Una enfermedad que alcanza proporciones epidémicas pero es muy poco difundida, es el hígado graso, conocido médicamente como esteatosis hepática, que afecta a un promedio del 20 al 30 por ciento de los adultos. Esta cifra aumenta entre un 70 y 90 por ciento en aquellos individuos que viven con obesidad o diabetes.
Para dar a conocer la enfermedad, sus características, principales síntomas y posibles tratamientos, la Fundación Favaloro estableció un programa de prevención y tratamiento del hígado graso no alcohólico, que funciona de la mano de un equipo multidisciplinario. Desde el programa, elaboraron un cuestionario muy sencillo de preguntas y respuestas frecuentes sobre esta patología.
1. ¿Por qué es importante la prevención y el tratamiento del hígado graso?
Los pacientes con hígado graso no alcohólico generalmente reúnen los criterios diagnósticos de síndrome metabólico, es decir obesidad abdominal, hipertensión, dislipemia y diabetes. El reconocimiento y tratamiento de esta enfermedad es fundamental ya que tiene un rol de importancia en el desarrollo y progresión de la enfermedad cardiovascular, no solo por su asociación a otros factores de riesgo, sino porque investigaciones recientes han demostrado que el hígado graso en su fase inflamatoria puede independientemente contribuir a la enfermedad cardiovascular por la generación de moléculas llamadas proaterogénicas que, al viajar por el torrente sanguíneo, amplifican el daño arterial. De esta manera el hígado graso no solo es un marcador de riesgo sino que también está involucrado en la generación de enfermedad cardiovascular.
2. ¿Quiénes tienen mayor riesgo?
La presencia de hígado graso (esteatosis) suele ser considerada como una enfermedad que regresa a la normalidad cuando es tratada adecuadamente. Sin embargo existe un grupo de riesgo que es el que presenta esteatohepatitis. En este tipo de pacientes el riesgo cardiovascular es elevado y el desarrollo de enfermedad hepática progresiva (fibrosis y cirrosis) si bien es menor, es posible.
3. ¿Cómo se realiza el diagnóstico de hígado graso?
El diagnóstico se realiza mediante ecografía, pruebas de laboratorio hepático y biopsia hepática. La ecografía permite discriminar el grado de severidad de infiltración grasa en el hígado, como así también conocer si existe otro tipo de daño. Las pruebas de función hepática pueden no estar alteradas aun en presencia de infiltración grasa del hígado, pero en general están elevadas dos o tres veces los valores normales y se asocian a aumentos en los valores de glucosa, colesterol y triglicéridos en sangre.
Es importante cuando están elevadas descartar otro tipo de hepatopatías, como hepatitis B y C. La biopsia hepática es el método que brinda el diagnóstico en forma definitiva. Si bien no es necesaria en la mayoría de los pacientes con esteatosis, se requiere en aquellos con mayor riesgo de desarrollo de hepatopatía progresiva.
4. ¿Cómo se realiza la prevención y el tratamiento del hígado graso?
Si bien se sabe que el hígado graso no alcohólico es un trastorno metabólico, debe evitarse el consumo de alcohol y de medicamentos potencialmente hepatotóxicos. Es fundamental el buen manejo y tratamiento de las enfermedades que se asocian habitualmente con esta afección, como la diabetes, las dislipemias y el sobrepeso.
Es por eso que se recomienda una reducción gradual de peso —ya que si se baja de peso rápidamente se puede empeorar el cuadro— y la implementación de ejercicio físico. Desde el punto de vista médico, se recomienda la indicación de antioxidantes, que han demostrado prevenir la progresión de la enfermedad hepática a largo plazo. Es importante destacar que no existe un tratamiento definitivo para el hígado graso no alcohólico y que su manejo y prevención deben hacerse a lo largo de toda la vida.
El ABC
La esteatosis hepática, popularmente conocida como hígado graso, consiste en una acumulación de triglicéridos en el hígado. El órgano aumenta de tamaño y aparecen gotas de grasa dispersas por todo el tejido hepático, que pueden verse a simple vista.
La afección ocurre, sobre todo, tras un consumo excesivo de alcohol; incluso se ha observado esta anomalía en un 90 por ciento de los individuos con alcoholismo crónico. Sin embargo, también existe la esteatosis hepática no alcohólica, y en este caso la afección no está relacionada con el consumo de alcohol y puede aparecer en pacientes abstemios o sin historial de consumo importante de alcohol. Salvo complicaciones, se trata de un proceso benigno y reversible que, con el debido tratamiento, no provoca daño al hígado.
RECUADRO
Factores de riesgo
• Diabetes mellitus.
• Obesidad.
• Diverticulosis.
• Antecedentes familiares.
• Síndrome metabólico.
• Hepatitis C crónica.
• Nutrición deficiente.
• Fármacos.
• Exposición a agentes tóxicos.
Por una mejor nutrición
La presencia de hígado graso suele revertirse si se normaliza el peso corporal. De ahí la importancia de realizar cambios en la alimentación y adquirir un estilo de vida saludable. Es necesaria una adecuada selección de alimentos y formas de preparación correctos para evitar complicaciones crónicas como cirrosis, cáncer de hígado y enfermedades cardiovasculares.
La alimentación debe tener un alto porcentaje de fibra, sin azúcares simples, menos grasas malas y nada de alcohol. Los ácidos grasos omega-3 son los protectores del hígado.
Para realizar los cambios necesarios, hay que revisar la elección de los alimentos que con frecuencia realiza. Piense antes de elegir sus platos de comidas, cómo están constituidos. Aprenda que todo lo muy sabroso, es porque tiene en su composición química, grasas adicionadas, eso lo apartará del objetivo de revertir esta enfermedad.
Será necesario además:
- Lograr un buen aporte de fibra.
- Reducción de los azúcares simples y las grasas saturadas.
- Aumento de los ácidos grasos omega-3.
- Suprimir cualquier tipo de bebida alcohólica.
Menú básico
Desayunos y meriendas
Leche descremada: 1 vaso.
Sucralosa: 1 cucharada de las soperas al ras
Pan integral sin tostar: 2 rebanadas
Palta: ½ unidad grande
1 kiwi (se agrega en la merienda)
Almuerzo
Tanto en el almuerzo como en la cena: 1 taza de caldo casero o comprados dietéticos.
Pescado de mar o mariscos: 1 porción grande
Ensalada de tomate, pepino y lechuga: 1 plato sopero
Arroz integral cocido: Tamaño del puño
Aceite de canola u oliva: 1 cucharadita de las de té
Vinagre de manzana: Cantidad suficiente
No sal
Postre
Fruta fresca
Cena
Carre o corte magro del cerdo: Tamaño de una hamburguesa
Ensalada multicolor (apio, zanahoria, etc.): 1 plato sopero
Choclo: Tamaño del puño
Aceite: 1 cucharadita de las de té
Vinagre de manzana: Cantidad Suficiente
Entre comidas
Licuado de banana con leche.
Leche descremada: 1 vaso
Banana no madura: 1 unidad
Hielo
15 almendras o 25 maníes grandes o 10 mitades de nueces
TIPS
Para evitar la progresión de esta enfermedad, trate de seguir un plan alimentario saludable. Para ello consulte con un nutricionista y juntos realicen cambios que lo ayuden a disminuir su peso corporal, incorporar la actividad física si aún no la incluyó y trabajar con los buenos hábitos alimentarios para lograr una mejor calidad de vida.
Más info www.fundacionfavaloro.org