Por la Prof. Alba Susana Urturi de Pellegrino
Nacida ante la necesidad de contar con un lugar de descanso y esparcimiento en la temporada invernal y para atraer al turismo internacional, surgió el emprendimiento de la Ciudad de Invierno.
Andrés Demarchi había fijado su domicilio en Corrientes, donde estre-nó varias obras teatrales de su auto-ría.
Atraído por la belleza del lugar, co-mentó su proyecto a Gregorio de La-ferrére y éste, interesó en la idea a Pedro O. Luro, el que en Mar del Plata había cristalizado una empresa semejante. En esa época, numerosos ar-gentinos viajaban al Paraguay en busca de un clima más cálido y seco durante la temporada invernal.
El propósito de Demarchi era crear un centro de turismo invernal, en lo que estuvieron de acuerdo Laferrére y Luro; adquieren un campo y forman la sociedad anónima “Ciudad de Invierno”, e inmediatamente se dio comienzo a las obras.
Entre los integrantes de esta sociedad anónima, además de los ya nombrados, figuran, entre otros, los Álzaga Unzué, los Anchorena, los Repetto y los Pereyra Iraola.
En este emprendimiento, nada se dejó librado al azar: se recorrió el río Paraná sobre la costa correntina, prefiriéndose la zona de Empedrado, por las bellezas de sus playas y sus magníficas barrancas; se trajo al país al profesor Kirsth, para que estudiara el microclima del lugar, experto en la materia, quien puntualizó que Em-pedrado era la zona ideal, ya que su temperatura media invernal se asemejaba a la de la Costa Azul.
Decidido el lugar del emplazamiento, se acuerda con el Gobierno de la Provincia, la concreción de este em-prendimiento privado.
La obra da inicio en 1911 y Pedro O. Luro se ocupó personalmente de llevar a cabo el proyecto de levantar den-tro del complejo turístico, el fastuoso “Hotel Continental” de la Ciudad de Invierno, en el que funcionó el primer Casino de Sudamérica. En uno de los salones del Casino había doce mesas de ruleta y bacará.
El Hotel Continental ofrecía al viajero 114 habitaciones, canchas de golf y de tenis, hipódromo y excursiones de caza y pesca.
Reza un artículo publicado en el diario La Nación, en junio de 1913: “La Ciudad de Invierno es la residencia invernal más agradable y bella de Sudamérica”.
En el edificio de este Hotel de tres pisos y subsuelos, estaban la sala de teatro, los salones de baile, salones de estar, el salón comedor y el jardín de invierno con pisos de parquet y gran parte de las paredes cubiertas con vitroux, para mayor luminosidad.
En uno de los subsuelos estaban instaladas la lavandería y la tintorería, en el otro, una bodega importante que guardaba los mejores vinos originarios de los viñedos más famosos del mundo. Para el equipamiento y puesta en marcha del hotel, el mobiliario fue traído de Francia, de Italia la porcelana de Florencia y la cristalería de Murano. La mantelería era de hilo con monograma bordado y los cubiertos de plata.
En la atención y la organización del servicio a los huéspedes, se trajo como Director General del hotel a Mrs. Saint Andrée, hombre de ganado renombre como Director del “Re-gina Hotel” de París y como se publica en la revista “Caras y Caretas” de junio de 1913 “un chef que ha sido du-rante 14 años el primer cocinero del ‘Carlton Hotel‘ de Londres, bajo la dirección de Escoffier y Otto como maître de hotel, quién se desempeñó en el “Majestic Hotel de París”.
Como decía anteriormente, nada quedó librado al azar. La Ciudad de Invierno contaba con los estamentos políticos y sociales para ser considerada una ciudad: Policía, Registro Civil, Puerto, Usina y una escuela pa-ra 100 alumnos. Sus calles estaban trazadas y cada una de ellas señalizadas por su nombre. Un gran parque rodeaba al imponente hotel, estatuas y bellos jardines lo ornamentaban. Los planos del parque fueron diseñados por Valentín Virasoro, el mismo que tuvo a cargo del diseño de los parques de Palermo en la ciudad de Bue-nos Aires.
La Gerencia de la sociedad anónima tenía sus escritorios en la ciudad de Buenos Aires, exactamente en Avenida de Mayo 623, que funcionaba como una verdadera agencia de turismo.
Los accesos a la Ciudad de Invierno eran de suma importancia, para facilitar la concurrencia de los visitantes, accediéndose por Ruta 12, por ferrocarril y por vía fluvial. Era habitual la salida de trenes expresos desde la ciudad de Corrientes, como así barcos con horarios preestablecidos o contratados. El 29 de junio de 1913 se inauguró oficialmente la Ciudad de Invierno - Hotel Continental - Casino y Sala de Fiestas, con la presencia del Gobernador de la Provincia, Dr. Juan Ramón Vidal, Ministros, personalidades y numeroso público.
Así se inició este emprendimiento de gran envergadura para la Provincia, a 27°56´52´´ de latitud y 58°48´14´´ de longitud y a 67,7 m SNM. Hoy solo quedan sus ruinas y la denominación de la “La Perla del Paraná” tal como fuera bautizada por sus hacedores, como denominaron a Mar del Plata “La Perla del Atlántico”.
La importancia económica para la zona
Cuando se acordó la instalación de este emprendimiento con el Gobierno de la Provincia, se estipuló que un porcentaje de las ganancias del Casino sería destinado para las escuelas y otro porcentaje para la iluminación de la ciudad de Empedrado.
El progreso había entrado al pueblo pero lamentablemente no se tomó conciencia. Si el Municipio no podía asumir el mantenimiento de esta obra, pudo haber asumido el Gobierno Provincial o el Gobierno de la Nación. Desidia o falta de Gestión? Estas instalaciones no solo redundarían en beneficio de Empedrado, sino que toda la región iba a ser beneficiada.
Mar del Plata, “La Perla del Atlántico”: Cuántos centros turísticos se crearon a su alrededor?. ¡Cuánto se beneficiaron las economías regionales!!!. Queda una última pregunta: Con las ruinas, no piesan hacer nada?. Otras ruinas generaron y siguen generando actividad turística hasta internacional, por ejemplo las cercanas ruinas de San Ignacio, en Misiones.
Nacida ante la necesidad de contar con un lugar de descanso y esparcimiento en la temporada invernal y para atraer al turismo internacional, surgió el emprendimiento de la Ciudad de Invierno.
Andrés Demarchi había fijado su domicilio en Corrientes, donde estre-nó varias obras teatrales de su auto-ría.
Atraído por la belleza del lugar, co-mentó su proyecto a Gregorio de La-ferrére y éste, interesó en la idea a Pedro O. Luro, el que en Mar del Plata había cristalizado una empresa semejante. En esa época, numerosos ar-gentinos viajaban al Paraguay en busca de un clima más cálido y seco durante la temporada invernal.
El propósito de Demarchi era crear un centro de turismo invernal, en lo que estuvieron de acuerdo Laferrére y Luro; adquieren un campo y forman la sociedad anónima “Ciudad de Invierno”, e inmediatamente se dio comienzo a las obras.
Entre los integrantes de esta sociedad anónima, además de los ya nombrados, figuran, entre otros, los Álzaga Unzué, los Anchorena, los Repetto y los Pereyra Iraola.
En este emprendimiento, nada se dejó librado al azar: se recorrió el río Paraná sobre la costa correntina, prefiriéndose la zona de Empedrado, por las bellezas de sus playas y sus magníficas barrancas; se trajo al país al profesor Kirsth, para que estudiara el microclima del lugar, experto en la materia, quien puntualizó que Em-pedrado era la zona ideal, ya que su temperatura media invernal se asemejaba a la de la Costa Azul.
Decidido el lugar del emplazamiento, se acuerda con el Gobierno de la Provincia, la concreción de este em-prendimiento privado.
La obra da inicio en 1911 y Pedro O. Luro se ocupó personalmente de llevar a cabo el proyecto de levantar den-tro del complejo turístico, el fastuoso “Hotel Continental” de la Ciudad de Invierno, en el que funcionó el primer Casino de Sudamérica. En uno de los salones del Casino había doce mesas de ruleta y bacará.
El Hotel Continental ofrecía al viajero 114 habitaciones, canchas de golf y de tenis, hipódromo y excursiones de caza y pesca.
Reza un artículo publicado en el diario La Nación, en junio de 1913: “La Ciudad de Invierno es la residencia invernal más agradable y bella de Sudamérica”.
En el edificio de este Hotel de tres pisos y subsuelos, estaban la sala de teatro, los salones de baile, salones de estar, el salón comedor y el jardín de invierno con pisos de parquet y gran parte de las paredes cubiertas con vitroux, para mayor luminosidad.
En uno de los subsuelos estaban instaladas la lavandería y la tintorería, en el otro, una bodega importante que guardaba los mejores vinos originarios de los viñedos más famosos del mundo. Para el equipamiento y puesta en marcha del hotel, el mobiliario fue traído de Francia, de Italia la porcelana de Florencia y la cristalería de Murano. La mantelería era de hilo con monograma bordado y los cubiertos de plata.
En la atención y la organización del servicio a los huéspedes, se trajo como Director General del hotel a Mrs. Saint Andrée, hombre de ganado renombre como Director del “Re-gina Hotel” de París y como se publica en la revista “Caras y Caretas” de junio de 1913 “un chef que ha sido du-rante 14 años el primer cocinero del ‘Carlton Hotel‘ de Londres, bajo la dirección de Escoffier y Otto como maître de hotel, quién se desempeñó en el “Majestic Hotel de París”.
Como decía anteriormente, nada quedó librado al azar. La Ciudad de Invierno contaba con los estamentos políticos y sociales para ser considerada una ciudad: Policía, Registro Civil, Puerto, Usina y una escuela pa-ra 100 alumnos. Sus calles estaban trazadas y cada una de ellas señalizadas por su nombre. Un gran parque rodeaba al imponente hotel, estatuas y bellos jardines lo ornamentaban. Los planos del parque fueron diseñados por Valentín Virasoro, el mismo que tuvo a cargo del diseño de los parques de Palermo en la ciudad de Bue-nos Aires.
La Gerencia de la sociedad anónima tenía sus escritorios en la ciudad de Buenos Aires, exactamente en Avenida de Mayo 623, que funcionaba como una verdadera agencia de turismo.
Los accesos a la Ciudad de Invierno eran de suma importancia, para facilitar la concurrencia de los visitantes, accediéndose por Ruta 12, por ferrocarril y por vía fluvial. Era habitual la salida de trenes expresos desde la ciudad de Corrientes, como así barcos con horarios preestablecidos o contratados. El 29 de junio de 1913 se inauguró oficialmente la Ciudad de Invierno - Hotel Continental - Casino y Sala de Fiestas, con la presencia del Gobernador de la Provincia, Dr. Juan Ramón Vidal, Ministros, personalidades y numeroso público.
Así se inició este emprendimiento de gran envergadura para la Provincia, a 27°56´52´´ de latitud y 58°48´14´´ de longitud y a 67,7 m SNM. Hoy solo quedan sus ruinas y la denominación de la “La Perla del Paraná” tal como fuera bautizada por sus hacedores, como denominaron a Mar del Plata “La Perla del Atlántico”.
La importancia económica para la zona
Cuando se acordó la instalación de este emprendimiento con el Gobierno de la Provincia, se estipuló que un porcentaje de las ganancias del Casino sería destinado para las escuelas y otro porcentaje para la iluminación de la ciudad de Empedrado.
El progreso había entrado al pueblo pero lamentablemente no se tomó conciencia. Si el Municipio no podía asumir el mantenimiento de esta obra, pudo haber asumido el Gobierno Provincial o el Gobierno de la Nación. Desidia o falta de Gestión? Estas instalaciones no solo redundarían en beneficio de Empedrado, sino que toda la región iba a ser beneficiada.
Mar del Plata, “La Perla del Atlántico”: Cuántos centros turísticos se crearon a su alrededor?. ¡Cuánto se beneficiaron las economías regionales!!!. Queda una última pregunta: Con las ruinas, no piesan hacer nada?. Otras ruinas generaron y siguen generando actividad turística hasta internacional, por ejemplo las cercanas ruinas de San Ignacio, en Misiones.