Por Nelson R. Pessoa
La penetrante inteligencia de Borges, entre muchos temas metafísicos que abordó, uno de ellos fue el “universo”. Después de algunos años de lectura de su obra, incluyendo sus conferencias, ensayos, reportajes, si tengo que hacer un resumen de su visión, me atrevo a decir lo siguiente: para Borges el Universo era un laberinto infinito y eterno. Debo confesar que la lectura de los estudios de Ana María Barrenechea, una de las voces autorizadas sobre la obra del Maestro, influyó en tal idea.(1) Dicho en forma breve, el gran escritor pensaba que eso que llamamos “universo” es algo infinito en el espacio y sin límites en el tiempo. Y desde una visión digna de Kant ( él era un idealista, pero se confesaba seguidor de Schopenhauer), también pensaba que es posible que Dios haya ordenado esa realidad infinita y eterna mediante leyes secretas que los hombres no podemos conocer; es probable que el Universo esté regido por reglas secretas puestas por Dios, pero no las conocemos (he ahí, en mi opinión, “la cosa en sí” de Kant, que si existe es inaprehensible para el hombre). Y como ese Universo, infinito y eterno es ininteligible en sus leyes secretas, el mismo es un “laberinto”; es un “caos” ininteligible y el hombre solitario está perdido en medio de él. Entonces comienzan las conjeturas.
Esta visión está presente en muchos momentos de la obra del Maestro y ellos se entienden de tal perspectiva metafísica. Hay momentos que el genio literario de Borges logra construcciones casi perfectas desde el punto de vista estético, producto de una combinación extraordinaria de esa visión metafísica y un lenguaje preciso, austero y altamente expresivo; como solamente el gran escritor podía hacerlo.
Creo que su cuento “La biblioteca de Babel” (en “Ficciones”)(2) es un ejemplo de ello. Muchas veces me pregunté si es un cuento, si es un ensayo disfrazado de cuento; en fin, tengo mis dudas. Pero más allá de mis dudas, es de una belleza extraordinaria. Borges simboliza el “Universo” con una biblioteca; (¿qué otro símbolo podía usar?), en un momento dice: “El universo (que otros llaman la Biblioteca)”. Y el hombre es el “imperfecto bibliotecario” y está frente a una biblioteca infinita (“Yo afirmo que la biblioteca es interminable”; su visión del universo) con libros escritos en un idioma ininteligible,( “libros impenetrables”).
Entonces, frente a esa biblioteca ilimitada y eterna compuesta de libros que no se entienden, (el laberinto en el que está perdido el bibliotecario) desde hace ciento de años, comienzan las diversas conjeturas, (en otras palabras, lo que llamamos las explicaciones científicas, filosóficas, religiosas, etc.) sobre ella: Escribe “También se esperó entonces la aclaración de los misterios básicos de la humanidad: el origen de la biblioteca y del tiempo”. Y agrega Borges respecto de ese misterio, de los que buscan encontrar el sentido “hay buscadores oficiales”. Borges relata varias genialmente “supersticiones” sobre la biblioteca. Y, una de esas supersticiones -creo que en alguna medida el Maestro comparte - dice que debe haber un libro que contiene el secreto de la biblioteca; “debe existir un libro que sea la cifra y el compendio perfecto de todos los demás”. Y luego vienen otros pensamientos del bibliotecario Borges sobre la “Biblioteca”: “En aventuras de ésas he prodigado y consumido mis años. No me parece inverosímil que en algún anaquel del universo haya un libro total; ruego a los dioses ignorados que un hombre - ¡ uno sólo, aunque sea hace miles de años - lo haya leído y examinado. Si el honor y la sabiduría y la felicidad no son para mí, que sean para otros”.
Su conjetura final es la siguiente respecto de la biblioteca “divina”: “sospecho que la especie humana - la única - está por extinguirse y que la Biblioteca perdurará: iluminada, solitaria, infinita, perfectamente inmóvil, armada de volúmenes preciosos, inútil, incorruptible, secreta”. Y agrega “Acabo de escribir infinita: digo que no es ilógico pensar que el mundo es infinito. Quienes lo juzgan limitado, postulan que en lugares remotos los corredores y escaleras y hexágonos pueden cesar, lo cual es absurdo” y concluye: “Yo me atrevo a insinuar esta solución del antiguo problema: la Biblioteca es ilimitada y periódica. Si un eterno viajero la atravesara en cualquier dirección, comprobaría al cabo de los siglos que los mismos volúmenes se repiten en el mismo desorden ( que, repetido, sería un orden: el Orden). Mi soledad se alegra con esa elegante esperanza”.
1.- Barrenechea, Ana María; especialmente, “La expresión de la irrealidad en la obra de Jorge Luis Borges”, Ediciones Del Cifrado, México 1957, en edición, Buenos Aires, 20002; es de gran valor el estudio que se hace del “infinito”, pág. 21 y ss, y la “visión caótica del universo”, pág.53 y ss., en la obra de Borges.
2.- Este cuento ha sido objeto de muchos estudios. Rolando Costa Picazo e Irma Zangara, en su comentario a las Obras Completas I, 1923-1949), Edición Crítica Anotada por estos autores, Emecé, Bs.As., 2009,pág. 945, sostienen que “todas ellas son disquisiciones metafísicas o literarias” y agregan que hay consenso entre los estudiosos que la biblioteca es el “universo”. Informan estos autores que en una entrevista allí citada Borges admite su visión caótica del universo, aunque posiblemente tenga un orden secreto que no conocemos. En su Autobiografía hace algunas reflexiones sobre el cuento, dice que es una obra “kafkiana”.