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El mítico lanza perfume

Por El Litoral

Martes, 29 de enero de 2013 a las 01:00
Los lanza-perfumes aparecieron en el Carnaval de Río de Janeiro hacia 1906 y prendieron rápidamente, siendo incorporados a los festejos de los carnavalescos de todo el Brasil principalmente en las batallas de confeti (confete dicen los brasileños), corsos y bailes. Para los que no saben cómo era un lanza-perfumes, ahí va la descripción: eran unos tubitos de vidrio que tenían una válvula en la boca. Accionando un pequeño gatillo, la válvula dejaba salir perfume de a chorritos. La sustancia que eyectaban era una mezcla  gaseosa, de la familia de los inhalantes, que se podía aspirar por nariz o boca y que en contacto con el aire se evaporaba rápidamente. Contenían una combinación de éter, cloroformo, cloruro de etilo y una esencia perfumada. Pese a lo pretendidamente fino del adminículo y hasta de la galantería de la  intención, debe decirse que como se trataba en general de un artículo muy barato -se agotaba fácilmente; había que usar muchos en cada noche- el perfume era bastante ordinario y como además los había de varias fragancias, la mezcla final se tornaba insufrible. Además manchaban la ropa y, algunos, hasta la piel. No hay caso, en esto, como en muchas otras cosas, el camino del infierno está empedrado de buenas intenciones. Y no fue por esto de  las manchas que desaparecieron, sino porque sobre la década de 70, se advirtió que no sólo se empleaban para lanzar perfume, sino que también se aspiraban, buscando sus efectos estupefacientes, lo que motivó su prohibición de uso en Carnaval. 
En fin, esta costumbre, calificada de "bárbara", "salvaje", "ruda",  ha sido perseguida desde la Iglesia y desde el poder público con la intención se dice,  de "culturizar" el Carnaval. Pero esta expresión no es muy precisa y tal vez sí desacertada, ya que toda manifestación social es cultura.  Lo que no está muy claro es si la agresividad con que el hombre ha cargado a la costumbre inicial es también cultura. Y aquí entraríamos en una discusión que me excede: ¿Todo lo tradicional es cultura? ¿Todo "lo cultural" es cultura? Porque convengamos que las costumbres han evolucionado, las ideas han evolucionado, los conceptos han evolucionado. Y ello ha producido cambios. O debiera haberlo hecho. Unos para mejor y otros no tanto. Lo que siempre reaparece, es la agresividad humana. Y eso que no hemos hablado de la nieve en nuestro Carnaval, divertida pero agresiva.  Es igual que el abandonado juego con agua: en él, la diversión mayor era mojar al que no quería ser mojado. Con la nieve pasa lo mismo. 
El ritual del juego con agua en Carnaval, tradicional, y por tanto cultural, es tan antiguo como la preocupación por atacarlo. Una batalla  más en la lucha interminable entre don Carnaval y doña Cuaresma. 
La "deculturización", en esto del Carnaval, tiene resistentes tenaces. 
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