Stella Maris Folguerá
Especial para El Litoral
“El arte no consiste en representar cosas nuevas, sino en representar con novedad”.
Ugo Foscolo, poeta italiano
El argumento del show tiene una estructura narrativa que utiliza la danza como lenguaje principal, complementado con música, escenografía y vestuario. Se caracteriza por la unidad de acción, es decir, que transcurre en un único espacio y tiempo. Y sobre todo, por el hecho de que ese texto reclama un espacio para ser representado. No sucede lo que en otros géneros narrativos, en los que el lector toma del libro los elementos para armar un espacio imaginario. Aquí hay un espacio concreto, en el que debe lograrse recrear el que describe la narración y en el que se desarrollarán las acciones que arman el relato.
Javier Luquez Toledo usa la palabra “dramaturgia”. ¿Qué es la dramaturgia? Dicho de un modo sencillo, en un sentido amplio, la dramaturgia consiste en darle forma a una historia de manera que pueda ser interpretada y escenificada por uno o por más actores. Este concepto estaría referido a lo estrictamente teatral, en el sentido de género para ser desarrollado a través de diálogos, o sea de lo que se dice y lo que no se dice, lo que se muestra y lo que se insinúa, lo que se sabe y lo que se intuye en la historia.
Como nace de ese concepto, la dramaturgia aplicada al show de Carnaval es muy específica porque, así como no se ajusta estrictamente a lo que etimológicamente sugiere el término: drama, dramatización en el sentido de actuación actoral, tampoco se ajusta estrictamente a lo que es el argumento de un ballet, destinado a ser desarrollado a través de la danza con el complemento de la música, porque el espectáculo del show de comparsas incluye otros elementos.
El show carnestolendo suma la actuación y la danza y en él, la historia es contada por el dramaturgo, el coreógrafo y el diseñador del vestuario.
Además del argumento, está el guión, que es la estructura del desarrollo de la trama, a la que divide en actos y escenas. Detalla la sucesión de acciones, una por una, las que irán engarzándose unas con otras para armar el relato. Define la relevancia de determinadas acciones, hace acotaciones sobre los climas, la ambientación de luces, la musicalización.
El guión, en el caso del show, si bien es generalmente realizado por quien ha escrito la dramaturgia, o sea la historia -que puede ser una obra colectiva a la que una persona da forma narrativa- demanda el trabajo conjunto de éste con el coreógrafo y el diseñador de vestuario, dado que cada acción diseñada debe ser posible de llevar a una coreografía y el creador del vestuario debe saber, en todo momento, cómo y por dónde se han de mover sus criaturas en el escenario, para definir las formas, volúmenes y colores con que se resolverá visualmente la escena.
Todo espectáculo (spectare, “ver”) es un hecho “diseñado”, tiene un proceso previo de estudio y definición.
Aún un desfile militar o escolar, es un espectáculo, como lo es el de la pasarela de la moda. Y tienen ya un diseño coreográfico, aunque sea mínimo.
Coreografía, término con que originalmente se designó a la tarea de notación del diseño y composición de movimientos para crear danzas, tiene modernamente la acepción de “el arte de crear y componer danzas en sí mismo y también, los movimientos y esquemas de una composición dancística”. El término se puede utilizar además para los dibujos anónimos de los bailes campesinos y para las danzas clásicas no occidentales, pero se emplea preferentemente para las danzas creadas para el teatro. Vulgarmente se ha extendido ahora a las rutinas de la gimnasia con música y aún a las variaciones y figuras en los desplazamientos de grupos que responden a una formación de desfile.
La coreografía arma su narración
Cuando los hechos del Carnaval pasan a un escenario teatral, como es el caso del show de comparsas, deben responder a ciertos criterios, principios y normas que le son muy particulares y específicos.
En principio, porque son absolutamente coreográficos (grafía del “chorus”, el de la tragedia griega, que evolucionaba actuando, con movimientos significativos y ritmados por los crótalos y otros elementos). Luego porque desarrollan una idea en acción danzada y mímica, que debe ser coreografiada.
La coreografía sigue la estructura narrativa en progresión lineal o se construye a partir de una serie de episodios, o de cuadros temáticos a la manera de estampas; se vale de múltiples acciones escénicas simultáneas, sucesivas, yuxtapuestas, opuestas, usa la aceleración o ralentización del movimiento, la pausa o la quietud para ofrecer un “texto”, que se desarrolla sin palabras.
La coreografía define el uso del espacio escénico para jugar con la danza o la mímicas con que los personajes desarrollarán sus roles y representarán la historia, en la que la elección de la música es fundamental para sostener la acción y marcar intensidades, ritmos de la acción y caracteres.
Como el espectáculo es para ser visto, apreciado y leído el vestuario cumple un rol preponderante. No es un ornamento, ni un accesorio. Debe tener relación directa con el tema, contribuir con su color y su forma a definir personajes y, en su sumatoria en escena, a representar lo que la dramaturgia demanda y el coreógrafo transformó en movimiento.
La puesta en escena es el armado expresivo en el que se estructuran todos los aspectos de la obra, por lo que es impensable que los elementos que la integran puedan elaborarse desconectados unos de otros.
El coreógrafo debe conocer “cómo trabaja” cada pieza de su tablero, es decir, cómo funciona cada traje, cada estructura, cómo puede o no puede desplazarse una figura, cuánto espacio ocupará, cómo debe componer la escena en función del color y la forma del vestuario, sobre todo teniendo en cuenta que los recursos de iluminación -y ésa es otra herramienta importante- no son siempre los mismos, de año a año, y que la escenografía es mínima, por lo que para armar su escena visualmente casi cuenta sólo con el vestuario como recurso de ambientación.
Y el diseñador debe saber qué rol juega cada personaje, a qué movimientos y desplazamientos lo obligará ese rol para, sin resignar volúmenes ni dimensiones ni formas que a su juicio son necesarios para esa figura, facilitar el trabajo del coreógrafo.
En nuestro carnaval hay dos escenarios en los que la Comparsa se muestra y desenvuelve su tema, y éstos son completamente diferentes en cuanto a la propuesta visual. Ello hace complejo el trabajo del diseñador de vestuario.
En el corso es aún más evidente la necesidad de compenetración con el régisseur porque en el desfile la historia se cuenta exclusivamente a través del vestuario y la caracterización corporal. Es el vestuario el que determina claramente el armado de la comparsa.
A través de la relación sucesiva que establece la formación, que está en movimiento constante -generalmente vinculado con el tema sólo a través de las actitudes y algunos gestos muy rápidos- debe contarse claramente la historia. La musicalización está dirigida sólo a dar apoyo rítmico a avances vistosos; secundar variaciones ágiles; generar paradas breves; favorecer movimientos amplios, visibles a distancia; provocar y contagiar a la tribuna. La coreografía de Corso no cuenta, no narra.
Así como el coreógrafo eslabona las acciones en función de la dramaturgia, pudiendo recurrir a secuenciarla en una estructura lineal o en una sucesión de episodios que pueden seguir una temporalidad lógica o superponerse en los diferentes tiempos abarcados por la historia, el diseñador debe eslabonar sus figurines en un relato que, en el desfile, se presentará al espectador a través de una estructura lineal de lenguaje sencillo y claro.
En el show, la coreografía arma su narración -su dramaturgia- con los personajes que caracterizó el vestuario y un repertorio de movimientos, figuras, cuadros y superposiciones temporales o imágenes rápidas y efímeras, y la música contribuye substancialmente ya que sostiene la coreografía y proporciona climas, pinta paisajes, establece épocas, sugiere sentimientos, define situaciones, acompaña acciones. Es decir que en materia de vestuario carnestolendo, nada es producto del azar ni de lo imponderable. El vestuario es uno de los elementos articuladores de la puesta teatral y cada figura adquiere un significado y desempeña un rol importante por el solo hecho de estar en escena vestido de determinada manera. Junto a la realización, a la confección, el diseño de vestuario da categoría de existencia al personaje, tiene la capacidad de encantarnos, de sumergirnos en la fantasía.
El vestuario de carnaval transfigura la realidad, nos propone un mundo que se ubica en el plano mágico del relato traducido en danza, movimiento y actuación.
El que escribe la historia y elabora el guión, el coreógrafo y el diseñador de vestuario, juntos, cuentan la historia. De su entendimiento, clara conceptualización compartida y armonía, depende el éxito de la obra que conciben en equipo.
JUEVES 7
Elección de la Reina
Nacional del Carnaval
Hoy se realizará la elección de la Reina Nacional del Carnaval Correntino. El acontecimiento tendrá lugar en el complejo Ribera de costanera Sur y contará con numerosas figuras.
VIERNES 8
Quinta noche
de corsos
Mañana las comparsas desfilarán en el Nolo Alías en lo que será la quinta noche puntuable de la edición 2013 de los carnavales correntinos.
SABADO 9
Sexta noche
de corsos
El sábado las comparsas volverán a salir a la pista en lo que será la sexta noche puntuable de la edición 2013 de los carnavales correntinos. Todas tratarán de llevarse el primer puesto.
Trabajan en la elaboración de este suplemento:
Edición Impresa: Moni Munilla, Verónica Echezárraga, Marcos Mendoza.
Edición Digital: Sebastián Bravo, Laura Duarte, Pablo Reyes y Gabriela Benítez.
Colaboración especial: Stella Maris Folguerá. Diseño: J. Augusto Vilar.