El extraordinario caso ocurrió en la isla de Puerto Rico, el 23 de diciembre de 1988 y fue presenciado por más de 70 personas en el atardecer de ese día. Los testigos, que se encontraban en diferentes puntos de la isla, observaron como una enorme nave de forma triangular, muy luminosa, se desplazaba lentamente. Tenía un foco amarillo de gran potencia en la parte central de objeto, dos luces rojas en una de sus esquinas y dos amarillas en el lado opuesto. Más allá del avistamiento de esta nave gigantesca, que no fue identificada como terrestre por ninguno de los observadores, lo que ellos vieron con sus propios ojos fue algo realmente increíble.
De repente aparecieron en el cielo , cerca de ese extraño aparato, dos aviones de caza estadounidenses procedentes de un portaaviones anclado muy cerca de allí y comenzaron a hacer evoluciones y maniobras cerca del objeto luminoso. Parecía que lo provocaban o que intentaban hacerlo cambiar de dirección. Sin embargo, el Ovni continuó desplazándose lentamente, sin cambiar de velocidad, como ignorando a los dos aviones que lo seguían.
En cierto momento los aviones, que parecían dos pequeños insectos al lado del enorme artefacto desconocido, se acercaron por detrás, uno por cada lado. En eso la nave se detuvo y al pasar el avión de la derecha, fue succionado hacia el interior de la nave. Inmediatamente aceleró y le dio alcance al otro avión, se interpuso en su camino y también lo succionó. Ninguno de los testigos volvió a ver a ninguno de los dos aviones que desaparecieron, nunca los volvieron a ver.
A continuación el objeto se dividió en dos, convirtiéndose en dos más chicos. Ya no era una sola nave, sino dos más chicas, cada una con la forma de un triángulo rectángulo y tomaron distintas direcciones, para perderse en pocos segundos de la vista de todos, que quedaron absortos ante el increíble espectáculo que observaron. Luego, ante la denuncia de muchos, las autoridades de la Armada norteamericana, negaron terminantemente el incidente denunciado, aunque posteriormente ante la lluvia de denuncias no solo de particulares sino también de distintos medios que se hicieron eco del extraño incidente.relataron que los aviones cayeron al mar donde se encontraban haciendo maniobras. Quizás esto lo crean las personas que no vieron de cerca el impresionante suceso, pero los numerosos testigos que vieron bien de cerca el trágico desenlace de la situación, por supuesto que no se tragaron la píldora. Una vez más la verdad, aunque sea evidente, era escondida con sumo recelo por las autoridades.
No es la primera ni última vez que aviones son perseguidos e incluso atacados por extraños objetos voladores que luego desaparecieron a gran velocidad. En todo el mundo hay numerosos casos en los cuales los pilotos de aviones comerciales y de guerra, que fueron testigos directos y muy valiosos de encuentros cercanos.
Un caso similar
El 31 de enero de 1979 un avión Boeing 707 de carga de la línea aérea brasileña Varig, desapareció misteriosamente cuando efectuaba un vuelo que cubría la ruta Tokyo- Los Angeles, según informó el general Moacir Uchoa, quien es un destacado ufólogo e investigador en Brasil, luego que el avión fuera secuestrado por un extraño disco volador, que así se sumó al grupo de extrañas desapariciones ocurridas en esa década en distintos lugares del mundo.
La pérdida del Boeing 707 de carga, fue muy comentada en Brasil y se inició una investigación por parte de las autoridades de Brasil y las japonesas, para determinar qué sucedió realmente con este avión. No se encontró ningún vestigio físico de la desaparición de avión y trascendió que en ese lapso hubo una serie de desapariciones de aviones en la década del 80, que luego se calmó hasta mediados de la década del 90.
Las autoridades japonesas así como las brasileñas, dieron por terminada la búsqueda luego de que no encontrara más evidencias físicas de la desaparición de los aviones, pero la realidad es que la desaparición de las aeronaves es innegable y la explicación que dan las autoridades no convence a muchos.