José Antonio Ansola es el eje de uno de los libros que mayor nivel literario y testimonial aportará a la biblioteca correntina en lo que hace a sus estantes de creación e ilustración sobre un verdadero hombre de campo.
El libro “Che patrón” editado por la prestigiosa librería L.O.L.A. (Literature of Latin América) de la ciudad de Buenos Aires, con la Editorial Colin Sharp como responsable, marca también uno de los grandes trabajos literarios de la destacada escritora uruguaya Magdalena Capurro, quien está vinculada desde hace 20 años al mundo rural de Argentina y hoy se halla radicada en la ciudad de Mercedes, provincia de Corrientes.
Sumergirse en los distintos capítulos que conforman las 346 páginas de vivencias, anécdotas y paisajes tanto familiares como lugareños, es como nadar en el corazón mismo de nuestra provincia y descubrir que cada ser encierra en su personalidad una novela apasionante y singular.
El libro “Che patrón” es como una nube testigo que hizo de sombra durante 90 años acompañando y registrando las vivencias de uno de los hombres más notables de nuestra provincia, y como dice la autora en su breve prólogo: “Mi amistad con José Antonio fue, desde el principio, un honor y un deleite. Un disfrute permanente. Un entretejido de pactos. Y siempre, hemos tratado de explicarnos cómo podíamos ser tan amigos compartiendo en otras vidas cosas diferentes.
Juntos atravesamos inviernos y veranos, dulces noches de luna en las primaveras de su patio y paseos otoñales bajo los azules cielos correntinos. Juntos disfrutamos de innumerables horas de cuentos y de mirar fotografías, tomando mate, tomando té. Horas de estar juntos sin hacer nada, a veces simplemente en silencio. Horas de viajes y expediciones en busca de no sé que cosas que atrapaban nuestro interés.
En esas muchas horas juntos aprendí muchas cosas. Sobre el mundo y sus hombres. El don de la vida. La alegría y la disciplina. La generosidad del amor. La fuga incesante del tiempo. Y sobre como se es uno mismo siempre.
También aprendí a valorar su sapiencia y su curiosidad sin tregua. Su amor por cada día que le toca vivir y su juventud permanente. Su falta de pereza, su sentido del humor. Su meditada rigidez moral. Su austeridad y su dignidad. Su inmensa e inconmensurable caballerosidad. Y el estoicismo de seguir siendo, contra viento y marea, para siempre, un espécimen en extensión. A José Antonio Ansola, entonces, este libro... que él escribe y yo firmo”.
Como correntino me siento orgulloso de poder construir este comentario sobre un libro que realmente dará que hablar. Quienes no tuvieron la suerte de conocerlo a don José Antonio, no sólo que lo podrán averiguar en sus páginas, sino que a la vez también descubrirán la hermosa persona que cada uno de nosotros solemos idealizar como norte y sendero a seguir. Desde ya que uno siempre debe ser ‘uno mismo‘, pero si a seres como a don Ansola, le podemos ‘hurtar‘, sin que nadie se de cuenta, una pequeña porción de sus valores, no nos vendrá mal.
Los invito a leer en ‘Che patrón‘ una recopilación de vida novelada. Los invito a repensar sobre un modo de ser que para nada está agotado. Los invito a que juntos nos dediquemos a exaltar personajes de nuestra provincia que encierran estos quilates, y seguro que en ese empeño, a la vez, construiremos ese horizonte que nos anda resultando esquivo.
Juan Carlos Raffo