.
El legislador señaló que las recurrentes anomalías hídricas, sequías extremas e inundaciones que golpearon severamente a la región en los últimos períodos operan como una prueba de laboratorio irrefutable.
"Ya no hay dudas de que el cambio climático está instalado en el planeta", sentenció el parlamentario correntino, al tiempo que urgió a profundizar las matrices estatales orientadas a la reducción drástica de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Humedales como sumideros de carbono atmosférico
La estrategia de Corrientes, según la óptica del titular del Comité Iberá, excede el plano meramente conservacionista o contemplativo de la fauna local para transformarse en un servicio ecosistémico de alto valor ambiental y económico.
Flinta detalló que el proceso de restauración ecológica y reasilvestramiento (rewilding) desplegado sobre unas 600 mil hectáreas de humedales correntinos potenció de forma exponencial la resiliencia del ecosistema.
“Al restituir la función ecosistémica del Iberá estamos propiciando que el humedal se convierta en un gran receptor de dióxido de carbono”, especificó, detallando el rol del área protegida como un sumidero natural que captura los excedentes de gases de la atmósfera.
Esta capacidad técnica para secuestrar carbono abrió la puerta a una de las apuestas más sofisticadas del Gobierno provincial: el desarrollo técnico y legal de proyectos vinculados al mercado de bonos de carbono. Este mecanismo financiero verde busca certificar la capacidad de absorción del Iberá para captar fondos internacionales de corporaciones globales interesadas en compensar sus propias huellas industriales, inyectando divisas directo al financiamiento de la conservación nativa.
El despliegue del Plan Iberá 2026 y el retorno del yaguareté
En términos de agenda política, Flinta ponderó el respaldo institucional brindado por el gobernador Juan Pablo Valdés a través del diseño y ejecución del Plan Iberá 2026.
Dicho programa maestro funciona como el paraguas normativo y de inversión pública destinado a amalgamar la preservación estricta de la biodiversidad con el desarrollo ecoturístico de las comunidades y portales que rodean la reserva, transformando la ecología en un dinamizador del empleo rural.
Como corolario del proceso de restauración, el senador hizo especial hincapié en el éxito del programa de reintroducción de grandes predadores, destacando el crecimiento sostenido de la población de yaguaretés en libertad dentro del parque nacional y provincial. El retorno del gran felino americano —extinto por décadas en la geografía correntina— no solo representa un hito científico internacional, sino el indicador definitivo de la madurez del hábitat.
“Hoy podemos decir que la tendencia es que Iberá tenga un ecosistema saludable, con todas las especies presentes, algo indispensable para mantener su función ecosistémica”, concluyó Flinta.