Otro hecho de inseguridad en la zona del Campus desnuda falencia del cerco policial
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Otro hecho de inseguridad en la zona del Campus desnuda falencia del cerco policial

Una mujer frenó su automóvil en un semáforo y delincuentes rompieron el vidrio para robarle la cartera con todas sus pertenencias. Se dirigía hacia el Corsódromo y aseguró que no había patrulleros en las cercanías. Un día antes, cerca de allí, otra joven fue atacada y abusada.
 

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El viernes por la noche una mujer, que se dirigía al corso, fue atacada por delincuentes cuando frenó su vehículo en un semáforo ubicado por la avenida Libertad, frente al Campus de la Unne.
La víctima, que prefirió mantener su identidad en anonimato, contó a El Litoral que los atacantes le rompieron el vidrio de la puerta del lado del acompañante y le sustrajeron una cartera donde llevaba todas sus pertenencias.
Un dato no menor es que pudo advertir que en los alrededores no había ningún patrullero a quien recurrir para buscar ayuda, lo cual “me causó aún más impotencia y bronca”, admitió.
Cabe señalar que en este mismo sector de la ciudad, la noche anterior -en menos de 24 horas- otra mujer fue abordada por un depravado que intentó abusarla y además le mordió la mano cuando la chica ofreció resistencia.
Los casos se asemejan en cuanto a la inacción policial durante los episodios. Y la Jefatura de Policía guarda silencio.
El ataque delictivo se dio en un área de masiva circulación vehicular, lo cual sorprende, ya que desde la Policía se había anunciado que llevarían a cabo patrullajes y controles a lo largo de todo el camino al corso. Y el viernes había desfile en el Nolo Alías.
Es de público conocimiento que en los últimos tiempos la fuerza policial ha recibido equipamientos específicos, así como vehículos adecuados y el personal es instruido en una preparación acorde con las mutaciones de las nuevas modalidades delictivas. 
La “sangre nueva” de la Policía sale a la calle “preparada” para contrarrestar especialmente a los motochorros y arrebatadores, dicen desde la oficialidad. Pero el jefe de la Policía no dice nada cuando la realidad desmiente el slogan. Tampoco cuando lo que está en discusión es la preparación policial, además del equipamiento. Sólo con esto último no alcanza.
Justamente por eso, los delincuentes están a la orden del día para cometer sus fechorías con total impunidad. A diario ocurren variados hechos delictivos que no figuran en las estadísticas oficiales. Sin contar que las denuncias, muchas veces, son una pérdida de tiempo. Nunca hay respuestas.

Antecedentes
La víctima contó, además, que meses atrás un familiar suyo fue asaltado en pleno barrio Cambá Cuá, frente a la sede de un reconocida obra social y recordó que otro miembro de su círculo familiar también quedó a merced de un motochorro, lo cual acrecienta significativamente la sensación de inseguridad en la familia.
Se le debe sumar que otra chica fue “arrastrada” por delincuentes también en el mismo populoso barrio.
Ninguno de estos hechos  aparecieron en los reportes oficiales que la Policía ofrece a la prensa.
Sin embargo, por las denuncias que se conocen públicamente e incluso las que recepciona El Litoral, claramente no se trata sólo de eso, de una sensación. Se trata del crecimiento de casos de robo en la ciudad, en distintas situaciones y con niveles cada vez más altos de violencia.
Y justamente que la gente acuda a los medios, como este, para hacer saber sus desventuras, habla a las claras de esa otra realidad: que es que de otro modo las fuerzas de seguridad ni se inmutan. Vegetan. Sin que ello sea responsabilidad de la tropa. Lo es de la cabeza.
Por ello, la mirada por estas horas está puesta en la determinación que se adoptará desde las máximas autoridades policiales para contrarrestar los impunes desbordes de la delincuencia.
Hasta el momento, la Policía, más allá de las cuestiones materiales, no parece estar a la altura de las circunstancias que demanda su actividad, pero más aún, no parece estar a la altura de los operativos montados por ellos mismos para controlar la seguridad en espectáculos de tal envergadura, como los que están sucediendo en estos días. 
La denuncia que sustenta esta nota responde a un hecho ocurrido en la zona caliente del operativo de seguridad de camino a la zona del corsódromo.
Evidentemente, alguien no está haciendo su trabajo y las autoridades deben tomar cartas en el asunto, sugirió con razón, la víctima. 

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Otro hecho de inseguridad en la zona del Campus desnuda falencia del cerco policial

Una mujer frenó su automóvil en un semáforo y delincuentes rompieron el vidrio para robarle la cartera con todas sus pertenencias. Se dirigía hacia el Corsódromo y aseguró que no había patrulleros en las cercanías. Un día antes, cerca de allí, otra joven fue atacada y abusada.
 

<p>Operativo. Los efectivos controlan el tránsito, mientras la delincuencia hace de las suyas.</p>

Operativo. Los efectivos controlan el tránsito, mientras la delincuencia hace de las suyas.

El viernes por la noche una mujer, que se dirigía al corso, fue atacada por delincuentes cuando frenó su vehículo en un semáforo ubicado por la avenida Libertad, frente al Campus de la Unne.
La víctima, que prefirió mantener su identidad en anonimato, contó a El Litoral que los atacantes le rompieron el vidrio de la puerta del lado del acompañante y le sustrajeron una cartera donde llevaba todas sus pertenencias.
Un dato no menor es que pudo advertir que en los alrededores no había ningún patrullero a quien recurrir para buscar ayuda, lo cual “me causó aún más impotencia y bronca”, admitió.
Cabe señalar que en este mismo sector de la ciudad, la noche anterior -en menos de 24 horas- otra mujer fue abordada por un depravado que intentó abusarla y además le mordió la mano cuando la chica ofreció resistencia.
Los casos se asemejan en cuanto a la inacción policial durante los episodios. Y la Jefatura de Policía guarda silencio.
El ataque delictivo se dio en un área de masiva circulación vehicular, lo cual sorprende, ya que desde la Policía se había anunciado que llevarían a cabo patrullajes y controles a lo largo de todo el camino al corso. Y el viernes había desfile en el Nolo Alías.
Es de público conocimiento que en los últimos tiempos la fuerza policial ha recibido equipamientos específicos, así como vehículos adecuados y el personal es instruido en una preparación acorde con las mutaciones de las nuevas modalidades delictivas. 
La “sangre nueva” de la Policía sale a la calle “preparada” para contrarrestar especialmente a los motochorros y arrebatadores, dicen desde la oficialidad. Pero el jefe de la Policía no dice nada cuando la realidad desmiente el slogan. Tampoco cuando lo que está en discusión es la preparación policial, además del equipamiento. Sólo con esto último no alcanza.
Justamente por eso, los delincuentes están a la orden del día para cometer sus fechorías con total impunidad. A diario ocurren variados hechos delictivos que no figuran en las estadísticas oficiales. Sin contar que las denuncias, muchas veces, son una pérdida de tiempo. Nunca hay respuestas.

Antecedentes
La víctima contó, además, que meses atrás un familiar suyo fue asaltado en pleno barrio Cambá Cuá, frente a la sede de un reconocida obra social y recordó que otro miembro de su círculo familiar también quedó a merced de un motochorro, lo cual acrecienta significativamente la sensación de inseguridad en la familia.
Se le debe sumar que otra chica fue “arrastrada” por delincuentes también en el mismo populoso barrio.
Ninguno de estos hechos  aparecieron en los reportes oficiales que la Policía ofrece a la prensa.
Sin embargo, por las denuncias que se conocen públicamente e incluso las que recepciona El Litoral, claramente no se trata sólo de eso, de una sensación. Se trata del crecimiento de casos de robo en la ciudad, en distintas situaciones y con niveles cada vez más altos de violencia.
Y justamente que la gente acuda a los medios, como este, para hacer saber sus desventuras, habla a las claras de esa otra realidad: que es que de otro modo las fuerzas de seguridad ni se inmutan. Vegetan. Sin que ello sea responsabilidad de la tropa. Lo es de la cabeza.
Por ello, la mirada por estas horas está puesta en la determinación que se adoptará desde las máximas autoridades policiales para contrarrestar los impunes desbordes de la delincuencia.
Hasta el momento, la Policía, más allá de las cuestiones materiales, no parece estar a la altura de las circunstancias que demanda su actividad, pero más aún, no parece estar a la altura de los operativos montados por ellos mismos para controlar la seguridad en espectáculos de tal envergadura, como los que están sucediendo en estos días. 
La denuncia que sustenta esta nota responde a un hecho ocurrido en la zona caliente del operativo de seguridad de camino a la zona del corsódromo.
Evidentemente, alguien no está haciendo su trabajo y las autoridades deben tomar cartas en el asunto, sugirió con razón, la víctima.