La comunidad de Goya y los extrabajadores de la textil Emilio Alal atraviesan momentos de conmoción este martes tras la muerte de Silvio Ortiz, de 62 años y con tres décadas de servicio en la planta textil.
El delegado David González detalló el deterioro en la salud física y mental que sufrió su compañero a partir del despido masivo dispuesto en enero, el cual afectó a 240 familias en Goya y 20 en Chaco.
"Lamentablemente nos desayunamos con esa noticia, de saber que el compañero Silvio Ortiz decidió quitarse la vida", confirmó González en entrevista con radio Sudamericana.
A siete meses de los telegramas, los despedidos continúan sin percibir indemnizaciones y sobreviven mediante trabajos informales y redes de solidaridad comunitaria.
Deterioro de salud y la decisión de frenar las marchas
El referente sindical describió el impacto emocional que provocó la desocupación en el plantel.
González comentó que Ortiz acompañó inicialmente los reclamos, pero debió alejarse por indicación médica tras sufrir un principio de ACV y un cuadro severo de angustia y estrés vinculado a la pérdida laboral.
Sobre su compañero, González comentó que "él estuvo muy plantado en la lucha, al frente con nosotros, y luego tuvo que abandonar por los problemas justamente que empezó a acarrear". Ortiz registraba 31 años de servicio en la textil.
González comentó que la salud mental es solo uno de los problemas que atraviesan sus compañeros, "sino problemas cardíacos, de presión, de un montón de cosas que trae la situación", y agregó que "dejamos de hacer las marchas y las protestas porque la gente ya estaba muy sobrepasada".
En este contexto es que la comisión de trabajadores resolvió pausar las movilizaciones y marchas en la ciudad para evitar sobreexigir el estado de salud del grupo.
Sobre la situación de la familia de Ortiz, el delegado dijo que "estamos haciendo colaboraciones para poder ayudarlos económicamente en esta situación tan difícil".
Sin indemnizaciones, changas y red de solidaridad
A siete meses de los despidos masivos, la situación económica y judicial permanece paralizada.
Desde el envío de los telegramas de despido en enero, la empresa no abonó las indemnizaciones correspondientes, manteniendo el reclamo por la vía legal en el fuero concursal.
González comentó que ante la escasez de empleo formal en Goya, los trabajadores hacen frente a la situación realizando trabajos informales o "changas" técnicas que resultan insuficientes para cubrir la canasta básica.
"Hay poca gente que volvió a conseguir trabajo porque acá en Goya no hay fuentes laborales, así que son pocos los compañeros que están trabajando y el resto se amaña", dijo González.
El entrevistado comentó que "la mayoría tenemos estudios técnicos y bueno, se changuea como se dice acá, y se trata de sobrevivir, pero con la changa tampoco llega a cubrir todas las cuentas, el plato de comida en la mesa". Resumió diciendo que "es una situación muy triste, muy difícil", la que atraviesan las 260 familias que dependían de la hilandería.
Por otra parte, fue consultado sobre la contención médica y farmacológica de las familias y dijo que se sostiene mediante colectas entre compañeros y la atención gratuita de profesionales de la salud solidarios de la localidad.
"Nos ayudamos mucho entre nosotros, por ahí hacemos colaboraciones para algún remedio", detalló González y destacó que "tenemos profesionales que son solidarios y nos están ayudando, atienden a la gente sin cobrar nada".